Los motivos por los que estoy en contra del vientre de alquiler

Publicado por el mar 23, 2015

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parto

Esto es lo que la naturaleza ha diseñado para los mamíferos, un pecho materno donde habitar nada más nacer.

Estos días vivimos un intenso debate a cuenta de las declaraciones de los diseñadores de Dolce & Gabanna y su opinan sobre el derecho de los gays a tener hijos. Si hubiesen hablado de adopciones, no estaría escribiendo esto. Creo que cualquier familia que sea idónea para adoptar es mejor opción que un orfanato. Sin tener en cuenta si son homoparentales o no.

Pero estos diseñadores han hablado de vientres de alquiler. Y ahí sí que tengo una opinión. Antes, hace años, pensaba que sí, que era algo bonito. Ahora no. Ahora pienso que es una práctica nada beneficiosa para el bebé y para la madre que lo ha parido.

Si en este blog me he posicionado tantas y tantas veces a favor de la NO SEPARACIÓN de la madre del recién nacido (ni siquiera para lavarlo) no puedo estar, a la vez, a favor de los vientres de alquiler. Y perdón porque algunos se sentirán ofendidos por decir esto en lugar de gestación subrogada, precioso eufemismo para designar lo que de verdad es: pagar a una mujer para que geste un hijo que te vas a quedar. También digo enanitos en lugar de seres con crecimiento desigual. Y también digo sordo en lugar de hipoacúsico o ciego en lugar de invidente. Es que tanta corrección, me ha superado. Pido mil disculpas por ello de antemano.

 

 

Antes de entrar en materia quisiera dejar unos puntos claros sobre mi manera de pensar para no dar lugar a equívocos:

-Yo no soy homófoba. Creo que los gays tienen idénticos derechos a la hora de formar una familia. Y esto incluye, por supuesto, las adopciones.

-Idéntico rechazo me provoca la maternidad subrogada si la encarga una pareja de homosexuales que de heterosexuales.

-Me ha parecido una falta de respeto enorme llamar a los niños de vientre de alquiler, niños sintéticos. Los niños, justamente los niños, son los únicos inocentes en todo esto. Nadie debería decir nada desagradable de ellos. Son inocentes y nacen con una increíble capacidad para amar y ser amados. Todos.

-Por supuesto un niño siempre estará mejor en una familia que los quiera que en un orfanato.

alquilerA mí lo que de verdad me aterra de todo esto es el vientre de alquiler, la maternidad subrogada es lo que rodea a esto: pagar por tener un hijo. Esto es una opinión basada en la ética y cada uno tiene la suya. Asumo, pues, las críticas.

Pero es que también hay algo que no podemos obviar: la biología. Y aquí, esta ciencia, tiene muchas cosas qué decir y algunas de ellas son incompatibles con esta práctica. ¿Cuáles?

Con respecto al bebé, todo lo que la neurociencia dice qué sucede en sus cerebro nada más nacer y las específicas condiciones que deben darse para que las conexiones neuronales se ajusten de manera correcta: es el pecho de la madre. De la madre que lo parió. Que es la única persona que el recién nacido reconoce como una extensión de sí mismo (que, por cierto, dura hasta los 2 años pero ese es otro tema).

Es curioso cómo se obvian los derechos de los bebés. Pero los tienen.

-A no ser separados de sus madres

Con respecto a la madre que gesta (que puede ser, o no, la biológica para rizar más el rizo) Al ser adulta es de suponer que acepta voluntariamente. Pero es de suponer. Imagino que en países como USA, sí. Pero no las tengo todas conmigo en lugares como la India donde la desesperación, pobreza, misera, incultura, hace estas cosas. Y, desde luego, no lo justifico. Y, sobra decir que soy incapaz, desde la ética, de ni siquiera imaginar, quedarme embarazada para vender después a ese bebé al que jamás volveré a ver. La ciencia al servicio de los deseos de humanos que compran lo que la naturaleza les ha negado.

