Internet, un medio central en nuestra vida… también según los tribunales

Publicado por el feb 4, 2013

Compartir

El Tribunal Supremo alemán reconoce un singular derecho a indemnización por la pérdida de conexión a Internet.

A fines de 2012, Boston Consulting Group hacía pública una curiosa encuesta, llevada a cabo entre usuarios de Internet de cuatro países: Alemania, Brasil, China y los EE.UU. Se les preguntaba si renunciarían durante un año a una serie de hábitos cotidianos a cambio de no perder su conexión a Internet en ese mismo periodo de tiempo. Entre el 70% (norteamericanos) y el 90% (alemanes), prescindirían antes de la comida rápida; entre el 60% (brasileños) y el 80% (chinos), preferirían renunciar al chocolate; entre el 55% (alemanes) y el 85% (chinos), harían lo propio con el café; alrededor del 85% de los chinos procederían de igual modo con el alcohol, al que también renunciarían aproximadamente el 75% de todos los demás; en torno al 45% de todos los encuestados prescindirían del ejercicio físico; entre el 10% (brasileños) y casi el 40% de los chinos elegirían Internet frente su vida sexual; entre el 10% de los norteamericanos pero casi el 60% de los chinos se quitarían antes el coche y aunque solamente alrededor de un 10% de los alemanes, brasileños y estadounidenses renunciaría antes a su ducha diaria, hasta casi un 40% de los chinos pasaría sin ella durante un año con tal de no perder Internet en ese mismo lapso temporal.

Una bien expresiva demostración, pues, de una idea sobradamente conocida, la de que Internet es hoy en día un instrumento esencial en nuestras vidas.

Así lo acaba de reconocer además una interesante y bien importante sentencia del Tribunal Supremo Federal alemán, dictada el 24 de enero de 2013 por la sección tercera de su sala de lo civil (III ZR 98/12). 

Narro brevemente los hechos. Debido a un error, a raíz de un cambio de tarifa, de la empresa de telecomunicaciones demandada, el demandante no pudo utilizar su acceso a Internet por ADSL durante dos meses, exactamente entre el 15 de diciembre de 2008 y el 16 de febrero de 2009. El demandado empleaba asimismo esta conexión para canalizar sus llamadas telefónicas y el servicio de fax (voz y fax sobre IP, VoIP). Además de los costes adicionales en que hubo de incurrir por pasarse a otro operador y por utilizar un teléfono móvil alternativo, el demandante exigía una indemnización como consecuencia de no poder utilizar su conexión ADSL, que estimó en un total de 3,000 € (a razón de 50 €/día). En los tribunales de instancia se le habían reconocido al demandante 457,50 €, en compensación por los gastos derivados de la necesidad de pasarse a otro operador, así como del uso de un teléfono móvil.

El Tribunal comienza por denegar al demandante indemnización alguna derivada de la imposibilidad de usar su conexión a Internet para enviar o recibir mensajes de fax. La razón era doble: esta funcionalidad no es imprescindible en el ámbito estrictamente privado, al tiempo que resulta fácilmente reemplazable por el correo electrónico.

Se desestima asimismo la solicitud del demandante basada en la imposibilidad de usar su conexión ADSL para acceder a telefonía sobre IP (VoIP): no en vano, pudo emplear un teléfono móvil alternativo, el resarcimiento de cuyos costes le ha sido ya reconocido en instancias judiciales inferiores.

El Tribunal Supremo Federal imprime en cambio un marcado viraje argumentativo respecto de los usos de Internet distintos de los de telefonía y fax. Y aquí es donde la sentencia se torna extremadamente interesante.

El Tribunal comienza realizando una auténtica “loa” de Internet, al preocuparse por detallar con gran esmero sus diversos usos hoy en día. A partir de aquí, la sentencia resalta la creciente relevancia de la Red en la vida personal y social, pues debido a la “fácil disponibilidad de la información” que propicia, “reemplaza cada vez en mayor medida a medios tradicionales, como diccionarios, revistas o televisión”, al tiempo que  facilita “intercambios de alcance mundial” a través de múltiples aplicaciones. Finalmente, el Tribunal destaca la incidencia de Internet en el propio mundo jurídico, al hacer viable la “celebración de contratos y negocios jurídicos privados y el cumplimiento a su través de obligaciones de naturaleza jurídico-pública”.

Lo anterior le lleva a deducir que “la mayoría de los alemanes disfruten diariamente de Internet en sus hogares, razón por la cual Internet se ha convertido en un medio de decisiva influencia sobre su estilo de vida, cuya ausencia se hace significativamente notoria en el día a día”.

