¿Por qué sí debes vacunar a tu hijo? Lo que dice la OMS

Publicado por el jun 12, 2015

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vHay estos días un extenso debate, ¡cómo no! sobre la vacunación debido al niño de Olot que padece la difteria y que permanece estable en el hospital ingresado aunque grave. Una tremenda desgracia que podría haber sido evitada si los padres lo hubieran vacunado. Ellos mismos han declarado que se sienten estafados por los antivacunas. Si la situación no fuese tan triste y tan grave hasta me reiría.

No soy científica por lo tanto no puedo defender las vacunas desde mis argumentos. Me limitaré a copiarles en este post lo que la OMS dice. Para mí la OMS es algo así como palabra de Dios. Y no porque yo sea una persona sumisa que acata las normas sin más porque las establece el poder. Me creo lo que dice la OMS porque quienes hablan desde ese púlpito son científicos y lo bueno que tienen los científicos es que no opinan, emiten veredictos después de haber hecho pruebas. Pruebas que siempre llevan años de estudios. No sé dónde leí el otro día una frase que me encantó: “lo bueno de la ciencia es que aunque no creas en ella, sigue existiendo” No es literal.

Me sorprende ver cómo personas que para defender posturas como la lactancia prolongada o los partos no medicalizados, recurran a la OMS como el oráculo de Delfos y que a la hora de defender la no vacunación hagan caso omiso a dicho organismo. Yo defiendo (y en este blog he dedicado muchos posts a ello) los partos naturales, cuanto más naturales, mejor. Defiendo la lactancia como mínimo hasta los seis meses como un derecho del bebé. Y he llegado a esa conclusión por experiencia propia y es que, además, la OMS respalda estas dos cosas. Y también vacunarse.

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Hay una corriente de llamémoslo pensamiento que propugna una postura de reivindicarlo todo y ponerlo todo patas arriba (estoy hablando de la maternidad y la crianza aunque es extensible a todo) Esta corriente, que a mí me parece tan necesaria, a veces se pasa de frenada. Y es en los temas que afectan a la salud pública como este. No voy a mezclar las churras con las merinas como mi colega Marta Robles que metió en el mismo saco el otro día en este artículo a los antivacunas con los homescohoolers como si tuviera algo que ver. Y hablando del tema me pregunto cómo es que sí es obligatorio escolarizar a los niños y no vacunarlos. Curiosidades del sistema. No seré yo quién defienda un intervencionismo del estado. En el caso de los homescoolers, por cierto, el problema que tienen es igualito que el del PP, que les falla la comunicación (ya me van a perdonar la comparación pero es que las cosas desde fuera se ven con meridiana claridad). Y mucha gente cree que lo que hacen es rascarse todo el día la barriga cuando es, justamente, todo lo contrario. Para educar a tus hijos en casa tienes que tener, lo primero, unas ganas increíbles. Lo segundo, saber. Lo tercero, pasta. Tanta como si los llevas al cole más in de tu ciudad. Entre otras cosas porque, a medida que crecen, van necesitando clases de refuerzo y eso cuesta dinero. El tema es que en España, cuando la gente oye hablar de padres que no llevan a sus hijos al colegio, mucha gente lo tiene asociado al chabolismo, pobreza o padres que pasan…cuando es justamente lo contrario. Al menos en los homescoolers. Los educados en casa reciben una educación de lo más elitista. Una lástima que no tengan una buena estrategia de comunicación. Y una lástima que no se les escuche desde el gobierno.

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Bueno, a lo que voy que siempre me voy por las ramas. Volviendo al tema vacunas. No alcanzo a entender por qué se han dejado seducir por esta moda. Me cuenta una amiga que vive en California que no vacunar a los niños es el último grito. ¿Último grito como hacerse un batido de verduras? Amos no me j…(perdón) ¿En serio? Automáticamente pienso en esa imagen desgarradora de niños en algunas zonas devastadas por guerras tribales en países africanos que, de tener los avances que tenemos en el “primer” mundo (detesto esta clasificación) no morirían.

