El momento Eufemiano

Publicado por el Jan 31, 2013

Compartir

eufemiano.jpg

Hasta ahora es el juicio de Eufemiano Fuentes, Ufe para sus clientes. Lo sucedido de momento en el juicio de la Operación Puerto lo explicaba a la salida una sesión el abogado de una de las acusaciones. “He visto ya muchos juicios. Al principio, los acusados están muy contentos. Qué bien me ha salido la declaración, todo va fenomenal. Después, llega el turno a los policías, y entonces empiezan a verlo todo fatal”.

Pero hasta este momento ha hablado Eufemiano: de futbolistas, atletas, tenistas, boxeadores. Ha hablado su hermana Yolanda. Ha hablado su colaborador José Ignacio Labarta. Tres acusados con versiones perfectamente compatibles. Hasta ahora, el relato que flota en el juzgado 21 de lo penal de Madrid es el esparcido por Eufemiano, Ufe para sus clientes. Los guardias civiles que le investigaron no tomarán la palabra hasta el martes. Es el momento de Eufemiano, la ventana de tiempo en la que manda su narración sin apenas competencia.

Hasta que llegan los policías (guardias civiles en el caso de la Puerto), los acusados pueden elegir cómo quedar. Unos días al mando de la narración. Eufemiano ha escogido repartir golpes con delicadeza profesoral, combinados con raptos de extrema bondad. Ni siquiera la UCI se preocupa tanto por la salud de los ciclistas. “No entiendo por qué no fijan un límite mínimo de hematocrito”, dijo varias veces. Él, sin embargo, dedicaba las mejores máquinas y las mejores condiciones a transfundirles para cuidarlos.

Tanto, que no pudo admitir a su cargo a Manzano. La madre del ciclista había hablado con él de su preocupación por el chico. “No sé si debo decirlo aquí…”, pareció dudar antes de contar que el exciclista que denunció sus métodos, el único español, tomaba por entonces cocaína. “Podía tener daños cardiovasculares y peligro de muerte”, explicó.

Casi pareció darle apuro desvelar en el juicio que otro exciclista, Pipe Gómez, también había estado entre sus clientes. “Ni me acordaba del segundo apellido”, comentó luego como despistado. Sí se acordaba de que el Consejo Superior de Deportes acababa de darle un cargo. Esa misma tarde dimitió.

También fingió un instante de duda antes de confirmar otros dos nombres de la lista. La juez leyó “Heras” en un papel. “Sí -concedió Eufemiano-…, estaba Heras”. O cuando leyó “Unai” en otro lugar. “Unai Osa, sí”. Obligado por las circunstancias, hacia las que él mismo se arrojó, también con delicadeza: “Si su señoría me lo pide, le digo a quién corresponden los códigos de las bolsas de sangre”, se ofreció, casi retador. “Pídaselo, señoría”, le rogaron varios abogados de la acusación. Pero no se lo pidió. Y eso que él había venido a Madrid a colaborar. Pero, ay, no le dejan. “Lo que no va a hacer es decírselo a quien viene aqui´sin fundamento”, cuentan en su rincón refiriéndose a los abogados de la UCI, la AMA y el CONI.

Por ahora Eufemiano es un médico muy preocupado por lo dañino que resulta el deporte de élite, que casi sin querer ha ido dejando señalados algunos cadáveres en la sala del juzgado. Un tipo meticuloso y exquisito que pide permiso para todo: entrar con el abrigo, sentarse. Hasta que lleguen los guardias civiles. El lunes.

Compartir

ABC.es

La bota de Panenka © DIARIO ABC, S.L. 2013

"Mirando el fútbol, uno es capaz de aguantar tardes enteras con la vista fija sobre un patatal en el que no sucede nada. Sólo porque puede terminar sucediendo. Incluso en las circunstancias más inverosímiles: Más sobre «La bota de Panenka»

La entrada más popular

El derrumbe de Maradona

78... Lee la entrada completa

Etiquetas
Twitter
Calendario de entradas
diciembre 2017
M T W T F S S
« Sep    
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031