La vida es eterna en cinco minutos

Publicado por el nov 18, 2012

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Ahora que la casa se ha quedado en silencio. Ahora que las flores son tan necesarias. Ahora que soy dueño de este día que comienza. Ahora que el placer y el dolor duermen en habitaciones separadas. Ahora que sé que soy el héroe de mi silencio. Ahora que no recuerdo la última frase que te dije. Ahora que el mar es un sonido y una promesa. Ahora que el destino es incierto. Ahora que urge una respuesta. Ahora que disfruto de los bosques. Ahora que no se escucha la lluvia, ni el viento, ni las lágrimas.

 

Cinco minutos es un tiempo prudencial para muchas cosas. Es por ejemplo un tiempo de espera suficiente para empezar una reunión sin la presencia de alguno de los convocados. Tiempo de cortesía solemos denominarlo y una vez pasado, se acabó toda cortesía. Si aparecen, normalmente aparecen argumentando excusas inverosímiles (es que estoy muy liado últimamente), entonces les miramos con cara de pocos amigos mientras alguien miente con una sonrisa: No pasa nada acabábamos de empezar.

Cinco minutos es un tiempo prudencial para muchas cosas. Es por ejemplo un tiempo de espera razonable en la parada del autobús. Cinco minutos es también el tiempo suficiente para ir a la nevera y comprobar, después de oír en la televisión eso de “volvemos en cinco minutos” que olvidamos comprar aquello que tanto nos gusta la última vez que fuimos al supermercado.

Cinco minutos es un tiempo prudencial para muchas cosas. Parecería por ejemplo un tiempo sensato para dedicarle al prólogo de un libro. Aunque no siempre es así.

Jordi Doce ha escrito un fantástico prólogo titulado “Manos que se abren: la poesía de Paul Auster”. Tengo que decir que se puede leer en cinco minutos. Y tengo que decir también que si cae en sus manos el libro “Poesía completa” de Paul Auster, publicado por Seix Barral, procuren no hacerlo en cinco minutos.

Nos descubre Jordi Doce al poeta Auster mucho antes de ser el novelista Auster, o inmediatamente antes. La poesía de Auster es el cimiento de todo lo que vendrá después: el escritor norteamericano llamó a sus poemas y ensayos Growndwork. Dice Jordi Doce: “Hay escritores insustituibles porque hay miradas insustituibles: nos hemos acostumbrado de tal modo a ver el mundo a través de sus ojos que sin ellos no podemos empezar a comprenderlo”  No dejen de leer este maravilloso prólogo. Y ya saben, se empieza por el prólogo y se acaba leyendo todo el libro.

Lo que no podremos hacer más será leer una novela nueva de Philiph Roth.  El eterno candidato al Premio Nobel de literatura ha anunciado que no volverá a escribir novelas. Dice que a sus 79 años es consciente de que se le acaba el tiempo y que se quiere dedicar a releer sus novelas favoritas.

“He dedicado mi vida a la novela: he estudiado, he enseñado, he escrito y he leído. He dejado fuera casi todo lo demás. Ya basta. Ya no siento ese fanatismo por escribir que sentía antes”, ha afirmado el novelista. Roth ha publicado 31 novelas en las que ha exprimido  el alma humana y que le han convertido en uno de los grandes referentes de la narrativa actual en el mundo. Confío en que una vez liberado de la presión de volver a escribir, se siente en su retiro, se traicione a sí mismo y vuelva a hacerlo, aunque sea por última vez.

Confío también que no les haya llevado más de cinco minutos leer este post. Cinco minutos es un tiempo prudencial para muchas cosas. Aunque como le recordaba Victor Jara a Amanda: La vida es eterna en cinco minutos.

 

@juanjogines

 

 

 

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