Supongo que estas modas también pasan porque vivimos una gran crisis de pensamiento a nivel mundial. Estoy convencida de que estamos inmersos en un cambio de era y no lo sabemos. Pero lo estamos. Y hay muchas cosas que reajustar. Pero es curioso y lo pongo como dato para que reflexionemos todos. Medio mundo se muere de hambre y la otra mitad muere por enfermedades relacionadas con el sobrepeso y sedentarismo. Medio mundo se muere por no tener acceso a las vacunas y a la medicina y en la otra parte del mundo surgen con más fuerza grupos que dicen que vacunar es malo, que hace daño. No sé ustedes pero a mí al escribir esto me entran ganas de llorar. Me parece que hemos cambiado muy poco. Y la soberbia nos sigue dañando. La soberbia de querer desautorizar a la OMS porque soy una persona alternativa. Y, recuerdo de nuevo, ser alternativa y cuestionarse las cosas es bueno, es necesario para avanzar pero la salud de todos está en juego.

Y ahora sí, después del rollo, les pongo qué dice la OMS de las mentiras de los antivacunas.

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Mito 1: Las mejores condiciones de higiene y saneamiento harán desaparecer las enfermedades; las vacunas no son necesarias. FALSO

Hecho 1: Las enfermedades contra las que podemos vacunar volverían a aparecer si se interrumpieran los programas de vacunación. Si bien la mejor higiene, el lavado de las manos y el agua potable contribuyen a proteger a las personas contra enfermedades infecciosas, muchas infecciones se pueden propagar independientemente de la higiene que mantengamos. Si las personas no estuvieran vacunadas, algunas enfermedades que se han vuelto poco comunes, tales como la poliomielitis y el sarampión, reaparecerían rápidamente

Mito 2: Las vacunas conllevan algunos efectos secundarios nocivos y de largo plazo que aún no se conocen. Más aún, la vacunación puede ser mortal. FALSO

Hecho 2: Las vacunas son muy seguras. La mayoría de las reacciones vacunales son generalmente leves y temporales, por ejemplo, un brazo dolorido o febrícula. Los trastornos de salud graves, que son extremadamente raros, son objeto de seguimiento e investigación. Es más probable padecer un trastorno grave por una enfermedad prevenible mediante vacunación que por una vacuna. Por ejemplo, en el caso de la poliomielitis, la enfermedad puede provocar parálisis; el sarampión puede causar encefalitis y ceguera, y algunas enfermedades prevenibles mediante vacunación pueden ser incluso mortales. Aunque un solo caso de trastorno grave o defunción por vacunas ya es demasiado, los beneficios de la vacunación compensan con creces el riesgo, dado que sin las vacunas se producirían muchos más trastornos y defunciones.

Mito 3: La vacuna combinada contra la difteria, el tétanos y la tos ferina, así como la vacuna antipoliomielítica, pueden provocar el síndrome de muerte súbita del lactante (SIDS). FALSO

Hecho 3: No existe una relación causal entre la administración de las vacunas y la muerte súbita del lactante, a pesar de que esas vacunas se administran en un período en el que el recién nacido puede sufrir el SIDS. En otras palabras, las defunciones por SIDS son casualmente coincidentes con la vacunación y hubieran ocurrido aunque no se hubiesen administrado las vacunas. Es importante recordar que esas cuatro enfermedades pueden ser mortales, y que el recién nacido no vacunado contra ellas corre graves riesgos de defunción y discapacidad grave.

Mito 4: Las enfermedades prevenibles mediante vacunación están casi erradicadas en mi país, por lo tanto no hay motivos para que me vacune. FALSO

Hecho 4: : Si bien las enfermedades prevenibles mediante vacunación son actualmente poco comunes en muchos países, los agentes infecciosos que las provocan siguen circulando en algunas partes del mundo. En un mundo sumamente interconectado, esos agentes pueden atravesar las fronteras geográficas e infectar a cualquier persona no protegida. Por ejemplo, a partir de 2005, en Europa occidental se produjeron brotes de sarampión en poblaciones no vacunadas de Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Italia, el Reino Unido y Suiza. Por consiguiente, hay dos motivos fundamentales para vacunarse, a saber, protegernos a nosotros mismos y proteger a quienes nos rodean. Los programas eficaces de vacunación, al igual que las sociedades eficaces, dependen de la cooperación de cada persona para asegurar el bien común. No deberíamos depender de las personas que nos rodean para detener la propagación de enfermedades; nosotros mismos también tenemos que hacer nuestra parte.

Mito 5: Las enfermedades de la infancia prevenibles mediante vacunación son algo inevitable en la vida. FALSO

Hecho 5: Las enfermedades prevenibles mediante vacunación no tienen por qué ser “algo inevitable en la vida”. Enfermedades tales como el sarampión, la parotiditis y la rubéola son graves y pueden acarrear importantes complicaciones tanto en niños como en adultos, por ejemplo, neumonía, encefalitis, ceguera, diarrea, infecciones del oído, síndrome de rubéola congénita (si una mujer contrae rubéola al principio del embarazo) y defunción. Todas estas enfermedades y sufrimientos se pueden prevenir mediante las vacunas. Los niños no vacunados contra estas enfermedades quedan innecesariamente vulnerables.

