¿Hasta cuándo en las aulas la dichosa silla de pensar?

Publicado por el Feb 4, 2014

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pensar 3Ayer, cuando recogí a Doña Tecla (3 años y cuatro meses) en su colegio su profesora me dijo que había pasado algo importante. Eso tan “importante” era que la habían castigado al despacho del director (ni más ni menos) con otra niña porque había hecho algo mal y debían pensar. ¡Vaya!, ya estamos con la dichosa palabrita relacionada con el castigo. Pregunté cuál había sido el motivo de tremendo castigo y la respuesta fue:

-Ha pintado en uno de los libros de clase, del material de lectura

Y me mostró la profesora el dibujo, hecho a tres colores, en un par de páginas del libro. La verdad es que me recordó a las pinturas de Paul Klee así que, por la parte artística, me sentí orgullosa.

Estuvo castigada unos cinco minutos en el despacho del director (que es más bueno que el pan y con pocas posibilidades de asustar a ningún niño) No estuvo sola, estaba con otra niña que “osó” cometer semejante tropelía.

Pero vayamos por partes. ¿Está bien pintar en un libro? Obviamente, no. Eso no se hace. Pero eso los niños no lo saben. Mucho menos con tres años y poco. Cuando ellos pintan en un papel les decimos: “¡ohhhhhh qué bonito!, ellos no saben que pintar en un libro no se hace, para ellos es lo mismo, es papel. Luego no comprenden el enfado del adulto y, lo que es peor, se pierden al ver que, además, son castigados severamente. ¿Se merecía doña Tecla una llamada de atención? Obviamente, sí. Pero, me perdonan y me disculpan, irse castigadas al despacho del director me parece bastante exagerado.

Sé que estuvo llorando en ese castigo. Sé que intentó justificarse porque, según ella, “no había papeles” (eso no es cierto pero ella así lo creyó) Pero lo que más me duele es el dichoso castigo asociado a pensar. Se puso de moda no sé cuándo. Y ahí sigue, campando a sus anchas como modelo educativo sin que aporte absolutamente nada. ¿Castigar a alguien a pensar? En primer lugar pensar es algo bueno, no algo malo luego asociarlo a un castigo me parece ciertamente peligroso. Pero lo que no me gusta de este método es lo que persigue y me explico.

Vaya por delante que si confío a un colegio la enseñanza de mis hijas, confío en su criterio y si tienen que corregir sus actitudes estaré encantada de apoyarles. Obviamente nunca permitiría agresiones físicas (yo creo que ya ningún colegio en España lo permite) ni tampoco humillaciones. Y la silla de pensar me lo parece.

Estos días circula una petición de las creadoras de la Pedagogía Blanca, Mireia Long y Azucena Caballero, en charge.org para que sea eliminado ese castigo de las aulas españolas. Puedes firmar aquí si no estás de acuerdo.

¿Por qué no estoy de acuerdo con ese castigo?

pensar dosPorque es humillante para el niño. Lo vive como algo aterrador. Tal y como lo explica Berna Iskandar en el artículo de la Pedagogía Blanca , es una forma de “educación” basada en aplicar el terror al niño. Al final este ¿comprende que ha hecho algo mal y deja de hacerlo porque lo ha entendido o, por el contrario deja de hacerlo porque le aterra el recuerdo de la humillación vivida?

No soy pedagoga, sólo soy madre con muy poca experiencia, pero algo me dice que la silla de pensar no es buena. No es educativo. ¿Qué tal una charla sobre la importancia que tienen los libros? ¿Qué tal sentarse para explicar con un cuento que si pintamos un libro otro niño que venga después no lo podrá leer? Mi hija no es especial, es como todos los niños de su edad y cumple a rajatabla dos premisas:

-Le gusta que le cuenten cuentos.

-Para ella, lo que dice su profesora es palabra de Dios. Y si su profesora le dice que no se pintarrajean los libros con un rotulador, ella se lo va a creer a pies juntillas. Porque, además, adora a su profesora. Cada mañana me cuenta en el coche lo que le va a contar al llegar a clase.

No estoy enfadada, tampoco decepcionada. Estoy muy contenta con el colegio de mi hija. Me gustan sus métodos. Me gusta el ambiente que se respira, es un magnífico centro con unos profesores bien preparados. No puedo estar más feliz con la elección que hice. Lo único que siento es que hayan copiado ese sistema tan absurdo y obsoleto que es la silla de pensar. Educar sí, amenazar, no. Ojalá padres y educadores vayamos caminando hacia esa dirección siempre. Los niños son sagrados. En sus intenciones no hay maldad. Sólo creatividad. Educación, sí, límites claros, sí, rotundamente. Pero no con humillaciones, no time out, no silla de pensar, no gritos, no amenazas (por cierto quiero dejar clarísimo que nada de esto sucede en el colegio de mi hija sino todo lo contrario, de hecho sus métodos educativos me gustan mucho, además)  Asertividad, sí, normas claras y concisas, también. Pero silla de pensar, no. No es nada educativa.

Para sacarles una sonrisa les contaré lo que doña Tecla hizo ya hace unos cuantos meses: En un momento de despiste cogió unos lápices de colores y pintó la pared del salón (un trozo pequeño) No se me ocurrió mejor frase que decirle:

-¿Te parece bonito lo que has hecho?

A lo que ella contestó tras una meditada reflexión.

-Sí, es mu monito

Pues eso, just kids!

 

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Madre no hay más que una © DIARIO ABC, S.L. 2014

No es posible entender la historia de la humanidad si no atendemos a la historia de la familia, de la crianza de quienes la protagonizaron. Cómo nacemos y cómo somos criados importa demasiado. Sin amor y ternura en la infancia, sin una familia que contenga, proteja y quiera se hace difícil ser un adulto mentalmente sano. Este blog es un espacio de reflexión sobre todo lo que nos afecta como seres humanos desde el momento en que somos concebidos. Nada es por casualidad y casi todo tiene un porqué en lo que nos sucede relacionado con nuestra infancia. ¡Bienvenido! Más sobre «Madre no hay más que una»

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