De la violencia en el hogar al kalashnikov

Publicado por el Nov 18, 2015

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La_ola-831812097-largeEste verano publiqué la entrada ¿Dónde crees tú que se aprende la violencia? Por aquellos días había visto la película La Ola, donde se explica bastante bien cómo crecer en una familia sin amor o con ausencias irreparables, favorece abrazar grupos extremos, da igual de qué ideología. Cuando lo escribí no estaba pensando en la Yihad, más bien pensaba en el nazismo y en todas las miles de causas y teorías que han intentado explicar cómo una población (casi) entera abrazó la causa.

Ileana Medina, una periodista cubana en el exilio y autora del blog, Tenemos tetas, me sugirió ver La Cinta Blanca de Haneke, una obra que sin hablar ni una sola palabra del nazismo, establece la metáfora de cómo una sociedad violenta facilita adultos que abracen sin pestañear autocracias como la creada por Hitler. Es de una sutileza tal que que pone los pelos de punta. O la inquietante Funny Games, también de Haneke, que es prácticamente imposible que deje sin pensar al espectador.

lonely sad kid after school

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Saber cómo y por qué adoptamos una conducta u otra según cómo nacemos y crecemos tiene muchas respuestas en la psiquiatría/psicología. No todas las personas que sufren violencia en la infancia son violentos de adultos ya que hay muchas fórmulas en el camino para superar esos daños, en principio, irreparables. Pero sí parece más que una obviedad que las personas violentas sí han tenido episodios infantiles largos en el tiempo que, de una manera u otra, tienen que ver con la violencia. Y es interesante recordar que la violencia tiene muchas formas de manifestación y también es la ausencia de amor sustituida, por ejemplo, con excelentes premios materiales. No formar parte de la vida de tus padres siendo un niño, ser una molestia y una carga y ponerte en manos de otros que te cuiden (niños criados por sus nannies) es también una forma violenta de crecer. Al fin y al cabo, ¿si no le importas a tus padres qué puedes esperar de la vida y de los demás? Esas heridas son muy difíciles de curar y pocas veces se toman en cuenta. Molestar en la vida de tus padres que tienen una vida profesional y social mucho más apasionante que estar contigo al menos un par de horas al día, también es una forma de percibir si no la violencia, algo muy parecido a la ira y el rencor hacia todo lo que se mueva. Hay muchos adultos que cuentan con bastante amargura cuánto pasaron sus padres de ellos, cómo echaron de menos su presencia, abrazos, entendimiento y amor. Aunque no es menos cierto que muchos los perdonan con el paso del tiempo y toman dos caminos diferentes: o repetir el patrón o cambiarlo radicalmente. Lo último duele y lleva tiempo pero los frutos dan un aire fresco al alma innigualable. Es cierto que analizar las vidas de los terroristas criados en Europa requiere una honda reflexión, están los condicionantes de sentirse ciudadanos de segunda por el efecto del postcolonialismo y muchas más circunstancias a tener en cuenta pero la infancia es algo que nos sucede a todos.

Sorrow Little Boy With Best Friend Looking Through Window

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué componentes vienen de serie para caer fácilmente en una secta, en un movimiento radical? No parece sencilla la respuesta porque somos producto todos de muchas coordenadas en la vida pero no parece inteligente obviar la infancia.

Alice Miller fue la psicóloga que mejor defendió todas estas posturas. Judía nacida en Polonia en el año 1923, murió a los 87 años después de una vida fructífera dedicada al estudio de las consecuencias que en la vida adulta tiene el maltrato infantil.  Doctora en filosofía, psicología y sociología, es una de las mentes más preclaras del pensamiento del siglo XX e injustamente poco conocida, probablemente por su condición de mujer, porque el objeto de sus estudios siempre fueron los niños y, cómo no, porque renegó de Freud y de su teoría sobre las pulsiones ya que para ella ésta proporcionaba el escenario para que las experiencias traumáticas en la infancia fuesen comprendidas como simples fantasías en lugar de ser aceptadas como abusos y maltratos reales. Básicamente dedicó toda su vida a denunciar que una educación represora, con chantaje, con abandono emocional, por supuesto con maltrato físico y psicológico conduce, de manera insoslayable, a adultos violentos o dóciles y obedientes. Sumisos que no se cuestionan nada que venga del poder puesto que las voluntades de los niños que fueron han sido anuladas, de manera que el patrón aprehendido en la infancia se repite sin solución en la etapa adulta. Miller habló muchas veces de cómo la anulación del deseo lícito en la infancia anula la capacidad de decisión, cómo la humillación en el niño cuando no hace lo que el adulto quiere destruye la creatividad y las emociones todavía puras…(Esto no implica dejar que el niño haga todo lo que le dé la gana sin límites) Toda su obra es un compendio de la llamada Pedagogía Negra y de todo lo que trae consigo. Para mí la frase que mejor define quién fue es la que encontramos en el prólogo de una de sus obras, El drama del niño dotado, 1979, y que dice:  “La experiencia nos enseña que, en la lucha contra las enfermedades psíquicas, únicamente disponemos, a la larga, de una sola arma: encontrar emocionalmente la verdad de la historia única y singular de nuestra infancia”

