Internet, identidad, privacidad: Horizonte 2023.

Publicado por el sep 27, 2013

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Ya hemos mencionado alguna vez en La Ley en la Red el grupo de trabajo Identity-Talk in the Tower, del que me honro en formar parte, formado por estudiosos de la identidad y de la privacidad de Europa y el resto del mundo.

En un trabajo colectivo que verá la luz a fines de noviembre de 2013, Identity-Talk in the Tower se asoma al futuro tratando de avizorar qué porvenir aguarda a nuestra identidad y a nuestra privacidad de aquí a diez años. El estudio limitará su ámbito territorial al de la Unión Europea.

A solicitud de sus impulsores, acabo de remitirles mi opinión en lo que a las facetas legales del asunto se refiere, opinión que incluyo a continuación.

1. Es probable que la legislación se endurezca respecto a los caracteres que presenta hoy, si bien el creciente grado de dispersión de la información hará cada vez sea más complicado implementar esta legislación. La Agencia Francesa de Protección de Datos (CNIL por sus siglas en francés) con acierto se ha referido a esta situación como la del “Big Other”, un escenario donde no solo los grandes actores, como gobiernos o grandes empresas, serán los que estén en posesión de información personal de carácter relevante, sino simplemente y también cualquier persona. Así pues, la privacidad podría y debería convertirse en la más fundamental y práctica manifestación de la dignidad humana.

2. En 2023 el uso de Internet se habrá extendido a lo largo y ancho de todas las actividades humanas. A esta idea he venido haciendo referencia como “la Internet total”. Los límites entre el mundo digital y el analógico, que a día de hoy se están difuminando, se convertirán en 2023 en casi imperceptibles: la impresión en 3D es uno de los ejemplos más evidentes. Las amenazas a la identidad no harán sino aumentar, y esto debería prevenirnos a todos nosotros acerca de la necesidad de ser más precavidos cuando “circulemos” por el mundo digital.

3. Prácticas como la publicidad personalizada están individualizando nuestra experiencia en la Red, al tiempo que, por otro lado, nuestro poder como usuarios de Internet se viene incrementando de forma significativa. Todo ello implica que sin duda nuestros perfiles en Internet serán extremadamente precisos, aun cuando también lo será nuestra capacidad de actuar de manera autónoma como “ciudadanos de Internet”. A resultas de lo anterior tendremos que mantenernos alerta para preservar el mayor grado posible de control sobre nuestras decisiones personales.

4. El respeto a la privacidad y a la identidad es loable, pero también es una práctica empresarial inteligente. Hechos bien conocidos, revelados a partir de mediados de 2013 por los medios de comunicación, han puesto de manifiesto prácticas contrarias a la privacidad llevadas a cabo por gobiernos muy importantes (algunos de fuera de la Unión Europea), demostrando así que aquellas empresas europeas que se comprometan con la privacidad quizás terminen siendo más competitivas y más exitosas que aquellas de sus homólogas no comunitarias que no lo sean.

5. En el contexto extremadamente ágil de Internet, es previsible persista el dinamismo de la Web 2.0. De hecho, y hasta ahora, la competencia ha quedado probada de manera consistente en este subsector crucial del mundo digital, a pesar de la existencia dominante de algunas redes sociales (Facebook, Google-YouTube, Twitter…). La necesidad de fortalecer en este contexto la interoperabilidad es cuanto menos crucial, pues al final estas redes siguen funcionando como “silos” estancos de información (Berners-Lee), mientras que el riesgo de abuso de posición por parte de estas redes sociales dominantes es cada vez mayor. En este sentido, el derecho a la portabilidad de los datos previsto en la futura regulación comunitaria sobre protección de datos se revela capital.

6. Gobierno abierto (y open data) constituyen la principal plasmación actual del gobierno electrónico, como lo es la business intelligence en la esfera empresarial. Sin embargo, tal como el gobierno británico ha indicado, por medio de un excelente trabajo de 2011 del profesor de la Universidad de Southampton Kieron O´Hara, “es el gobierno, y no los ciudadanos, quien debe ser transparente”. No en vano, la preocupación ciudadana comienza a ser general, respecto de las crecientes amenazas que el uso de la inteligencia empresarial supone para su privacidad. La privacidad por diseño y las tecnologías de mejora de la privacidad (PETs por sus siglas en inglés) demostrarán ser decisivas a fin de lograr un equilibrio adecuado entre uno y otro extremo.*

* Nota: La versión original de este trabajo, con ligeras variaciones, está escrita en lengua inglesa. Una primera versión del texto castellano es obra de Javier García Montero, letrado del Department of Field Support de las Naciones Unidas (Nueva York).

 

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