Lo que sí que no tengo nada claro, y eso forma parte del futuro, es qué va a pasar con respecto a esas madres. Como tampoco sabemos cómo serán estos hijos de gestaciones subrrogadas en un futuro. No sabemos qué cuentas pedirán. Eso nadie lo sabe.

 

El caso es que, como siempre que hay niños de por medio, la realidad es que sus derechos son pisoteados. Y nadie, o apenas nadie, lo menciona. He visitado páginas que “ayudan” (otro eufemismo porque cobran por sus servicios, luego no ayudan, trabajan) a padres a encontrar a esos hijos.  Y no veo ni rastro de literatura científica que advierta de lo que reputados médicos, como Michel Odent o Nils Bergman han concluido después de décadas de estudios trayendo bebés a este mundo. ¿No los conocen o es que no les interesa conocerlos? No me queda claro, la verdad. Francamente, estoy al 100% convencida de que esos padres van a querer y a cuidar a sus hijos maravillosamente bien porque en ellos suele existir un deseo de años reprimido por ser, por fin padres. Ésa no es la cuestión de la que hablo. ¿Serán buenos padres? Segurísimo. La cuestión es que se obvia la parte más importante que es la biológica. Al menos en los primeros meses de vida. Luego, es verdad, influye muchísimo la parte cultural aunque la biológica no desaparece. Está ahí, latente y en silencio.

 

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Como no sabemos qué pasará con esta generación hasta que crezca, ¿quién nos puede aportar datos sobre esto? Obviamente los niños, hoy adultos, que en su día fueron adoptados y que, a diferencia de estos, ya habían nacido. Especial mención aparte merecen los que, como en el vientre de alquiler, sus padres adoptivos pagaron por tenerlos a su lado.

Es curioso cómo hay un mecanismo común en todos ellos: buscan a su madre. Curiosamente, apenas les interesa el padre. Esto es una faena desde el punto de vista de la igualdad pero la biología se empeña en ir a su aire y le importa un riau lo que esté o no esté de moda. El run run de las cabezas de los adoptados, tal y como lo señala Nancy Weber en su libro, La huella primal, tiene que ver con la madre que te gestó, no con quién puso el esperma. Es algo que sorprende y llama la atención a partes iguales. ¿Es injusto? Bueno, desde la igualdad, lo es. Pero a ver a qué ministerio puede ir usted a reclamar.

-Derecho a saber cómo has nacido. Es importante saber cómo naciste y creo, sinceramente que sí importa cómo viniste al mundo y por qué. Negarlo es negar buena parte de nuestra esencia como humanos.

María Berrozpe es una doctora en biología, para mi desesperación siempre científicamente correcta. Y digo para mi desesperación porque a veces busco su aprobación en una opinión y me contesta que no hay datos suficientes para hacer afirmaciones semejantes. Sin embargo en este tema sí los tiene. Y sí hablo de ello hace ya 3 años en su blog Reeducando a una mamá

Aunque primero se hace imprescindible que vean ustedes este vídeo:

 

 

 

 

Dice la doctora Berrozpe:

Y el bebé. Aquí, desde luego, es el que menos importa. Si no es perfecto, si está enfermo, si no es del sexo deseado….. no importa nada porque, haya nacido o no, se queda fuera de la ecuación ipso facto. Pero incluso el Elegido, el perfecto, el que cumpla todos los requisitos, ése que no se haga demasiadas ilusiones porque:
 
- No tendrá ninguna opción a que se respete su derecho más fundamental: el de no ser separado de su madre, o sea, de la mujer que lo ha gestado y que él reconoce como madre.
 
- Tampoco tendrá derecho a nacer cuando y como le conviene a él, sino que lo hará cuando le convenga a sus “futuros padres”, por supuesto mediante cesarea. 
 
- Del contacto piel con piel y la lactancia materna prefiero ya ni hablar……….
 
- Si proviene de los gametos de desconocidos, aunque uno de ellos sea el óvulo de la propia mujer gestante, tampoco tendrá nunca derecho a su identidad biológica.
 
