Cazar al dragón

Publicado por el feb 3, 2014

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Los calmantes tienen la culpa” dicen los expertos. Cuando llega la ansiedad la heroína es más barata, más poderosa.

La muerte del actor Philip Seymour Hoffman pone de relieve el aumento del consumo de la heroína en Estados Unidos. Un incremento que, en el caso de Hoffman, está directamente unido al uso de los famosos painkillers (calmantes). Tras 23 años sobrio el actor ingresaba en mayo pasado en un centro de desintoxicación. “Las pastillas para el dolor me llevaron a la heroína”, confesaría poco después. Según varios estudios cerca del 80% de los consumidores de heroína han sido previamente adictos a pastillas derivadas del opio que se utilizan como narcóticos contra el dolor, entre ellas morfina, oxicodona e hidrocodona. El presidente de los médicos responsables de recetar opiáceos, Andrew Kolodny, explica:  “Éstos provocan un efecto positivo primero y luego muy negativo que te hace sentirte enfermo cuando no consumes. Ambos factores hacen que sean extremadamente adictivos”. Las pastillas contra el dolor representan el medicamento más recetado en Estados Unidos y en la última década el país consumía 80% del suplemento mundial de oxicodona y cerca del 99% de hidrocodona. Números que siguen subiendo. “Los médicos están recetando como locos”, dice el doctor Richard Chapman, director del centro de investigación contra el dolor de la Universidad de Utah.  Son los profesionales médicos quienes alertan del excesivo uso del poderoso OxyContin® entre los adolescentes. Hasta ahora los esfuerzos del gobierno de Obama por imponer controles más estrictos sobre estos medicamentos han fallado por el poder que ejerce en Washington el lobby farmacéutico. En un intento por evitar el continuado abuso de estas prescripciones el Centro Federal de Prevención y Control de las Enfermedades advierte: “Las sobredosis con pastillas han llegado a niveles de epidemia, se han triplicado en una década”. Aun con estas cifras las cadenas farmacéuticas no muestran ninguna intención de cambiar su sistema de negocio ni, al parecer, aquellos médicos que recetan a la ligera.

Philip Seymour Hoffman

La tristeza de despedir al magnífico actor Philip Seymour Hoffman, quien hace tres semanas promocionaba en el Festival de Sundance su película A most wanted men, es una gota de agua en un océano que ahoga de dolor a miles de familias. “Con el incremento de las prescripciones hemos visto un aumento de la adicción y muertes por sobredosis. Hemos llegado a un punto en el que en Estados Unidos muere más gente por sobredosis que por accidentes de tráfico”, termina diciendo Kolodny. Seymour Hoffman une su nombre a la terrible lista de aquellos que sucumbieron a la heroína como River Phoenix, John Belushi, Corey Monteith, Janis Joplin o Jean-Michel Basquiat.

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