La vida del santo laico

Publicado por el oct 3, 2012

Compartir

Bueno, me he pasado. Santo, lo que se dice santo, poco. Pero la comparación va por otro lado, más bien por la de aquellas vidas de santos que aún llegué a conocer en mis tiempos en las antiguas Ursulinas de Oviedo. Porque, ¿puede haber mejor idea que pasar a cómic los avatares personales de un científico tan pop como Richard Feynman? Si la hay, no se me ocurre.

Lo verdaderamente meritorio no es que Jim Ottaviani y Leland Myrik se hayan atrevido a narrar las anécdotas y peripecias del físico, incluida su infancia, su paso por el proyecto de Los Álamos y su heterodoxo comportamiento, en realidad una extensión vital de su actitud hacia la ciencia: de su año sabático en Brasil, donde aprendió a tocar los bongos, a sus horas de labor científica en un bar de striptease, su participación en la comisión que investigó la catástrofe del Challenger o su divertido relato de su estancia en Estocolmo para recoger el premio Nobel.

No, eso es relativamente fácil, incluso si tenemos en cuenta que, al fin y al cabo, un científico no es un superhéroe que haga cosas que luzcan muy bien en viñetas. El verdadero reto es adaptar dos de las famosas conferencias de Feynman, en las que expone los principios de su teoría de la Electrodinámica Cuántica (¡toma ya!), irrumpiendo en campos que apenas son comprendidos, ni siquiera por los que los investigan. Es también un reto para el lector, más para el que tienda a confundir cómic con liviandad. Pero la recompensa mayor es hacernos entender que, en definitiva, la perspectiva científica acaba afectando a todos los aspectos de la vida y, lo que es más importante, puede ayudar a gozarla en una intensidad aún mayor. Richard Feynman fue la prueba, y Feynman, el cómic, lo confirma.

Compartir

Siguiente

ABC.es

Capítulo aparte © DIARIO ABC, S.L. 2012

Adsense

Capítulo aparte Blog de libros
Etiquetas
Calendario
octubre 2012
L M X J V S D
« sep   nov »
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031