Un viaje sin retorno

Publicado por el nov 4, 2013

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Os voy a contar el que iba a ser el mejor día de mi vida y acabó siendo el peor.

Yo vivía en Oldoak, un pueblecito al este de la península. Era el día de mi boda, y me iba a casar con John, el hombre al que yo amaba.

Yo estaba nerviosísima; las damas de honor subieron al altar con cestos llenos de pétalos de flores de todos los colores, y detrás iba yo, con un vestido completamente blanco y una sonrisa en la cara, que aparentaba mucha más seguridad de la que yo creía tener.

La gente estaba susurrando, como si hubiera algo que no era normal, y enseguida me di cuenta: faltaba el novio. Rápidamente me di la vuelta y eché a correr, temiéndome lo peor; corrí por delante de un establo, y echando un vistazo rápido pasé de largo.

Fue justo entonces cuando escuché de la nada un grito ahogado, frené instantáneamente, para ver si me había equivocado, pero no era así, porque de nuevo volví a oír ese gritó, esta vez más apagado, como si fuera una llama que se fuera consumiendo poco a poco.

Me acerqué sigilosamente a una habitación y escuché una respiración entrecortada; abrí la puerta lentamente y me encontré a John semiconsciente sobre una silla, y sobre una mesilla una copa de plata con adornos en cobre y piedras incrustadas. Me aproximé para olerla y al hacerlo un aroma ácido recorrió mi nariz; era veneno.

Sin pensarlo siquiera, corrí a avisar el médico, pero no lo encontré en su despacho, por lo que supuse que se habría ido al bosque, a buscar hierbas medicinales. Así que me puse mi capa y salí corriendo en dirección al bosque. Llevaba quince minutos caminando cuando note un gélido aliento en la nuca, y una mano fría sobre mi hombro; me di la vuelta rápidamente y pegué un grito.

-¿Qué haces en el bosque a estas horas Sheila?-me preguntó un hombre de cara bondadosa con pequeñas arrugas en la cara producidas por la edad.

-Doctor, me ha asustado; tiene que venir al pueblo inmediatamente-respondí con lágrimas en los ojos.

-¿Por qué?-respondió.

-Se lo contaré por el camino-dije.

Fuimos corriendo mientras se lo explicaba; pero cuando llegamos a la habitación ya era demasiado tarde, hallamos el cuerpo de mi prometido tendido sobre la silla; yo me acerqué para ver si su corazón latía, pero no era así, con lo que rompí a llorar.

Porque esto es la muerte, un viaje inesperado del que nuca se vuelve.

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Historias desde la luna © DIARIO ABC, S.L. 2013

"Historias desde la luna" recoge los relatos imaginados por su autora con el fin de entretener a los lectores, y atrapar en los mundos imaginarios de sus historias a todos los que quieran adentrarse en ellos. Más sobre «Historias desde la luna»

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