Los premios sí importan

Publicado por el dic 13, 2013

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La temporada de premios empieza a calentar motores. El universo del cine se pone furioso y se agita cuando se abre la veda de los premios. Los críticos de Los Ángeles, Washington, Chicago y Nueva York; los actores, los directores, los guionistas, los miembros de la asociación HFPA, que votan en los Globos de Oro, todos ellos han desvelado su valoración de las películas del 2013. Faltan las nominaciones a los Oscar, la mejor lista del año, la que más peso tiene a la hora de mover los motores del marketing.

Mientras el consenso parece cercar a títulos como HerLa gran estafa americanaA propósito de Llewyn Davis o Doce años de esclavitud, no ocurre lo mismo con Robert Redford, El mayordomo, Oprah Winfrey o Al encuentro de Mr Banks. Muchos se defienden asegurando que los premios no importan, que una nominación más o menos no cambia la postura del público hacia una película porque el arte es subjetivo. Sin embargo la validez de un filme premiado se incrementa con los años hasta convertirse en leyenda.

Lawrence de Arabia y Matar a un ruiseñor lucharon en 1962 como mejor película. Lawrence de Arabia ganó el Oscar y multiplicó el número de ventas, reproducciones televisivas y downloads a lo largo de la historia. En Matar a un ruiseñor, Gregory Peck, con la mejor interpretación de su carrera, se llevó el Oscar como mejor actor y no Peter O’Toole. Las estadísticas dicen que es Lawrence de Arabia la que permanece en la memoria del espectador y Peck el actor más recordado.

Si en la sinopsis de un filme aparece: “Ganador de un Oscar de la Academia” inmediatamente pensamos que merece la pena verlo. Las películas nominadas, no sólo en los Oscars, sino en los Globos de Oro o por los críticos, despiertan curiosidad. Ese es el primer síntoma para caer en su tentación, luego ya veremos si apetece el contenido.

Los premios importan y mucho.

Basta observar las agresivas campañas de Harvey Weinstein y el imperio que ha levantado gracias a su colección de estatuillas. Si uno escucha los rumores sobre Weinstein puede creer que no se detiene ante nada por conseguir el reconocimiento que merecen sus películas. En plena carrera por el Oscar 2013 descubrimos a realizadores como Martin Scorsese, David O. Russell y Spike Jonze bien situados con las comedias El lobo de Wall StLa gran estafa americana y Her que se la juegan contra el drama épico Doce años de esclavitud de Steve McQeen o Gravity de Cuarón. Pero hay otros títulos que nos deja el 2013 como El viento se levanta,  Act of killing o Fruitvale station que desaparecerían en el olvido sin sus nominaciones. Sin esos premios que los ayudan a encontrarse con el público, ya en el cine o en plataformas como iTunes y Netflix que sirven para que grandes películas conecten con la audiencia. Todos esos filmes, con menos de una cuarta parte de presupuesto de los blockbusters, necesitan la temporada de premios. El público saturado de superhéroes necesita la temporada de premios, la ciudad de Los Ángeles necesita su temporada de premios para vestirse de lujo de Beverly Hills a Hollywood, para celebrar el séptimo arte como cada año desde 1927.

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