Bonanza económica en Israel

Bonanza económica en Israel

Publicado por el 09/11/2017

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“Reputación y generación de valor en el siglo XXI” (LIBRO) por Jorge Cachinero en libros.com

La economía israelí marcha viento en popa.

Lejos queda la recesión que experimentó en 2003 como resultado de dos factores combinados: uno, de carácter externo; y otro, de carácter interno.

El primero estuvo asociado a los efectos provocados en la economía israelí, tan desarrollada en el sector de la alta tecnología y del emprendimiento, por el estallido de la conocida como burbuja punto comdot-com bubble, en inglés-. Aquel fenómeno fue la consecuencia de un proceso especulativo excesivo en los mercados de capitales, entre los años 1997 y 2001, en torno a los nuevos modelos de negocio que empezaban a surgir alrededor de la extensión del uso de internet como plataforma de desarrollo de nuevas empresas y de relacionamiento de éstas con sus clientes y sus consumidores.

Dicha burbuja se fue desvaneciendo entre los años 2000 y 2002 y las ondas de sus efectos se sintieron en la economía israelí.

Por otra parte, 2003 fue el ecuador de la llamada Segunda Intifada o Intifada de Al-Aqsa, es decir, un período de intensificación de la violencia guerrillera del movimiento palestino contra Israel, que se desarrolló entre los años 2000 y 2005, y que impactó severamente la economía israelí, dado el uso intensivo, entre otros recursos, de los atentados terroristas suicidas por parte de las facciones más radicales palestinas contra bienes y contra personas.

La violencia de todos aquellos años provocó la muerte de 1,000 ciudadanos israelíes -también, de 3,000 palestinos como consecuencia de las operaciones anti terroristas y anti guerrilleras llevadas a cabo tanto por las fuerzas armadas israelíes (Tzahal, en hebreo, o Israeli Defense Forces, IDF, en inglés) y por la agencia de seguridad israelí (Shabat o Shin-Bet, por su acrónimo o por su abreviatura, respectivamente, en hebreo)- y de 64 ciudadanos extranjeros.

De acuerdo con la Cámara de Comercio de Israel, el impacto negativo acumulado durante aquella Segunda Intifada en la economía israelí fue evaluado en el entorno de ILS (shekels, la moneda israelí) 150 y 200 billions, es decir, entre USD $35 y $45 billions para un Producto Interior Bruto (PIB) israelí, en 2002, de USD $122 billions.

Las razones para que la economía israelí esté yendo bien en estos momentos son varias.

El ciclo económico israelí sigue con gran similitud los vaivenes y las tendencias del ciclo mundial y, además, la economía israelí afrontó con bastante resiliencia los años del credit crunch o de La Gran Recesión en el hemisferio norte.

Las exportaciones israelíes están creciendo en línea con los indicadores sobre el comercio global, en general, y, dentro de ellas, el sector de los servicios muestra un mejor rendimiento que el de los productos manufacturados.

Adicionalmente, el consumo privado es, en estos momentos, uno de los grandes contribuyentes al crecimiento de la economía israelí gracias, entre otras razones, a las actuales políticas monetaria y fiscal del gobierno de Israel.

El objetivo de inflación marcado por el gobierno israelí se encuentra entre el 2% y el 3%, aunque la realidad es que los incrementos de precios están, todavía, por debajo de esas cifras. Con todo, la expectativa del gobierno es la de acercarse a ellos pronto.

Detrás de este índice de inflación se encuentra, sin duda, la reducción de precios por parte del gobierno en aquellos mercados y productos que éste controla, directa o indirectamente, el descenso de los tipos del equivalente israelí a nuestro Impuesto del Valor Añadido (IVA) o el impacto sobre la economía doméstica del shock en los precios del petróleo y de los commodities a nivel mundial.

Además, el descenso del desempleo -que ha pasado de la tasa del 4.8% al 3.7%, es decir, por debajo ya de los índices considerados por los economistas como de pleno empleo o de desempleo friccional-, con las excepciones de los segmentos de población vinculados a las comunidades jaredíes y de las mujeres árabes, que suelen mostrar una menor propensión a incorporarse al mercado de trabajo, está provocando las inevitables tensiones que se manifiestan mediante el crecimiento de los salarios y por la escasez de recursos humanos altamente cualificados y especializados que puedan responder a la demanda del sector israelí de la alta tecnología.

Queda por resolver, también, el reto doble que representa para la economía israelí el incremento de los precios de la vivienda. Este fenómeno está generando un problema social al hacer difícil para los más jóvenes el acceso a la misma, especialmente, en un mercado de vivienda en alquiler tan pequeño, y está elevando, simultáneamente, el riesgo financiero asociado al crecimiento del mercado de los créditos hipotecarios. Para esto último, el gobierno está introduciendo nuevas restricciones que ayuden a controlar el exceso de endeudamiento de los individuos y de las familias a través de la reducción, por una parte, del cociente máximo permitido para el Loan To Value (LTV) -total del préstamo en relación con el valor de la propiedad- y del aumento, por otra parte, del de los ingresos en relación con el valor del préstamo.

Con todo y con ello, el efecto combinado del crecimiento de las exportaciones y del consumo privado sobre el futuro de la evolución de la economía israelí no está, obviamente, garantizado y, por ello, Israel, de acuerdo con la opinión de muchos analistas, está necesitada de un crecimiento más equilibrado en los próximos años.

 

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Liderazgo. Relaciones Gubernamentales y Diplomacia Corporativa. Reputación. En un mundo Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo. Director Ejecutivo del Senior Management Program, Profesor y Alumnus de IE Business School @IEbusiness. Miembro del Consejo Científico del Real Instituto Elcano @rielcano. Lo que no se lee. Lo que no se oye Más sobre «El blog de @Jorge_Cachinero»

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