Internet neutral y abierta: llega la normativa europea

Publicado por el ago 20, 2013

Compartir

La Comisión Europea hace público un borrador con la primera regulación continental de la gestión del tráfico y la neutralidad de la Red.

El texto se daba a conocer el 11 de julio de 2013 y consiste en un borrador de Reglamento por el que se pretende crear un mercado único de comunicaciones electrónicas. 

Obsérvese como primer aspecto de interés que, en esta materia, netamente perteneciente al ámbito de las telecomunicaciones, que siempre hasta ahora -salvo en algún aspecto excepcional- la Unión Europea había venido regulando mediante directivas, la Comisión introduce el reglamento. Como se sabe, este instrumento normativo es mucho más uniformador que la directiva y evidencia esa misma intención de la Comisión, de ahormar las telecomunicaciones con arreglo a pautas más homogéneas a lo largo y ancho de Europa. Una tendencia, por cierto, que parece comienza a calar en las instituciones de la Unión, como por ejemplo demuestra la también propuesta de Reglamento de protección de datos, destinada a sustituir la actual Directiva 95/46/CE.

La propuesta de Reglamento es además muy ambiciosa, en cuanto pretende erigirse en nuevo marco general regulatorio de las telecomunicaciones a escala europea, sin perjuicio de la permanencia en vigor de los paquetes de Directivas de 2002 y 2009, algunas de las cuales, no obstante, la propuesta de Reglamento modifica expresamente.

La razón por la que pese a ello nos adelantamos en La Ley en la Red a glosar brevemente esta propuesta es el hecho de que, por primera vez, y más allá de la mera declaración de principios incluida en el paquete regulatorio de 2009, la Unión Europea introduce normas relativas a la neutralidad y al carácter abierto de Internet. Se trata de un paso esperado, claramente demandado desde diversos sectores de la opinión pública en Europa e incluso previsible, una vez Estados miembros como los Países Bajos (o tras él Finlandia y Eslovenia) empezaron a darlo a partir de 2011.

Es verdad que la propuesta no hace nada de esto explícitamente: el texto solo menciona dos veces el termino neutralidad y curiosamente lo hace para referirse a un concepto bien distinto, el de neutralidad tecnológica. Sin embargo, los considerandos 6, 42 y 47, así como los artículos 20 y 21, se refieren a la neutralidad y apertura de la Red.

Así lo hace particular y frontalmente el artículo 20 de la propuesta, motivo por el cual concentraremos en él nuestro análisis. En realidad, el artículo se centra en el concepto de calidad de servicio, poniendo así de manifiesto dos ideas ya resaltadas en números anteriores de La Ley en la Red: una, que la noción de calidad de servicio constituye uno de los conceptos capitales en el presente e inmediato futuro del Derecho de Internet; y otra, que es justamente al hilo de la nada pacifica noción de calidad de servicio donde la neutralidad de la Red se juega su misma razón de ser.

Efectivamente, la propia rúbrica del artículo 20 menciona ya la calidad de servicio como objeto del precepto, antes incluso que sus otros dos grandes elementos (un tercero es el de las facultades de control, que fundamentalmente se encomienda a las autoridades nacionales de regulación y a la propia Comisión Europea). 

El primero de tales elementos es la libertad de prestación de servicios de acceso abierto a Internet, así como la propia libertad de acceder a dichos servicios. Es verdad que el artículo no vuelve a citar el carácter necesariamente abierto de ese acceso, si bien su misma mención en la rúbrica evidencia la relevancia que la Internet abierta tiene para la Comisión, actuando al tiempo su cita en el rótulo del artículo como factor general de interpretación de su contenido.

Sobre esta base, se pretende anclar ambas libertades, de prestación y de acceso, en los acuerdos que los usuarios finales celebren con los prestadores de servicios, así como en los que éstos formalicen entre sí: en uno y otro caso, por supuesto, con el fin de definir volúmenes de datos, velocidades de transmisión o “características generales de calidad” del servicio.

El segundo elemento del artículo 20 es quizás el más interesante a efectos de este comentario. Se refiere a lo que la rúbrica denomina “gestión razonable del tráfico”: la misma Comisión venía anticipando con acierto desde hace algunos años que en la gestión del tráfico se contenía una de las claves regulatorias para Internet. Es enteramente lógico, como quiera que la neutralidad de la Red es en principio un postulado incompatible con tal gestión, viniendo definido por su mayor expositor desde 2003 como la necesidad de evitar discriminaciones entre cualesquiera contenidos, aplicaciones o servicios en Internet (Tim Wu): una discriminación que sin duda se produce si un proveedor “bloquea, ralentiza o de cualquier otro modo degrada” servicios o aplicaciones, siendo justamente estas prácticas las que la Comisión considera como de gestión de tráfico.

