Klaus Mann y el nacimiento en la memoria

Publicado por el Oct 1, 2012

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Las autobiografías suelen ser obras únicas de un autor. Por eso hablamos de LA autobiografía de –pongamos– Goethe, y no de UNA autobiografía de Goethe.

Pero hay excepciones. Me viene a la cabeza la de Klaus Mann, el revoltoso hijo mayor de Thomas Mann, que escribió su propia vida dos veces. ¿Un ejercicio de narcisismo?

En parte. La sombra de su famoso progenitor amenazaba con oscurecer su figura, y tal vez ese empeño por reseñar dos veces su breve vida –se suicidó a los 43 años– era una manera de insistirle al mundo en que él tenía talento más que suficiente para existir como entidad propia y no sólo como hijo de. Pero eso no serviría para salvarlo.  El crítico alemán Marcel Reich-Ranicki dijo un día de él: “Era homosexual. Era drogadicto. Era el hijo de Thomas Mann. Estaba marcado por tres estigmas”.

Puede que Klaus Mann muriera demasiado pronto, pero al menos literariamente podemos decir que nació dos veces. La primera fue en su autobiografía Hijo de este tiempo publicada en 1932, cuando sólo contaba 26 años. “Acordarse siempre es útil –se justificó–. Nunca es demasiado pronto para hacerlo”.

En plena coherencia con este postulado y bajo la influencia de Marcel Proust, Klaus Mann no inicia este primer relato de su vida de manera convencional, indicando la fecha y el lugar de su nacimiento. Lo que hace, con toda razón, es intentar establecer su primer recuerdo. ¿No es en ese punto, ciertamente, donde empieza nuestra vida, donde se inicia eso que podemos denominar nuestro yo?

“Al principio fue la oscuridad”, escribe en la primera línea de esta autobiografía. Así que para iniciarla se propone adentrarse “en la oscuridad de ese abismo al que llamamos memoria”. Sin éxito. “Por muy preciso que sea mi tanteo en la profundidad, no consigo encontrar el fondo. La oscuridad es demasiado grande y no puedo reconocer nada”.

Pero poco a poco, de manera vacilante, se van perfilando cosas. Es con el olor de la goma, con el tacto de una alfombra y con la visión de una reja de hierro en un balcón como Klaus Mann viene a este mundo. Y esa forma de nacimiento –su entrada a la luz– no se produce hasta los cinco o seis años. Todo lo anterior es para él la oscuridad de la memoria: La primera forma del no ser.

No obstante, en su segunda autobiografía, Cambio de rumbo, decidirá nacer de otra manera… Pero de eso les hablaré en el próximo post.

Rosa Sala Rose 

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