Esto es lo que te pasa cuando te conviertes en madre…luego no digas que no te avisé

Publicado por el Sep 23, 2013

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9381991-ama-de-casa-desesperada-tirando-su-cabello-en-una-desordenado-cocinaTengo la absurda sensación de que a medida que cumples años el tiempo va más rápido. Y digo absurda porque los minutos siempre tienen sesenta segundos. Cuando naces y ahora. Aquí y en el congo Belga. Sin embargo lo que varía es la percepción. Y es que ya no sólo influye acercarse a los cuarenta que, para qué engañarnos, lo llevo francamente mal, es que han cambiado tantas cosas en mi vida en los últimos 3 años (más nueve meses si contamos el embarazo) que a veces me siento a pensar y no doy crédito.

Así a bote pronto me salen estas curiosidades que, si bien son coñazo supino cuando las padeces, en el fondo te hacen reír.

  • Ir al baño sin interrupciones tipo: ¿qué haces? ¿y po qué hases caca? ¿y po qué yo no puedo? ¿y po qué no me dejas mañarme contigo? Y fin del momento de relax que hasta su llegada era.
  • Ducharse (bañarse es un lujo para los extra ricos con niñeras y madres desnaturalizadas que ponen puertas con siete candados, tema que no descarto, por cierto) sin interrupciones: “yo también quiero ducharme contigo, mira estoy muy susa”
  • Abrir el ojo a las ocho y media de la mañana un domingo y exclamar: ¡uauuuu cuánto he dormido!…cuando no hace tanto los domingos a esa misma hora terminabas el bocata de calamares en el brillante después de una larga y divertida noche de copas.
  • Aprovechar primeros de mes para hacer acopio (como una posesa en época de racionamiento) de pañales, aceite, leche y demás cosas así como caras y no perecederas que como te pille la urgencia a fin de mes te queda la cartera temblando…cuando antes a primeros de mes te dabas el rule de rigor por H&M para ver si caía algo (y siempre caía, más o menos el presupuesto actual de pañales)
  • Antes cambiabas el bolso y de repente encontrabas una tarjeta de visita de aquél rubio con ojos azules que habías conocido no sé dónde. Ahora cambias de bolso, metes la mano sin mirar así como en un descuido y sacas los dedos impregnados de aspitos, de danonino de chupar mal cerrado…y de no sé cuántas guarradas más que te ponen la cara colorá en plan: seré cerda que no limpio nunca mi bolso. Pero , ¿cuándo Dios mío, cuándo?
  • Antes deseabas que llegaran las ocho de la tarde para quedar con amigas y tomaros una copa de vino después de la larga jornada laboral y ahora sueñas con que lleguen las ocho de la tarde porque esa es la hora en la que las retoñas ya duermen y tú puedes hacer lo mismo, generalmente en el sofá pero da igual, ya no haces ascos dónde. Lo importante es que duermes.
  • Tu casa antes era un sancta santorum donde olía a incienso, en el baño todo estaba perfectamente colocado y organizado. Ahora raro es el día que no piso un cochecito, los juguetes están bien repartidos por toda la casa, ahí, que se note que aquí hay niños y forma parte de lo normal tumbarte en el sofá exhausta y que un muñeco te dé el susto de infarto por el ruido que haces al apoyar tu cuerpo serrano. Pisar un dinosaurio y hacerte polvo el dedo del pie forma parte de rutina, de hecho.
  • Antes en tu baño había buenos champús. Ahora tienes el de Mercadona porque está muy bien de precio y porque, qué narices, cuando haces la compra tienes tan poco tiempo que ir a otro estante a coger champú para ti y específico para pelo seco te parece una frivolidad que sólo se puede permitir Carmen Lomana (a la que le sobra el dinero y el tiempo, justo lo que a ti te falta)
  • Antes llamabas a la peluquería para pedir hora y la peluquera te decía: ¿Qué te vas a hacer, lo de siempre? Ahora llamas y te dice: “pues no caigo quién eres, pasa tanta gente por aquí”
  • ¿Depilarte las piernas en ese centro de estética tan molón de la calle Velázquez? ¿Ein? Ejem…¿ la cuchilla sirve como método depilatorio?
  • Una sesión de belleza es dejarte la mascarilla dos minutos y medio en el pelo. Ni uno más.
  • Antes te hacías primorosamente la manicura en algún rato libre que tenías…¿rato libre? jajajajajajajajajajaja….ahora te comes las uñas en el atasco y de paso matas dos pájaros de un tiro, te desestresas y te las cortas. Total, si te las dejas largas tu hija la mayor enseguida protesta porque  “aaaaaaaay me rascasssssssssss”
  • Antes llegaba el fin de semana y quedabas con gente interesante para ir a un pueblo de la sierra, ver una exposición de pintura así de gente culta…ahora llega el fin de semana y el planazo es no hacer nada. Y nada es nada.
  • Antes un buen plan era quedar en el último japonés de moda para cenar. Ahora un buen plan es que te llame tu suegra y te diga: “¿te importa si me llevo a las niñas esta tarde”?
  • Te gusta ir a comer a casa de tus suegros porque sabes que como echan de menos a las niñas te las quitan de encima todo el día y puedes hasta dormir la siesta. Y oiga, yo por una siesta ¡MA-TO!
  • Cada vez que ves una tía que está buena, con la manicura bien hecha, las mechas estupendas (y no el tinte en casa de 3 euros que te pones para no gastarte los 80 que te clavan en la pelu) y con taconazos irremediablemente piensas: ¡Será asquerosa la tía esta!
  • Antes tu marido, por el que bebías los vientos cada vez que te lo encontrabas en el bar de moda, plan que te proponía, plan que como una loca te apresurabas a seguir….ahora ese mismo maromen tan majo y tan mono él (es taaaaaaaaaaaaaan mono te hartaste de repetir hasta la saciedad) te dice que se lleva el sábado por la mañana a las niñas al parque y crees que eras la tía más afortunada del mundo. Te añade, en una hora vuelvo y tú te repites como el niño del palo: ¡una hora! ¡una hora!, ¡me ha dicho una hora!
  • Obviamente en esa hora que te conceden te metes en la bañera y te dedicas al noble arte de papar moscas.

