Maldita Estambul

Maldita Estambul

Publicado por el sep 17, 2013

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Carlo Ancelotti comienza su encargo de hacerse con la Décima en Estambul, lugar que ha intentado esquivar incluso desde antes de perder allí una final de la Champions como entrenador del Milan. “Desde el principio debería haber sabido que la ciudad está maldita”, escribe en su autobiografía.

El principio puede fijarse siete años antes de aquella noche de mayo de 2005 en la que su equipo llegó 3-0 al descanso y terminó perdiendo la Champions contra el Liverpool. En 1998 quiso echarle el lazo el Fenerbahce. A Ancelotti no le apetecía, aunque accedió a visitar el club. “Pero el viaje debe ser secreto”, les dijo.

En el aeropuerto le esperaban miles de personas, que lo cargaron a hombros durante un tramo. Le regalaron decenas de alfombras, le ofrecieron seis veces su sueldo anterior en el Parma. Comenzó a sentirse atrapado por Estambul e intentó escapar a través del absurdo.

Quiero una casa en la playa.

Respuesta: Sí.

Quiero un coche con chófer.

Respuesta: Sí.

Tienen que pagar todos mis vuelos desde y hacia Italia.

Respuesta: Por supuesto.

Yo elijo mi cuerpo técnico y nadie tiene nada que decir en eso.

Respuesta: No querríamos que fuera de otra forma.

Les suplico que dejen de regalarme alfombras.

Pese a todo, logró escapar de Estambul sin firmar ningún papel y con la promesa de regresar. Al llegar a Italia hizo a su esposa llamar al presidente el Fenerbahce para decirle que había cambiado de idea. “Era demasiado gallina incluso para eso”, recuerda en el libro.

Después sucedió el desastre de la final que se llevó el Liverpool de Benítez. Meses después, la siguiente ráfaga de Estambul, una visita del Fenerbahce (otra vez) a Milán, la recibió con un pequeño rosario de madera anudado en el dedo anular de la mano izquierda. Aquella noche, además del rosario, de Estambul le salvó Kaká con un gol en el 87. Hoy vuelve con el Real Madrid a su ciudad “maldita”.

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