CUPLÉ

Publicado por el abr 13, 2013

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meller

En Que Tiempo Tan Feliz han llevado a Mariñas, Carlos Ferrando y a Hilario López Millán (Las Azabache, decía el primero, de tan fósiles). Fósiles, pero con sus coqueterías. Mariñas, fucsia y rubio, con su bigote San Francisco. Hilario con ese aspecto tan extraño que tiene el señor mayor con pelazo y lifting. El mismo, por cierto, que Vicente Parra, del que Mariñas dijo ayer que fue amorío suyo.

EL caso es que en esa tertulia fósil maravillosa, don Hilario ha dicho algo estupendo, para mí lo mejor de la semana sobre Sara Montiel: “Sara fue el orgasmo del cuplé”.

El cuplé, que tuvo su cosa de revolución (las cocottes hablaban), nos suena antiquísimo por lo atiplado de las voces. La bella Raquel Meller parecía cantar otro género. Llegó Sara y bajó la voz cuerpo abajo hasta los meollos del gemido. Esa gravedad genital de la voz de Sara era una forma de apoderamiento de la mujer. Las cupletistas hablaban, pero Sara lo hacía con deliciosa autoridad. Tendida en la chaise longue, fumar y amar. Con esa pasividad, no era Sara un juguete del público varón, sino más bien al contrario.

(Lo de tendido en la chaise longue, fumar y whatever suena tan Rajoy…).

Ya no se cantan cuplés. Puede que Marta Sánchez con Olé Olé ante los soldados españoles en Irak fuera una de las últimas formas del cuplé. El destape fue, bien mirado, una forma cultural más atrasada. Por eso Sara lo evitó.

Aunque lo de Marta Sánchez  no era un cuplé, lo parecía. La razón era que estaba ante un montón de hombres. Ante el auditorio mixto, las cosas cambian, pero si una mujer canta lo que sea ante un auditorio exclusivamente masculino, todo se cupletiza.

Así que pudiera ser que el cuplé no haya muerto, sino que lo que haya cambiado haya sido la conformación del auditorio.

Las mujeres entran en todos los sitios, y ya no hay mili. ¿Cuándo se da en la actualidad la multitud masculina? ¡Sólo en el mundo gay!

La homogeneidad masculina es gay, y por eso el cuplé sobrevive sólo en el mundo homosexual.

Imaginemos que en el Parlamento todo fueran hombres salvo una diputada y que esa diputada tomara la palabra, ¿no sonaría a cuplé lo que nos dijera?

Pero vivimos en un mundo sin poesía y el cuplé moderno es el bukkake, que es otra forma de sumisión/rebelión de la mujer.

¿Quién será la Sara Montiel del bukkake, la que se apodere de la situación?

Nada sé de ese mundo, pero doctores habrá.

Cuplé es el surgimiento de la voz femenina. Feminismo radical (Margaret Thatcher fue la cupletista de la política internacional, por eso tuvo que ser de hierro, ¡para evitar la evidente sicalipsis geopolítica!). Y la sociedad moderna ha reprimido el cuplé en el porno, pues toda situación de una mujer frente a muchos hombres es cuplé, sicalipsis, marianismo incluso.

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