- Y tampoco tiene derecho a no ser tratado como una mercancía porque será COMPRADO. Exactamente eso es, por mal que suene, ya que la madre que lo gesta, y que es su madre, lo venderá por dinero. Y eso en mi pueblo se llama comprar. Y no me vengáis con que no es el bebé lo que se compra sino el útero lo que se alquila porque eso es pura demagogia barata. Al fin y al cabo nadie ha denunciado a esos padres que no se han hecho cargo del “producto” de la concepción, como se explica en el segundo vídeo, lo que significa que se asume que no tienen ninguna responsabilidad sobre la criatura ¡Aunque esta lleve sus genes!: sólo es suyo si lo aceptan, o sea, si lo compran”
womb outsourcing
Si te interesa ahondar más en el tema, puedes leer a Michel Odent, obstetra francés que lleva décadas estudiando y publicando cuán importante es para nuestro cerebro la manera que tenemos de nacer, si somos acogidos en el pecho de nuestra madre las primeras horas de vida o no y lo que eso influye después en el resto de nuestras vidas. También está  Nils Bergman, al que  conocí y entrevisté hace dos semanas en persona y lo entrevisté para el ABC. Es un neuropediatra sudafricano especialista en cuidados perinatales que lleva décadas estudiando el impacto en el cerebro de los bebés cuando son separados de sus madres, bien sea por unas horas o, en los casos más graves, para siempre. Bergman lo dice claramente: separar al bebé de su madre al nacer tiene consecuencias neuronales I-RRE-PA-RA-BLES. Es obvio que, quién defienda el vientre de alquiler, rechace de plano todo esto. Pero, cuidado, rechazarlo no implica que no suceda. Conviene no perderlo de vista.
20590_10153293548011802_5376401329442062119_nTambién Ibone Olza, psiquiatra infantil y creadora de El parto es nuestro, una de las mayores activistas de nuestro país para que no separen a los bebés de sus madres al nacer, y una gran estudiosa (desde la ciencia y la evidencia) de este tema, lo deja claro:

Las palabras de Nils Bergman (lo peor que le puede pasar a un recién nacido es que lo separen de su madre) me vienen a la mente cada vez que oigo hablar de “vientres de alquiler” y “maternidad subrogada. Conceptos que en la mayoría de los casos (salvo contadísimas y altruistas excepciones) considero ejemplos de violencia obstétrica extrema basados en la explotación de los cuerpos de mujeres en situación de dificultad económica. En la India, por ejemplo, los datos de la madre que gesta el bebé no quedan recogidos en ningún lugar. En las páginas de maternidad subrogada además se publicitan los “genes caucasianos”.  Con frecuencia el parto se programa o se realiza la cesárea en la fecha de conveniencia para los futuros “padres”. Y sí, como psiquiatra infantil me sigo preguntando (como ya comenté en el post anterior sobre Memoria y violencia obstétrica¿qué huella quedará en estos bebés que ni siquiera podrán saber quien fue la mujer que les gestó? “

¿El derecho a ser madre o padre puede estar por encima del derecho a la propia identidad? Para mi está claro que no, concluye la doctora Olza
alquilerdevientreSer padre o madre no es un derecho. No lo es. Pero lo que sí es un derecho es lo que le bebé trae de serie. El derecho a nacer y ser colocado en el pecho de su madre. El recién nacido no sabe que su madre es aquella que donó el óvulo. Para él y, lo más importante, para su cerebro, su madre es la que lo acaba de parir, es decir, aquella que reconoce por el olor, el sonido de su voz y aquella con la que, si no los separan, se establecería el vínculo natural de amor madre-hijo y que es posible gracias a todos los mecanismos que la naturaleza pone en marcha en los mamíferos desde el momento que empieza el trabajo de parto. Todo esto, en estos procesos, directamente se elimina. ¿Es justo eliminar esto? ¿Por qué y en base a qué explicación tiene más derechos ese adulto que ese bebé? 
 
