Internet tras 2012: prometedor futuro para el mundo en desarrollo, palpable realidad para Google (junto a alguna empresa más) (I)

Publicado por el Jan 23, 2013

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El estudio Internet in Numbers 2012 de la consultora Royal Pingdom arroja interesantes conclusiones acerca del peso del mundo en desarrollo y de determinadas empresas en la actual Internet.

El estudio, publicado el 16 de enero de 2013, incluye una serie de más de una docena de rúbricas, fácilmente reconducibles a tres: subjetiva la primera, es decir, quiénes vienen empleando la Red como usuarios; objetiva la segunda, o cuáles son las principales manifestaciones de Internet, donde se abordan cuestiones cuantitativas de los sitios web (entre ellas, nombres de dominio, navegadores y búsquedas), así como del correo electrónico, de las redes sociales y del contenido multimedia (video e imágenes); e instrumental la tercera, con un análisis del acceso a Internet a través de dispositivos móviles (especialmente teléfonos inteligentes y tabletas).

Comenzamos por el componente subjetivo, los usuarios. Internet alcanzaba durante 2012 los 2.400 millones en todo el mundo, o lo que es lo mismo, algo más de un tercio de la Humanidad, formada por unos 7.000 millones de personas. De ellos, en torno a los 1.100 millones estaban en Asia, 519 millones en Europa y 274 en Norteamérica. 

China, por su parte, ha alcanzado los 565 millones, lo que viene haciendo de ella desde hace algunos años el país con mayor número de usuarios del mundo; esa cifra es además superior al doble de usuarios de Internet en su país más genuinamente originario, los EE.UU.

Por otro lado, el potencial de crecimiento es evidentemente inmenso en el mundo en desarrollo (solo existe de momento un 15% de penetración de Internet respecto del total de la población en África, 27% en Asia y 42% en América Latina/Caribe), mientras que América del Norte está próxima a la saturación (78%) y Europa supera ya el 63% de uso de la Red.

Si alguna conclusión de calado permiten extraer estas cifras es la de que Internet es hoy ya un medio de comunicación de cobertura absolutamente global, que con mucho rebasa las fronteras de los principales países en los que fue tecnológicamente diseñada. Ello debe a la vez permitir deducir que el actual modelo de gobernanza de Internet, tutelado por los EE.UU., habrá de ir abriendo paso a fórmulas que reflejen en mayor medida la indiscutible realidad recién afirmada. Dichas fórmulas deberán, eso sí, respetar la apertura de la Red, que está detrás de su propio éxito: no se oculta la dificultad de hallar esas fórmulas, lo que a su vez explica la delicada tesitura que el gobierno de Internet tendrá que afrontar en los próximos años.

La vertiente objetiva del estudio comienza lanzando un importante dato: el fuerte declive del correo electrónico, que pasa, de tener 3.146 millones de cuentas en 2011, a solamente 2.200 millones en todo el mundo, una nada desdeñable caída, cercana al 30%. El dato no es sorprendente, pues ya veníamos teniendo noticia del creciente reemplazo del email por parte de usuarios que intercambian mensajes a través de las redes sociales, así como es notorio el auge de aplicaciones de mensajería como WhatsApp o Line.

A estos motivos ha de añadirse el lamentable peso que la publicidad no deseada y su frecuente compañera de viaje, la inseguridad, tienen en el email: aunque tres puntos inferior al de 2011, el porcentaje de correos que contenían spam sobre el total de los que circularon por la Red en 2012 fue de nada menos que el 68.8%; mientras que el 0.22% de ese mismo total contenían phishing  o intentos de estafa online (en 2011, la proporción de correos maliciosos, es decir, no solo de phishing,  fue del 0.39%). Parece pues, a resultas de todo ello, que a no muy largo plazo Internet será básicamente la World Wide Web.

Esa misma World Wide Web, en cambio, sigue bien pujante. En diciembre de 2012 el número de sitios web se elevaba a 634 millones, 51 millones más que al fin del año anterior. Obsérvese sin embargo que, pese a quedar diluida en número de usuarios, la presencia de los EE.UU. sigue en cierta medida siendo predominante en el “mercado de Internet”, como atestigua el hecho de que el 43% de entre el millón de sitios más visitados estén alojados en ese país.

Una nota de particular interés para la industria del software sería la de que el código abierto es el que da vida a los sitios web de mayor relieve, en concreto el 75% de los que cuentan con al menos 10.000 visitas.

Y otra que aporta “letra” a la ya conocida “música” del Big Data, responsable del universo de información en el que cada día en mayor medida nos vamos viendo inmersos: el sitio web medio incrementó su contenido en un 35% durante 2012.

El de los nombres de dominio es capítulo de especial importancia. Es conocido que el sistema de nombres de dominio (DNS) constituye una pieza absolutamente clave en la arquitectura de Internet: el control sobre el DNS confiere en última instancia el control sobre Internet. Como es sabido, y hoy por hoy, es ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers) el organismo que gestiona el DNS, con arreglo a un peculiar modelo de base privada y representación multilateral, que sin embargo se halla sujeto a la tutela del gobierno estadounidense. Esa gestión de ICANN es plena respecto de los nombres de dominio genéricos (gTLDs), como por ejemplo el .com. Sin embargo, es limitada respecto de los llamados “de código de país” (ccTLDs): ejemplo, .es, estando encomendada su gestión directa, al menos desde el punto de vista administrativo, a las correspondientes autoridades nacionales. Esta labor se desarrolla en España, por volver a ese ejemplo, por el organismo público Red.es.

A propósito de los nombres de dominio, Royal Pingdom nos suministra un dato que abonaría la tesis de que los Estados estarían ganando fuerza en este campo, siquiera sea tímida y paulatinamente: de los 246 millones de dominios de todo tipo registrados (hay ya 329 variedades), 104.9 millones lo son de código de país, un 42,6% de ese total, cifra que supera en más de tres puntos porcentuales el 39,5% de 2011 y el 39,2% de 2010.

Y un último dato sobre dominios, curioso esta vez: el más caro de cuantos se vendieron en 2012 fue Investing.com, por el que se llegaron a pagar 2.45 millones de dólares USA: leyendo el dato, qué lejanas y hasta paradójicas quedan las dudas iniciales, manifestadas por alguna jurisprudencia, incluso del Tribunal Supremo alemán (datan de 2005), acerca de si un nombre de dominio podía siquiera considerarse objeto de derechos de propiedad. Transacciones como la mencionada demuestran a las claras el enorme valor que los dominios pueden llegar a alcanzar, dado su hoy indiscutido carácter de bien inmaterial, en consecuencia y por supuesto susceptible de propiedad.

                                                           [Continúa en el próximo número]

 

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