La falsa “Venezuela de verdad” del gran Nicolás

La falsa “Venezuela de verdad” del gran Nicolás

Publicado por el Mar 1, 2015

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Mientras en Venezuela la población sufre desde hace meses la ausencia de alimentos y artículos de primera necesidad, mientras la inflación amenaza con llegar al 100 por 100 en 2015, mientras sigue el número de muertos en protestas contra su Gobierno el en el último año se eleva ya a cuarenta, Nicolás Maduro, no ha reparado en gastos para organizar en el centro de Madrid una exposición para mostrar la “Venezuela de verdad”.

La otra Venezuela, por lo visto, es de ficción: un invento del imperialismo, una mentira de la derecha franquista española, azuzada por los medios de comunicación que se han puesto de acuerdo en denigrar a su Gobierno bolivariano. Es decir, lo de siempre: el enemigo exterior, la vieja excusa de quienes son incapaces de gobernar un país y  que ahora –virtudes del internacionalismo de izquierdas- acaba de contagiarse a Grecia.

Maduro confía en que unos cuantos paneles con los “logros” de la república bolivariana, aderezados con proyecciones cinematográficas, actuaciones musicales y un poco de ron y chocolate, más unas conferencias bien dadas por sus enviados a España, abran los ojos a los españoles. Dudo de que el consejo se lo hayan dado los dirigentes de Podemos, que ahora vista la caótica situación de Venezuela, reniegan de su antiguo fervor por el régimen instaurado por Hugo Chávez, aunque no de los ingresos que obtuvieron por sus asesoramientos.

Para mejorar la imagen, Maduro ha tenido la brillante idea de incluir en la delegación enviada a Madrid a Calixto Ortega, el viceministro de Exteriores para Europa, que formó parte del equipo que hace poco menos de tres semanas leyó la cartilla a un grupo de siete empresas españolas con intereses en Venezuela. El mensaje fue amenazador: si no quieren tener problemas –por ejemplo expropiaciones forzosas- deben emplear su influencia para frenar las críticas que llegan desde España.

Pocos días antes de inaugurar la exposición, Maduro ordenó a su embajador en Madrid, a quien había llamado a consultas hace cuatro meses, que regresara a España. Mario Isea volvió a Madrid y, el domingo, en la inauguración de la exposición dijo que deseaban “mostrar a los españoles este proceso hermoso lleno de amor en un contexto de desarrollo, que ha impulsado cambios positivos en América Latina que crecen alcanzando la igualdad”.

En realidad, los españoles preferiríamos que ese amor se lo mostraran a los venezolanos, pero no sólo a quienes les apoyan, sino a quienes discrepan de sus ideas, en lugar de meterlos en la cárcel. Querríamos que una nación hermana, que posee grandes recursos naturales, no se encontrara abocada a una situación tan penosa; que las empresas españolas pudieran trabajar sin trabas ni amenazas; y que el chavismo dejara de dar cobijo a terroristas, como José Ignacio de Juana Chaos o Arturo Cubillas que han causado mucho dolor en España. Mientras eso no sea así, la Venezuela que quieren vendernos nos sonará tan falsa como los montajes del pequeño Nicolás. Aunque en este caso vengan de un Nicolás mucho más grande.

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