Podría decir tantas cosas…pero ahora diré otras. A pesar de las ojeras, de la barriguilla que sigue ahí impertérrita con esas lorzas, a pesar de que ya no me pongo apenas tacones porque total, para qué, a pesar de que la cola de caballo es lo que más cómodo me resulta, a pesar de que no tengo tiempo para ná, a pesar de todo eso, no cambiaría mi vida actual por la de antes ni jarta de vino (y mira que me gusta le vino) porque llegar a casa ahora es llegar a un hogar lleno de vida, de griterío infantil, de alegría, de risas aseguradas (que también nos reímos, leñe) y sobre todo de familia. y sí, me gusta despertarme tarde pero esas manos en mis papos agarrándome fuerte y diciéndome: ¡mami que monas! ¡Te quiero musshoooo! ¡o esos sábados que medio sopa se mete doña Tecla en nuestra cama y como tiene los pies fríos me los incrusta entre las piernas…y ese olorcillo a bebé que tienen cuando son pequeños…y esa lengua de trapo haciendo preguntas muy raras y muy sensatas a la vez…en fin que ¿domingos sola again? No, tanks.

Ahhhhhhhhhhhhhh qué a gusto me he “quedao”

 

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Nota aclaratoria: la señora que se tira de los pelos no soy yo pero casi. Nos diferenciamos en que yo jamás tendría flequillo.

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Madre no hay más que una © DIARIO ABC, S.L. 2013

No es posible entender la historia de la humanidad si no atendemos a la historia de la familia, de la crianza de quienes la protagonizaron. Cómo nacemos y cómo somos criados importa demasiado. Sin amor y ternura en la infancia, sin una familia que contenga, proteja y quiera se hace difícil ser un adulto mentalmente sano. Este blog es un espacio de reflexión sobre todo lo que nos afecta como seres humanos desde el momento en que somos concebidos. Nada es por casualidad y casi todo tiene un porqué en lo que nos sucede relacionado con nuestra infancia. ¡Bienvenido! Más sobre «Madre no hay más que una»

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