Julian Barnes, una conversación entre amigos y las consecuencias de ser uno mismo.

Publicado por el nov 11, 2012

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¿Cuántos comienzos hay en una sola vida? ¿Cuántas veces podemos empezar a ser nosotros mismos? De niños todo es nuevo. Cada cosa que emprendemos tiene un significado de novedad. Comenzamos a estudiar en el colegio, comenzamos el bachillerato, comenzamos nuestros estudios en la Universidad… Comienzos, comienzos, todo son comienzos. Conducimos un coche, asistimos a un concierto, bebemos una cerveza o nos enamoramos por primera vez. Pero nunca sabremos con certeza en qué momento empezamos a ser nosotros mismos. Todo es cambio y no somos más que el producto de ese cambio, el resultado del caos lógico que es la vida. Había millones de posibilidades de que yo hubiera sido distinto y solo una de haber sido como soy. Pero lo que hoy soy no garantiza en qué  me convertiré en un futuro.

Hay acontecimientos reales que generan consecuencias reales para nosotros, pero también otros muchos acontecimientos imaginarios generan consecuencias reales y que transforman nuestra vida y la percepción que tenemos de nosotros mismos.

Así les ocurre a los personajes de “El sentido de un final”. Este es el título de una novela espléndida que ha sido premiada con el prestigioso Man Booker y que coloca a su autor, Julian Barnes como uno de los escritores más interesantes de la narrativa inglesa actual.  Este es un libro breve que se lee de un tirón pero como dice Liesl Schillinger de The New York Times, nada tiene de ligero. La vida de Tony Webster y su pandilla es tranquila hasta que en el instituto conocen a  Adrián. Pronto se convertirá en el centro de la pandilla por su inteligencia y por las reflexiones que comparte con sus amigos. Cuando terminan el instituto se prometen ser amigos para siempre y así es durante algún tiempo hasta que la vida de Adrián da un giro trágico y la pandilla termina alejándose. Toda la novela está tejida con un suspense continuo que hace que sepas que algo que está a punto de ocurrir no es mas que la consecuencia lógica de toda una vida de verdades que se han ido madurando lentamente.  “Vamos tirando, dejamos que la vida nos acontezca, poco a poco almacenamos un cúmulo de recuerdos. Está la cuestión de la acumulación, pero no el sentido en que lo empleaba Adrián, sino la simple suma y adición de la vida. Y como ha señalado el poeta, hay una diferencia entre suma y aumento”

Paul Auster y J.M Coetzee acaban de hacer pública la correspondencia que mantuvieron entre los años 2008 y 2011 bajo el título de “Aquí y ahora” en una bella coedición entre Mondadori y Anagrama. En febrero de 2008 Auster y Coetzze se conocieron durante un festival literario en Australia. El escritor sudafricano le propuso entonces embarcarse en un proyecto común en el que “podamos sacarnos chispas el uno al otro”. El resultado fue que los dos grandes escritores se convirtieron en dos grandes amigos. “Aquí y ahora” es un libro lleno de confesiones, de reflexiones sobre el amor, la amistad, la crisis económica, el deporte o la política. Tres años de intimidad entre dos de nuestros grandes escritores contemporáneos. Leer la correspondencia entre Coetzze y Auster es una forma de compartir en silencio la intimidad de una amistad ajena. Sencillamente me ha encantado.

Por cierto, ¿cómo andarán las ampollas de los pies de Harold Fry?

“-¿Crees que vienen de muy lejos estas olas?- preguntó ella, sentándose algo apartada de su marido.

Él se encogió de hombros y negó con la cabeza, como si dijera: Es una buena pregunta, pero la verdad es que no me importa”

En mi anterior post hablé de este libro y en este quiero terminar con él, porque hay viajes que debemos hacer en solitario. Cuídate Harold.

 

@juanjogines

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