La tele no es responsable de la educación de tus hijos. Tú eres quién los tienes que educar

Publicado por el Oct 23, 2014

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Adan-Eva-participants-despullats-MEDIASET_ARAIMA20141021_0106_1Llevan las redes incendiadas (¡qué raro!) unas 48 horas porque Mediaset, a través de su canal Cuatro, ha estrenado un reality llamado Adán y Eva en el que básicamente se ven jóvenes en pelotas y muy, muy borricos. No les cuento más detalles porque para lo que hoy quiero tratar no viene demasiado a cuento.

Lo primero que quiero decir es que yo sólo tengo 4 años de experiencia como madre por lo tanto este post está basado más en la intuición que en la experiencia. En mi casa se ve la tele. Es una de las primeras cosas que descubrí del famoso dicho donde dije digo…Verán, la tele, dicen los expertos, que atonta. Y no estoy de acuerdo. Depende de qué tele. Depende de qué veas. Yo estoy enganchada a la serie Isabel y confieso que muchas noches de los lunes, una vez que se acaba la serie, enredo con el Ipad cosa mala y a veces me han dado las 3 de la mañana leyendo cosas. Estudié la carrera de historia y me gusta muchísimo leer cosas que tengan que ver con ella. Me enredo muy fácilmente, además. Por poner un ejemplo, el otro día se murió una de las hijas de los reyes católicos en el parto y como no recordaba eso de cuando estudié, me puse a buscar y una página en internet te lleva a otra y al final te das cuenta de que son las dos de la mañana, la tele sigue encendida y sale la teletienda, y tú sigues en el sofá leyendo en el ipad. Así soy yo. E imagino que mucha gente será también así. Otras tardes, y si mis hijas no están en casa porque se las ha llevado su padre al campo por ejemplo, me puedo tumbar sin ningún tipo de remordimiento a ver Sálvame. Y de la misma manera que me puedo tirar horas leyendo, también me puedo hacer un maratón de Sexo en NY que para eso tengo todas las temporadas en DVD (que se las pedí a los Reyes Magos)

Lo que quiero decir es que la tele tiene la capacidad de moldear un cerebro que se deja. Obviamente a mis cuarenta años no lo va a conseguir. Y a los siete, si un niño está siendo educado como se debe, es decir, por sus padres, tampoco. Y ahí está el quid de la cuestión. La tele por sí misma no educa. Los que educan son los seres humanos. No hay más vuelta de hoja. Si tú no quieres que tu hijo vea un programa, con apagar la tele o cambiar el canal, es más que suficiente. No comparto la idea de escandalizarse con programas que, además de ser emitidos fuera del horario infantil, se emiten en cadenas privadas y, desde luego, no comparto la idea de prohibir programas porque no me gustan.

A mí no me gusta que en el informativo (cualquiera) se dediquen 30 minutos a los deportes, de los cuales 25 suelen ser para el Real Madrid, además. Y tampoco entiendo que el telediario de TVE dedique 30 minutos a hablar del tiempo. Tampoco entiendo que existan concursos para enseñar a cocinar. Menudo rollo me parece eso. Y Gran Hermano me parece lo peor. Por no citar qué me parece estar comiendo y ver una degollación o el incio de la misma. El mundo está lleno de cosas feas o de cosas que no son apropiadas para nuestros hijos. La novela Lolita es entendida por muchos como pederastia pura y dura y, sin embargo está considerada como una novela magistral dentro de la literatura. ¿Prohibimos su publicación so pena de que nuestra hija de 13 años la lea? No. 

Particularmente que salgan en bolas en ese programa no me escandaliza entre otras cosas porque no se ve nada. Vean el programa y sabrán qué les digo. Lo que verdaderamente me llama la atención es el orgullo que sienten al ser tan profundamente ignorantes y en el caso de ellas, además, que con la tierna edad de 21 años su máxima aspiración en la vida sea casarse con un tío que tenga dinero para ellas poder ir de compras. Sinceramente si cuando mis hijas tengan esa edad ésa es su aspiración en la vida no tendré más remedio que reconocer públicamente que he fracasado como madre. Pero no podré echar la culpa a que un día vieron demasiados programas que debían estar prohibidos porque, repito, la educación de los hijos es tarea de los padres. Ni de la tele, ni de quién los cuida en nuestra ausencia, ni de sus compañeros del colegio, ni de nada.

Que los informes PISA revelan que tenemos un sistema educativo ineficiente es más que una realidad. Pero que me pongan a estos borricos de este y otros programas como Mujeres y hombres y viceversa, como ejemplo de la juventud nacional, me niego a aceptarlo como una realidad. Tengo bastantes amigas que fueron madres antes que yo y cuyos hijos rondan esas edades y están todos en la universidad estudiando ingenierías, ADE y otras carreras de difícil acceso (por cierto, todos ellos en universidades públicas) Bien es cierto que si echo un ojo a esas madres y las recuerdo en los últimos diez o quince años, siempre las visualizo por las tardes en casa echando un ojo a lo que sus retoños tenían qué hacer al volver de la escuela. A lo mejor estoy equivocada pero algo me dice que estar con ellos (uno de los dos, padre o madre) y tomarse muy en serio su educación es hoy por hoy, lo único que garantiza buenos resultados. Y a veces, ni eso. Ni siquiera ir al mejor colegio de la ciudad sirve de nada si en casa no existen padres, es decir, no están presentes. Ni siquiera hace falta que los padres sean cultos y universitarios. ¡Menuda condena tan grande sería eso! Basta con que sean responsables y licenciado en sentido común. 

Lo fácil es siempre responsabilizar al otro de lo únicamente nos compete a nosotros como padres. No hay más tu tía.

Y, ya por último, me gustaría expresar que ser una persona culta no es incompatible con sentarse en una butaca a ver telebasura. Ni es incompatible con ir a ver una película como Torrente. El postureo tipo: Yo sólo veo películas afganas en VO está muy pasado de moda, además. Para ser culto no es imprescindible apagar la tele. El cerebro tiene altas capacidades para discernir y asimilar lo bueno de la basura.

Francamente, me preocupa más que mis hijas crezcan pensado que todos los políticos son unos chorizos y eso sí que sale a todas horas y en todos los canales.

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Madre no hay más que una © DIARIO ABC, S.L. 2014

No es posible entender la historia de la humanidad si no atendemos a la historia de la familia, de la crianza de quienes la protagonizaron. Cómo nacemos y cómo somos criados importa demasiado. Sin amor y ternura en la infancia, sin una familia que contenga, proteja y quiera se hace difícil ser un adulto mentalmente sano. Este blog es un espacio de reflexión sobre todo lo que nos afecta como seres humanos desde el momento en que somos concebidos. Nada es por casualidad y casi todo tiene un porqué en lo que nos sucede relacionado con nuestra infancia. ¡Bienvenido! Más sobre «Madre no hay más que una»

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