Aznar, el antisistema

Publicado por el may 28, 2013

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Cada vez que abre la boca José María Aznar no sube el pan, que está tirado en las tiendas de los chinos, sino que se incrementan las posibilidades del PP para pasar por ser un partido moderado y con cierta humanidad: sin piezas antisistema a la derecha de su amplio espectro electoral, el Partido Popular ha pasado de ocupar aquel centro comercial, por frecuentado, en el que durante los últimos años noventa quiso poner de manifiesto su moderación política a ser interpretado como una expresión del radicalismo menos tolerable por la sociedad que sufre ahora sus antidogmas económicos. Así estaban las cosas hasta que José María Aznar se lió la manta a la cabeza y salió del gimnasio para mostrarse en carne mortal y vigoréxica como representante de la derecha cañí y profeta del cambio de tercio.  Como Mario Conde, pero sin antecedentes y con el dinero y los medios que proporciona una fundación de las hechuras y la sesera de FAES, donde además de habas cuecen ideas tan soberbias como la de utilizar a su líder como carne de cañón para que a la gente le entre miedo cuando pone la tele por la noche y, puesta a comparar, considere al PP gobernante como un mal menor. Eso es un think tank y lo demás son tonterías.

La aceptación social de los partidos políticos no solo está condicionada por la coyuntura que los ampara y desampara, sino por las pruebas de contraste a las que obliga un sistema basado en la elección y el descarte. El crecimiento demoscópico de Izquierda Unida no solo se deriva del desgaste de un PSOE que no termina de dar con la tecla, sino de la irrupción de un movimiento antisistema, callejero y encapuchado que, siguiendo el proverbio chino, como el pan, de que alguien vendrá que bueno te hará, ha pasado por figurar ante la opinión pública como una cosa responsable, pese a su temible y lesivo historial de pactos y acuerdos parlamentarios. Puestos a comparar, un partido es menos malo que lo que tiene al lado. Bueno no hay ninguno.

El problema de la derecha que encarna el PP es que no ha sabido cultivar y explotar los efectos secundarios y colaterales de figurones situados fuera del carril y el monopolio electoral que explota Génova, quizá por el temor, cobardica, a la irrupción de personajes capaces de restarle votos y presencia. A estas alturas, sin embargo, la aparición de José María Aznar resulta balsámica para un partido que provoca ronchas. Esto de Aznar, si no ha sido cosa de FAES, deberían apuntárselo como propio los que maquinan en sus despachos, porque les ha salido redondo, aunque sea por carambola. Diez minutos semanales del expresidente en la tele o en internet son suficientes para dejar al equipo del PP como el jaspe. La fórmula, patentada o no, secreta o causal, también le vale al PSOE. Sacar a Zapatero en andas para que vuelva a hacer chistes sobre la baloncesticidad y aquellas cosas que tan precisamente lo retrataron es suficiente, dos sesiones de media hora y va que arde, para que el PSOE parezca un partido más o menos serio. Y moderado, que es de lo que se trata. Siente un antisistema a su mesa, izquierda y derecha, y dele de comer aparte. Esa es la dieta. En el casa de Aznar, luego, unas flexiones.

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