¿Tratas a tus hijos con respeto?

Publicado por el may 19, 2015

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respeto_20120518_4588701Si has llegado a pinchar este enlace pueden haber pasado dos cosas: una, que estés muy comprometido con educar a tus hijos desde el respeto o dos, que estas teorías que sueles ver por los medios de comunicación te repatean, te sacan de tus casillas y eres de los que sueles comentar en los foros frases tipo: “tanto respeto a los niños y luego claro, acaban en los programas de hermano mayor” o quizás eres del clásico “un bofetón a tiempo arregla muchas cosas” Sea cual sea tu postura, es posible que te interese leer esto.

 

Hoy se publica en este diario, ABC, un artículo de lo más interesante que lleva por titular: Este sencillo test te dirá si educas respetuosamente a tus hijos. 

respeto2La primera pregunta que deberíamos hacernos como padres es si queremos educar a nuestros hijos mediante el respeto. Pero para poder contestarnos, antes deberíamos saber qué es el respeto. Lo más seguro es que muchos tengamos unas ideas y otros, las contrarias. Y es difícil que el respeto tenga varias versiones.

Hay progenitores que gritan constantemente a sus hijos y luego se arrepienten. E intentan enmendarlo y a veces hasta lo consiguen. Otros, por el contrario, creen que gritar forma parte de la educación y que es la única manera de que los hijos obedezcan.

Fuera de lo que psicólogos puedan decir se impone el sentido común. ¿Tú hablas a gritos con la gente de tu trabajo? ¿Vas a renovar el DNI y le pegas 4 gritos al funcionario de turno? Seguramente no. (Nota: no confundir tener tono de voz alto con hablar a gritos) Entonces, si la respuesta es no, ¿por qué con tus hijos sí? La respuesta es idéntica para todos: porque cuando queremos ejercer la autoridad, la manera más rápida y eficaz a corto plazo es levantar la voz. Primero porque te sorprende y asusta y, en el caso de los niños y no poca gente, que alguien te grite te paraliza. Pero es, ya digo, a corto plazo. Por lo tanto, cuanto más grites, menos eficaz será conforme pase el tiempo.

Para lo que sí es eficaz es para que tus hijos aprendan a hablar y a relacionarse así: a gritos. Y la gente que habla a gritos, además de ser súper desagradable, denota una falta de educación tremenda. ¿Nunca les ha tocado tener que cambiar de sitio en la playa porque al lado se le pone la típica familia gritona que no te deja escuchar a quién habla contigo? Desagradable, ¿verdad? Hablar sin gritos, con un tono normal es un síntoma de exquisita educación. Pero, mucho más importante que adquirir esos buenos modales, está la esencia de aprender a convivir en el respeto. Existe una idea, bastante absurda por cierto, de que los niños, por el mero hecho de serlos, no son dignos de él. Primer gran error: los niños aprenden lo que les das. Si gritas a tu hijo, ten por seguro que te gritará.

gritarOtra pregunta que se hace en el cuestionario de Tania García de Edurespeta es si dejas a tus hijos tomar sus propias decisiones. Es una pregunta trampa. Verán, para que un ser humano crezca libre debe aprender a asumir responsabilidades y esto implica tomar decisiones. Sin embargo, como la gente tiene la piel muy fina, hay que explicarlo todo. No es lo mismo dejar en el criterio de un niño de 8 años si se pone o no el cinturón de seguridad que dejarle decidir si, a pesar del calor que hace, se quiere ir a la calle con esas botas molonas que le harán cocer sus pies. Obviamente uno puede advertir: con esos zapatos estarás incómodo. Pero si aún así no cambia de opinión, cuando lleve 20 minutos en la calle, sin posibilidad de retorno, él mismo aprenderá que su tozudez le hará pasar un mal rato. Y le habremos enseñado 2 lecciones que no olvidará nunca: una, que cuando hace 40 grados lo mejor es llevar un zapato ligero y no de lana y dos, que la libertad mal usada es también a veces una trampa.

 

full_maltrato-verbal-1Siguiente pregunta. ¿Pides perdón a tus hijos? Estoy escuchando las sonoras carcajadas de personas que visualizo diciendo: ¿Pedir perdón a los hijos? ¿Yo? ¿Desde cuándo se suben las sillas a las mesas? Pues sí, forma parte de educar con el respeto como base saber pedir perdón a los hijos. Hay muchos motivos. Cuando no se les está escuchando porque estamos ensimismados en nuestro mundo y ellos nos cuentan que un niño se ha reído de ellos. Cuando les hemos gritado porque hemos tenido un pésimo día en la oficina y enseguida vemos la cara de terror en ellos. Somos humanos y los padres tenemos todo el derecho del mundo a equivocarnos. Y gritar un día es una equivocación. Y debe ser subsanada. Pidiendo perdón, diciendo que sentimos mucho haber perdido la calma. Además enseñamos el valor que supone saber disculparse. A eso se aprende por imitación.

 

niño-regañadoEl artículo desvela muchas más cosas y quiero que lo lean ustedes. Pero antes de despedirme quiero confesarles algo: Nuestros hijos son las personas más preciadas e importantes en nuestra vida. Por lo tanto son los máximos merecedores de nuestro cariño y respeto. No gritarles sí es educar. No educar es gritar. No gritarles no implica no poner límites. Los límites son siempre necesarios. Y ellos los agradecen. Pero los límites no son ausencia de libertad ni imposición porque yo lo digo. Si razonamos con ellos, serán razonables el día de mañana. Si pedimos disculpas cuando erramos, aprenderán a pedirlas ellos. Y una cosa muy importante. Muchos niños crecen a base de gritos y palos y guardan la peor de las iras y el resentimiento que florecerá con la adolescencia. Una ira acumulada, unos sentimientos mal gestionados y un maltrato por parte de quienes más te tienen que querer, traen como consecuencia un joven violento. ¿Eso es lo que quieres para tus hijos? Y ojo, no soy partidaria de ser amiga de mis hijas. De mis hijas soy su madre.

 

PD. Nunca pierdas de vista que tus hijos no han llegado a este mundo para hacerte la vida imposible. Llegaron porque tú los llamaste y están aquí para que les des tu mano para crecer, para aprender, para que seas siempre su sostén, su alma, su contención.

 

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Madre no hay más que una © DIARIO ABC, S.L. 2015

No es posible entender la historia de la humanidad si no atendemos a la historia de la familia, de la crianza de quienes la protagonizaron. Cómo nacemos y cómo somos criados importa demasiado. Sin amor y ternura en la infancia, sin una familia que contenga, proteja y quiera se hace difícil ser un adulto mentalmente sano. Este blog es un espacio de reflexión sobre todo lo que nos afecta como seres humanos desde el momento en que somos concebidos. Nada es por casualidad y casi todo tiene un porqué en lo que nos sucede relacionado con nuestra infancia. ¡Bienvenido! Más sobre «Madre no hay más que una»

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