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Leo, por ejemplo, las declaraciones de Jorge Javier Vázquez sobre este tema y me doy cuenta, una vez más, que se pasa por alto (sin ser consciente, además) de lo que de verdad importa: el derecho del bebé. Dice el presentador: “No estoy de acuerdo con ellos y sus palabras me parecen hasta insultantes. Haber nacido en el seno de una familia formada por padre y madre no te garantiza la felicidad”
Es cierto, crecer en una familia de padre y madre no garantiza la felicidad. En eso todos estamos, objetivamente, de acuerdo. Pero…es que no hablamos de eso.
El tema es mucho más importante que el derecho de los gays o de los heteros. No es relevante, es el derecho del nuevo humano a ser encargado, a ser comprado.  Antes de nacer ya han sido vulnerados sus derechos ¿Y de las madres que se someten a esto? ¿Alguien ha pensado alguna vez por un instante la cosificación de sus úteros, la utilización de quizás su pobreza extrema, incultura e indefensión para lograr lo que esa pareja tenga, por fin, ese niño rubito y de ojos azules en casa? Pocos lo hacen. Lo de pensar más allá de la tremenda modernidad que supone alquilar un vientre ni siquiera se plantea. Cuando he hablado de este tema con alguien la mayoría de las personas se niegan a escuchar que hay algo mucho más importante que satisfacer los deseos de un adulto y es satisfacer las necesidades de un recién nacido que, con el tiempo, también será un adulto.
Tal y como dice Michel Odent: 
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“No importa tanto dónde sea nuestro parto/nacimiento sino cómo. Es posible que sea respetado en cualquier sitio, siempre que las personas involucradas hayan comprendido en profundidad qué necesita un parto fisiológico para desarrollarse de forma natural. De eso se trata la ecología del nacer: de reconocer el parto y el nacimiento como hechos biológicos no patológicos, es decir, como procesos normales del ecosistema sutil y perfecto del que somos parte como humanos.”
Por último me encantaría que alguien que haya firmado un contrato de este tipo o los conozca, me diga:
¿Qué pasa si el bebé es, por ejemplo prematuro y nace con 28 semanas? ¿Quién se encarga de estar en la UCI y hacer el piel con piel?
¿Qué pasa si en la semana 20 o en la 30 se dan cuenta de que presenta graves deficiencias mentales? ¿Renuncian a él o se lo queda la madre? ¿Les devuelven el dinero? ¿Y si la madre gestante tampoco lo quiere qué se hace con ese niño? ¿Se lleva a un orfanato? Son dudas que nadie me quiere contestar y me gustaría saberlo.
Obviar un derecho fundamental de alguien que no se puede defender, para satisfacer el deseo de un adulto.
¿Cuántas veces ha pensado usted que el dinero no puede comprarlo todo? ¿Vamos camino de lograr una sociedad como la que Aldous Huxley describió en su libro “A brave new world” ? ¿Puede la ciencia estar por encima de la ética? O quizás una pregunta mucho más complicada de contestar: ¿Puede la ciencia estar en contra de sí misma obviando las evidencias científicas que otros colegas han demostrado? Eterno debate donde los haya.
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PD. He editado este texto 24 horas más tarde de su primera publicación porque me había quedado demasiado largo. Así mismo he intentado quitara muchas opiniones que entiendo que las hago desde mi ética y que, por lo visto, dañan mucho a las personas. Así que me quedo con lo justo y necesario para explicar mi forma de pensar sobre este tema.

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Madre no hay más que una © DIARIO ABC, S.L. 2015

No es posible entender la historia de la humanidad si no atendemos a la historia de la familia, de la crianza de quienes la protagonizaron. Cómo nacemos y cómo somos criados importa demasiado. Sin amor y ternura en la infancia, sin una familia que contenga, proteja y quiera se hace difícil ser un adulto mentalmente sano. Este blog es un espacio de reflexión sobre todo lo que nos afecta como seres humanos desde el momento en que somos concebidos. Nada es por casualidad y casi todo tiene un porqué en lo que nos sucede relacionado con nuestra infancia. ¡Bienvenido! Más sobre «Madre no hay más que una»

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