Los mejores dialoguistas ya no trabajan en el cine ni el teatro

Publicado por el sep 24, 2012

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Se ha montado un buen jaleo con lo de los mapas de Apple. Tanto, que el hecho de que su asistente Siri hable español ¡por fin! ha pasado un tanto desapercibido. Y es una lástima, porque supone una nueva vuelta de tuerca a lo que ya va camino de convertirse en un auténtico subgénero literario, el de la redacción de las respuestas que este tipo de figuras, muy habituales en muchas páginas de internet, ofrecen cuando se les quiere poner a prueba.

Imagínense la dificultad del reto, que no es baladí. Supongan que tuvieran que escribir el diálogo de una pieza teatral en la que tuviese que adivinar qué es lo que le podría preguntar o decir su desconocido interlocutor. Aparte del desafío tecnológico que supone, que imagino que no debe ser baladí, y que va arañando milímetros en la aún larga carrera para acceder a la plena inteligencia artificial, no deja de ser un reto verdaderamente creativo.

Y la cachonda de Siri, qué quieren que les diga, deja en mantillas a otras eximias representantes previas, como la Irene de la página de Renfe o la Anna de la de Ikea, que me consta que tiene sus admiradores (curiosamente siempre mujeres… aunque la versión británica de Siri trae la voz de un perfecto gentleman). Sí, uno es todo menos original. De hecho, es incluso chusco, pero plantearle preguntas capciosas y ver qué contesta es todo un festival del ingenio. Aquí van unas perlas:

“Siri, ¿tienes madre?” “Te tengo a ti, con eso me es suficiente”.

“Siri, ¿existe Dios?” “No voy a entrar en disquisiciones teológicas”.

“[pregunta cochina irreproducible en este blog]” “¡Miguel A., esa boca!”

O si no, el ejemplo de la imagen, sacado de una instantánea publicada en Twitter por mi sobrino. Me encanta imaginarme a un ejército de ingenieros redactores rebuscando entre todas las posibilidades, y procurando que nunca les pillen por rebuscadas que sean las preguntas y tener algo más personal y original que un simple “lo siento, pero no puedo contestar a eso” o un infame “no me preguntes a mí, solo soy una chica”, como decía la Stacy Malibu de los Simpson. O a lo peor resulta que de originales nada, y que no hay nada más predecible que cuando intentamos ir de sorprendentes… Parafrasendo a la gran asesina Nikita en un capítulo de la serie, a lo mejor tenemos que dejar de ser tan predecibles…

@rosenrod

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