Mito 6: La administración simultánea de más de una vacuna puede aumentar en los niños el riesgo de efectos secundarios nocivos, que a su vez pueden sobrecargar su sistema inmunitario. FALSO

Hecho 6: Las pruebas científicas revelan que la administración simultánea de varias vacunas no conlleva ningún efecto secundario sobre el sistema inmunitario del niño. Los niños están expuestos cotidianamente a cientos de sustancias extrañas que desencadenan una respuesta inmunitaria. El simple hecho de ingerir alimentos introduce nuevos antígenos en el organismo, y numerosas bacterias viven en la boca y la nariz. Un niño está expuesto a muchísimos más antígenos como consecuencia de un resfriado común o una faringitis, que por las vacunas. Las principales ventajas de la administración simultánea de varias vacunas es que requiere menos consultas ambulatorias, lo que permite ahorrar tiempo y dinero y aumenta las probabilidades de que los niños completen el calendario de vacunación recomendado. Además, la posibilidad de recibir una vacunación combinada, por ejemplo, contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola, supone menos inyecciones.

Mito 7: La gripe es solo una molestia y la vacuna no es muy eficaz. FALSO

Hecho 7: La gripe es mucho más que una molestia. Es una enfermedad grave que cada año provoca entre 300.000 y 500.000 defunciones en todo el mundo. Las embarazadas, los niños pequeños, los ancianos con problemas de salud y cualquiera que padezca un trastorno crónico, por ejemplo, asma o cardiopatía, corren un alto riesgo de infección grave y muerte. La vacunación de las embarazadas conlleva el beneficio adicional de proteger a sus recién nacidos (actualmente no existe una vacuna para los menores de seis meses). La vacunación inmuniza contra las tres cepas de mayor prevalencia circulantes en una estación dada. Es la mejor manera de reducir sus probabilidades de contraer una gripe grave y contagiar a otros. Evitar la gripe significa evitar gastos de atención médica adicionales y pérdida de ingresos por los días de trabajo o escuela perdidos.

Mito 8: Es mejor la inmunización por la enfermedad que por las vacunas. FALSO

Hecho 8: Las vacunas interactúan con el sistema inmunitario para producir una respuesta similar a la que produciría la infección natural, pero no causan la enfermedad ni exponen a la persona inmunizada a riesgos de posibles complicaciones. En cambio, el precio de la inmunización por infección natural podría ser el retraso mental provocado por Haemophilus influenzae tipo b (Hib), defectos congénitos debidos a la rubéola, cáncer del hígado derivado del virus de la hepatitis B, o muerte por sarampión.

Mito 9: Las vacunas contienen mercurio, que es peligroso. FALSO

Hecho 9: El tiomersal es un compuesto orgánico con mercurio que se añade a algunas vacunas como conservante. Es el conservante más ampliamente utilizado para las vacunas que se suministran en ampollas de dosis múltiples. No hay pruebas científicas que sugieran que la cantidad de tiomersal utilizada en las vacunas entrañe un riesgo para la salud.

Mito 10: Las vacunas causan autismo. FALSO

Hecho 10: Según se pudo determinar, el estudio de 1998 que suscitó inquietud acerca de un posible vínculo entre la vacuna contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola, por un lado, y el autismo, por otro, contenía graves irregularidades, por lo que la publicación que lo divulgó lo retiró. Lamentablemente, su divulgación despertó temores que provocaron una disminución en las tasas de inmunización y los subsiguientes brotes de esas enfermedades. No existen pruebas científicas de una relación entre esa vacuna y el autismo o trastornos autistas.

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Madre no hay más que una © DIARIO ABC, S.L. 2015

No es posible entender la historia de la humanidad si no atendemos a la historia de la familia, de la crianza de quienes la protagonizaron. Cómo nacemos y cómo somos criados importa demasiado. Sin amor y ternura en la infancia, sin una familia que contenga, proteja y quiera se hace difícil ser un adulto mentalmente sano. Este blog es un espacio de reflexión sobre todo lo que nos afecta como seres humanos desde el momento en que somos concebidos. Nada es por casualidad y casi todo tiene un porqué en lo que nos sucede relacionado con nuestra infancia. ¡Bienvenido! Más sobre «Madre no hay más que una»

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