¡Mírame a los ojos!

Publicado por el feb 12, 2014

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Me estaba poniendo yo muy intensa así que esta mañana he decidido darme un espacio más, digamos, frívolo, y acudía encantada de la vida a la invitación que la gerente de lashes of Madrid (pestañas de Madrid) me hizo de ponerme unas extensiones en mis pestañas. ¿Qué tal suena eso? Pues oigan, una que tiene las pestañas rubias (vaya usted a saber el motivo) y o me las pinto o apenas se me ven. Y cuando me las pinto (eso lo saben bien quienes me conocen) siempre se me corre la máscara de pestañas por muy water proof que sea.

Así que la posibilidad de parecer que las tengo laaaaaaaaaargas y neeeeeeeeeegras me sedujo desde el principio y allí que me fui. Situado en la calle Méjico, 11, al lado de Francisco Silvela (metro Diego de León), es un centro de estética especializado, sobre todo, en extensiones de pestañas como los que tanto éxito están teniendo en los últimos cinco años en EEUU, Inglaterra o Alemania.

Hay varios centros ya en Madrid pero lo bueno de este es que aúna calidad con precio. Y esto en estos tiempos es un valor a tener en cuenta.  Tal y como nos cuenta la dueña, Laura Eguilez Alebicto:

“Aunque el tratamiento ya existe en varios centros de estética de Madrid como un servicio adicional, los precios que tienen son más elevados que los nuestros: lo normal es que cuesten desde unos 80 o 100 euros hasta 130 la primera vez (los retoques desde unos 40-50 euros) y nosotros las ponemos desde 50 euros el primer servicio y con retoques que después cuestan sólo unos 20 a 35 euros mensuales. La primera vez que se ponen las extensiones se suele tardar una hora y cuarto más o menos, pero después en los retoques sólo se tarda unos 40 minutos. Además, es un tratamiento absolutamente indoloro y bastante relajante. Las extensiones que ponemos son las de mejor calidad del mercado y nuestros adhesivos son de grado médico y han pasado todos los controles de la UE (los compramos a una farmacéutica española)”

Como una imagen vale más que mil palabras, os dejo aquí la prueba de lo que me hicieron. El antes y el después: ¿Hay notables diferencias, verdad? Pues eso. Merece la pena. La verdad es que no duele, lo único malo es que ponerlas (la primera vez) dura una hora y pico, dependiendo de la forma del ojo y las pestañas que necesites. Pero, desde luego, merece la pena. Yo he optado por un look muy natural pero para gustos, los colores. Puedes ponerte las pestañas más largas o menos. Las de arriba y las de abajo o sólo las de arriba. Y, no se recomienda, eso sí, pintarse con máscara que contenga aceite ni desmaquillarse con éste.

ojo 1           ojo 2

 

 

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Madre no hay más que una © DIARIO ABC, S.L. 2014

No es posible entender la historia de la humanidad si no atendemos a la historia de la familia, de la crianza de quienes la protagonizaron. Cómo nacemos y cómo somos criados importa demasiado. Sin amor y ternura en la infancia, sin una familia que contenga, proteja y quiera se hace difícil ser un adulto mentalmente sano. Este blog es un espacio de reflexión sobre todo lo que nos afecta como seres humanos desde el momento en que somos concebidos. Nada es por casualidad y casi todo tiene un porqué en lo que nos sucede relacionado con nuestra infancia. ¡Bienvenido! Más sobre «Madre no hay más que una»

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