Y ya sobre esta base, a concluir que “el uso de Internet es un activo económico, cuya permanente disponibilidad lleva ya tiempo siendo, también en el ámbito privado, de importancia central para el nivel de vida”.

Todo lo cual conduce derechamente al Tribunal a reconocer al demandante el derecho a indemnización respecto de usos de Internet distintos de teléfono y fax, siendo, eso sí, el tribunal de origen el que deberá fijar su cuantía exacta, a la vista de los criterios jurisprudenciales aplicables.

¿Qué relevancia real tiene este fallo? A fin y a la postre, la Unión Europea en su conjunto viene ya reconociendo el acceso a Internet como un derecho básico desde 2002: en desarrollo del derecho comunitario, Alemania viene haciendo lo propio desde 2004. España lo establecía, también en desarrollo del Derecho de la Unión, desde 2003: incluso, desde 2011, a través de banda ancha, es decir, a alta velocidad, con un mínimo de 1 Mb por segundo.

A la vez, los países de la UE reconocen de modo general derechos de compensación al usuario como consecuencia de interrupciones temporales del servicio de acceso a Internet. Así sucede de hecho España, en la llamada Carta de derechos del usuario de los servicios de comunicaciones electrónicas de 2009.

A pesar de lo dicho, entiendo que esta sentencia tiene una gran importancia, desde un triple punto de vista.

Primero, porque confiere un contenido pecuniario efectivo a ese derecho de acceso proclamado en abstracto en la normativa de la UE (y más concretamente en la alemana o española). La sentencia reconoce a fin de cuentas una compensación económica en el supuesto de que el usuario llegue efectivamente a perder la posibilidad real de acceder a la Red.

En segundo término, porque el Tribunal Supremo Federal va más allá de lo previsto en normas como la Carta de derechos española: ésta se limita a reconocer a los usuarios un descuento en la siguiente factura de su operador, calculado a prorrata sobre la correspondiente cuota de abono. Así pues, lo que esta indemnización viene a suponer es sencillamente que el abonado no termine pagando por un servicio que en realidad no percibió. El Tribunal alemán, en cambio, reconoce un plus: para empezar, no olvidemos que ya los tribunales de instancia habían concedido al demandante 457,50 €, que fácilmente podríamos hacer corresponder con ese citado “derecho a no perder dinero”, en este caso a resultas de los costes colaterales generados por el corte de conexión.

Lo que el Tribunal acoge aquí, en cuantía que determinará la instancia, es por tanto un derecho a indemnización suplementario, independiente de esa mera pérdida patrimonial directa en que el demandante debió incurrir al quedarse sin conexión ADSL. Un derecho que compensa los daños derivados de esa “importancia central de Internet para el nivel de vida” y de su naturaleza de “medio de decisiva influencia sobre el estilo de vida” de los alemanes.

Tercero, porque de este modo se reconoce la enorme y creciente importancia de Internet, no simplemente desde la sociedad civil, sino desde un poder público de la trascendencia del máximo órgano jurisdiccional ordinario alemán, siendo obviamente además Alemania el mayor país de la Unión Europea. Es en consecuencia previsible que el fallo comience de inmediato a ejercer su influjo sobre los demás Estados de la Unión, siendo además ésta del Derecho de Internet un área particularmente necesitada de criterios jurisprudenciales comparables, aunque provengan de otros Estados, dada su novedad y su acentuado rezago respecto de la realidad que regula.

Algunos han saludado este fallo arguyendo que supone equiparar Internet al gas, el agua, la luz o el teléfono, como un servicio esencial, o una “utility” más. En realidad significa mucho más: al fin y al cabo, normas como las europeas o españolas atrás citadas ya consolidaban desde hace años a Internet como indiscutible servicio esencial.

Lo que en el fondo viene a dar a entender esta sentencia es que Internet es hoy un medio crucial, no solo por su “utilidad” para la vida humana, sino por suponer su enriquecimiento en todas sus facetas. Quien injustificadamente prive de ello a alguien, lo deberá compensar.

 

Compartir

ABC.es

La ley en la Red © DIARIO ABC, S.L. 2013

Una visión en profundidad de la actualidad de Internet desde perpectivas jurídicas, sociales y políticasMás sobre «La ley en la Red»

Etiquetas
Calendario de entradas
marzo 2017
L M X J V S D
« feb    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031