Ahora bien, una lectura maximalista de la neutralidad de la Red no es ni siquiera posible desde el punto de vista tecnológico, de ahí que, como ya puso de manifiesto el propio Wu, esa misma gestión del tráfico resulte inexorable.

En este sentido, las prácticas de gestión del tráfico se presentan en el artículo 20 como límites a las ya examinadas libertades de prestación y de acceso a Internet. Eso sí, la propuesta de la Comisión no concede ni mucho menos carta blanca a los proveedores de servicios para gestionar el tráfico a su antojo. 

En línea con esa necesidad, citada en la rúbrica, de desarrollar estas prácticas de un modo razonable, el artículo 20 limita taxativamente la posibilidad de efectuar gestión del tráfico a motivos de: a) aplicación de disposiciones legales u órdenes judiciales; b) integridad y seguridad de la red, servicios y dispositivos; c) lucha contra el spam; y d) reducción de situaciones excepcionales de congestión.

Se trata pues de motivos que pretenden garantizar la seguridad (es sobradamente conocida la connivencia entre spam y ciberdelincuencia) y paliar congestiones: en síntesis, todos salvo el primero (claramente enfocado a perseguir ilícitos en línea) se orientan en el fondo a la calidad del servicio, hecho obvio en el caso de la congestión de redes y, quizá más indirecto, pero no menos palpable, en el de la seguridad.  

Siendo el de calidad del servicio un concepto especialmente valorado por los proveedores de comunicaciones electrónicas (las operadoras, para entendernos), no faltarán críticos a esta propuesta de la Comisión, que vean en dicho concepto un paraguas para que las operadoras violen la neutralidad de la Red en estricta función de sus intereses. Un buen ejemplo de ello es la decisión de Deutsche Telekom de mayo de 2013 de excluir sus propios paquetes de entretenimiento de su tramos de tarifa, de manera que aquellos de sus clientes que los contraten no necesitarán pagar un plus por el ancho de banda suplementario que en su caso necesiten (cosa que en cambio sí sucederá a aquellos de sus clientes que opten por paquetes de entretenimiento en competencia con los de  Deutsche Telekom): un número anterior de La Ley en la Red se ocupaba a fondo del asunto, al tiempo que propugnaba una urgente regulación europea de la neutralidad de Internet.

Entiendo no obstante que prácticas abiertamente discriminatorias, como la recién mencionada, quedarían del todo fuera de la legalidad gracias a la regulación de la neutralidad de la Red que figura en esta propuesta: es evidente que esa empresa debe gestionar tráfico para llevar a cabo su política, como también que su intención no encaja en ninguno de los cuatro supuestos de gestión que prevé la Comisión. 

Nunca se ajustarían pues a esta propuesta de nueva normativa modelos de gestión que pretendan discriminar tráfico, es decir, contenidos, aplicaciones o servicios, en exclusiva función de intereses particulares, en una palabra, en quiebra de la neutralidad de la Red.

Por otra parte, y según antes decíamos, esos cuatro supuestos de limitación de la neutralidad que la propuesta incluye coinciden básicamente con los que la mejor doctrina, y sin duda me sumo a ella, considera casos justificados de gestión de tráfico y, por lo tanto, no discriminatorios y respetuosos con la neutralidad de la Red. Igualmente con los sugeridos por relevantes asociaciones del sector, como son la de consumidores BEUC y la de derechos digitales EDRi, ya reproducidos en número anterior de este espacio.

Creo en consecuencia que esta propuesta de la Comisión no solo cubrirá una laguna cada vez más notoria del Derecho europeo de Internet, sino que asimismo lo hará de forma razonable y equilibrada, y por ello mismo debe valorarse favorablemente.

Compartir

ABC.es

La ley en la Red © DIARIO ABC, S.L. 2013

Una visión en profundidad de la actualidad de Internet desde perpectivas jurídicas, sociales y políticasMás sobre «La ley en la Red»

Etiquetas
Calendario de entradas
marzo 2017
L M X J V S D
« feb    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031