Depression Daughter Hugging Her Mother With Sad Face. Closeup PoVolviendo al inicio y enlazando con el tema de los atentados en París y sin caer en buenismos ni tópicos, pensemos: ¿Qué tipo de infancia tuvieron esas personas que un día decidieron matar a quién nada les había hecho? ¿Quién educó a estos seres humanos?, ¿cómo eran sus tardes al volver de la escuela si es que fueron?, ¿qué enseñanzas recibieron sobre qué es el amor a los demás o la bondad? ¿Fueron reprimidos sus deseos con un cinturón o la bofetada a tiempo tan alegremente defendida todavía? ¿Qué respuestas obtuvieron cuando dijeron que se sentían triste y lloraron?: Llorar es de maricas, llorar es de cobardes, sécate las lágrimas y compórtate como una hombre…¿o tuvieron el consuelo de un padre o una madre que contiene, se agacha y escucha para ver qué puede hacer por ti? ¿Qué pasó cuándo se retrasaron en la escuela? ¿Recibieron, además de la consabida paliza, el chorro de adjetivos tipo: eres un inútil, así jamás llegarás a nada en tu vida, eres una puta mierda no sirves para nada y ese tipo de frases que se dicen en tantas familias hoy en día, aquí y ahora? No soy psicóloga… pero no parece que sea muy difícil de comprender que lo que mamas es lo que eres. Y si tus padres te enseñan que eres un inútil, la imagen que te devolverá el espejo de ti mismo siempre será ésa…salvo que lo trabajes. Si te enseñan a contestar con violencia los resortes de la ira estarán ahí presentes cuando seas adulto, en tu reptiliano cerebro dándote las claves de cómo conducirte por la vida.

Las respuestas primigenias siempre están ahí. Es obvio que ni Hollande ni Putin ni Obama se van a plantear esto para acabar con ellos porque no les corresponde, pero no es menos cierto que cada ciudadano tiene el deber de trabajar su propia conciencia, mirar sus zonas más oscuras y que suelen partir de infancias infelices, curar si hay algo que puede ser curado y, sobre todo y por encima de todo, no repetir los patrones heredados.

Y en ese idílico mundo (al que dudo que lleguemos algún día) sí que no habría violencia. Y es que, por razones que se me escapan, esto que he narrado hoy aquí importa más bien poco. En realidad todo lo que huela a infancia queda bastante relegado al ámbito del hogar, de la mujer que tradicionalmente se ha ocupado y ocupa de él. Digamos que no interesa demasiado. Al menos no es tan visible como lo son los debates sobre las causas políticas de las guerras. Pero la parte psicológica de la violencia, las partes sombrías de la psique humana parecen ser obviadas y, al fin y al cabo las guerras las hacemos los humanos y detrás de cada humano, como decía Miller, siempre hay una infancia con una historia. No sé cómo no se tiene más en cuenta.

PD. Una torta a tiempo siempre deja huella. Aunque tú no la recuerdes, la parte límbica de tu cerebro, sí.

 

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Las fotos que acompañan a este texto han sido compradas en el Banco de Imágenes Bigstockphoto

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Madre no hay más que una © DIARIO ABC, S.L. 2015

No es posible entender la historia de la humanidad si no atendemos a la historia de la familia, de la crianza de quienes la protagonizaron. Cómo nacemos y cómo somos criados importa demasiado. Sin amor y ternura en la infancia, sin una familia que contenga, proteja y quiera se hace difícil ser un adulto mentalmente sano. Este blog es un espacio de reflexión sobre todo lo que nos afecta como seres humanos desde el momento en que somos concebidos. Nada es por casualidad y casi todo tiene un porqué en lo que nos sucede relacionado con nuestra infancia. ¡Bienvenido! Más sobre «Madre no hay más que una»

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