MORIR MATANDO

Publicado por el dic 11, 2012

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Buceador infatigable de archivos, concienzudo investigador de temas militares vinculados a los servicios secretos y profesor destacado en temas de Inteligencia, Diego Navarro Bonilla acaba de publicar un libro importante, difícil de encajar en los géneros literarios al uso. Se titula Morir matando y narra la desesperada gesta de un grupo de milicianos anarquistas que al poco de terminar la guerra civil escaparon de un campo de prisioneros alicantino  en busca del exilio francés, cruzando a pie más de media España. Cuando estaban a punto de lograrlo, inexplicablemente, los fugitivos milicianos deciden desviarse de su ruta en tierras de Huesca para matar al cacique de su pueblo, La Paúl, antes de atravesar los Pirineos y ponerse a salvo. “La partida era de seis o siete y lo intentaron con la última desesperación clavada en el gatillo.”  Este hecho, que fácilmente daría pie a un guión de película de aventuras romántica, ocurrió en la triste realidad de aquellos días de plomo, y proporciona a Navarro Bonilla el leit-motiv  de su investigación, reforzada literariamente por las vinculaciones familiares que unen al autor con los mencionados anarquistas en retirada, abatidos por la Guardia Civil al intentar acabar con la vida del citado mandamás local.

Así, lo que empieza siendo la indagación sobre la peripecia última de un puñado de cenetistas aragoneses, adquiere vuelo histórico, literario y sociológico, para terminar perfilando un incisivo estudio sobre “la mayor gesta organizativa con fines represivos nunca vista en la España contemporánea.” Un abrumador testimonio del control social  represor  que actuaba en los bandos enfrentados en la cloaca guerracivilista, donde se dio lo mejor y lo peor de una España rota, destinada a un futuro miserable construido sobre la depuración, los fusilamientos, las palizas y las checas. Una actividad sistemática que no hubiera sido posible sin contar con la elaboración de millones de fichas personales de una ciudadanía atemorizada, fruto de una capacidad organizativa , muy eficaz en el bando franquista, que Navarro Bonilla califica de inédita y sorprendente.

Pero Morir matando es algo más que eso porque se trata de una vasta obra poliédrica, que ofrece muchas facetas de interés al lector, tanto en su vertiente histórica como narradora.  Es, ante todo,  una “investigación relatada” o ensayo novelado, cuyas evidentes influencias, admitidas sin reparos por el autor, pueden rastrearse en La noche de los Cuatro Caminos, de Andrés Trapiello, Enterrar a los muertos, de Ignacio Martínez de Pisón, y El honor de las injurias, de Carlos García-Alix.  La indagación no agota la densidad argumental de este libro. Morir matando es también un estudio muy documentado y sin pretensiones exhaustivas de los servicios secretos durante el tiempo de la desdichada masacre de las dos Españas, que en realidad fueron muchas más, y todas deseosas de saldar viejas deudas no solo en las trincheras, sino sobre todo en la retaguardia. Donde más duele.

Con justeza expresiva, reforzada por un imponente armazón de búsqueda bibliográfica y de archivos, Navarro Bonilla  analiza y presta vida a la selva de siglas que componen el rompecabezas de los múltiples, y en muchos casos incipientes, servicios de inteligencia surgidos al calor de la guerra: SIEP, SIM, SIPM, SIAM, DEDIDE, SIED, SIEE… sin olvidar las unidades guerrilleras del XIV Cuerpo de Ejército republicano.

En el bando de Franco, todo empezó con el SIFNE (Servicio de  Información de las Fronteras del Norte de España), que puso en marcha un grupo de monárquicos y tradicionalistas con el apoyo financiero de Cambó y March, sobre todo el, primero,  y que funcionó desde septiembre de 1936 hasta su unificación en 1938 con el Servicio de Información y Policia Militar (SIPM) del coronel José Ungría, un personaje clave para el entendimiento del espionaje de la primera etapa de la guerra. SIFNE- considerado el primer y único servicio de inteligencia privado español- fue creado por inspiración de Mola y cumplió su cometido con eficiencia sorprendente, regido por el abogado catalán y maestro de espías Bertrán y Musitu, y en él colaboraron escritores  relevantes, como Eugenio D´Ors, Carlos Sentís, Josep Pla o José Vergés.

Con todos los elementos de la “sopa de letras” de los servicios secretos de  unos y otros, Navarro Bonilla traza un mapa del laberinto de acciones clandestinas, marginadas por la historiografía oficial, que contribuyeron  en unos casos a la derrota republicana y en otros a la victoria final de Franco. Una historia oculta que culminó con la fusión del SIFNE y el SIPM en 1938. A partir de ahí, el libro zizaguea en una fronda de temas que giran alrededor del espionaje en ambas  zonas de la guerra, las técnicas identificatorias, el anarco-sindicalismo aragonés y los arrumbados mitos de quienes en aquel corto verano de 1936  mantuvieron sus posiciones hasta el final y pagaron su vida por ello.  Hombres- como dice el autor- “comprometidos, consecuentes con su forma de vida y, llegado el caso, peligrosos.”  Lo que vendría más tarde ya sería otra historia.

Colocando los materiales extraídos de su propia cantera investigadora, Navarro Bonilla termina esbozando un cuadro muy logrado de un tiempo de ignominia para unos y de fervor victorioso para otros, donde se mezclan en el pozo oscuro de la guerra tanto  los crímenes de la retaguardia, casi siempre ejecutados por los que nunca han pegado un tiro en las trincheras, como el  heroísmo, la compasión, la maldad, el miedo y la deformación moral  que toda contienda armada implica. El aluvión de datos forma un rompecabezas de vericuetos que se entrecruzan hasta terminar conformando un territorio de incógnitas, certezas a medias y hechos comprobados que el autor maneja con la pericia profesional que otorga el mucho tiempo y esfuerzo dedicados a la gestión documental.  El producto final es un libro con luz propia, un monumento al recuerdo de una época triste y dolorosa, en la que “buenos” y “malos” terminaron convertidos en sombras de sí mismos, y son revividos en estas páginas por la tenacidad y la enorme labor de zapa intrahistórica con las que Navarro Bonilla ha rescatado la memoria de sus muertos, que en un enfrentamiento civil son los de todos. Una obra, en fin, necesaria y original, escrita desde el respeto a quienes combatieron en un lado u otro por sus ideales. Un testimonio emocionante y bien escrito, a caballo entre la ciencia histórica, el espionaje y los entresijos burocráticos de un tiempo de desastre que marcó para siempre a un país llamado España.

Fernando MARTÍNEZ  LAÍNEZ

 

 

Morir Matando -Diego Navarro Bonilla- Espuela de Plata, Sevilla, 2012

 

 

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