El cole y la (dichosa) adaptación

Publicado por el sep 10, 2013

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coleDoña Tecla tiene (solo) casi 3 años pero ya está demostrando que es de ideas fijas. Si el curso pasado inició la guardería sin llantos y a los dos o tres días se torció, este año, por aquello de no variar sus costumbres,  ha vuelto a campar por sus fueros y si el primer y segundo día fue tema de coser y cantar, a partir del tercero se ha empezado agarrar a mi pierna diciendo que tiene miedo la jodía. ¿Miedo? ¿a qué tienes miedo? A los mostos (monstruos)

Su horario es de 9 a 17 excepto miércoles y viernes que acaba a la 13. Y yo creo que ese cambio, el de hasta las 17, es el que la está descolocando. Todos los días intento que, en los interminables 45 minutos que nos lleva llegar a su cole, hablemos del tema, que me cuente qué hace en el patio, a qué juega (a correr, dice), si los amigos son simpáticos (de momento no me habla de nadie en particular), qué hace en clase, si pinta, si recorta. También le pregunto si los niños le hablan en francés y me dice que no, que la pesora (profesora). Tampoco es que sea la criatura, de momento, un libro abierto.

Creo que son varias las cosas por las que todavía no hemos logrado esa “adaptación”.

-Trayecto largo (a pesar de que ella no es consciente del tiempo los atascos la agobian muchísimo, como a todo bicho viviente, claro)

-Jornada larga. Salir a las 17 todavía es demasiado para ella. Menos mal que el año pasado no escogí (era opcional) llevarla hasta esa hora, hubiera sido precipitado.

-Normas más estrictas. Su profesora francesa (la que lleva la voz cantante en la clase) es una mezcla de dura y amable que no admite demasiadas contemplaciones. Es de voz suave y firme a la vez que no se repite, dice las cosas una vez dando por hecho que quién está escuchando no es sordo y lo entiende a la primera.  Ayer al recogerla, de hecho, me dijo: “¡Tu hija manda mucho! y ya le he dicho que aquí la que manda soy yo” No me quedó más remedio que decirle que sí, que esa es su pretensión, la de mandar. Y ciertamente es algo que, al menos a mí (a su padre no tanto) me preocupa. Soy muy partidaria de que los niños puedan expresarse libremente pero también lo soy, en igual medida, que los niños tengan desde pequeños una conciencia de la jerarquía, de saber quién está al mando. Esto hoy en día no es popular porque tanto la mayoría de las madres que leo en la blogosfera, como los expertos, abogan por un estilo más libre que no comparto. Y una de las razones por las que he escogido este modelo educativo al que llevo a mi hija es precisamente la disciplina, que no siendo férrea como la británica, sí da una importancia enorme a la jerarquía.

Así en líneas generales creo que es lo que a ella le está pasando. Los cambios han sido grandes y ella lo sabe. Por otra parte creo que si pudiera expresarlo con claridad diría que le da mucha envidia ver como su hermana se queda jugando en el suelo con “sus” juguetes cuando ella se va a las 8 y 30 de la mañana al colegio. Me da a mí que eso tampoco lo lleva demasiado bien.

En cuanto al tema operación pañal está más que superado. Hace ya una semana que no tiene escapes y eso, que puede parecer algo anecdótico, para mí es un gran avance. Nos ha costado exactamente dos meses conseguirlo y, de repente, en un día, justo tres antes de comenzar el colegio doña Tecla decidió que antes de hacerse algo encima prefería pedirlo. Nos queda la noche pero si algo he aprendido de esta experiencia es que a veces, por mucho que la gente te dé trucos, quitar el pañal funciona cuando el niño decide que está preparado, no antes.

Con todo esto que estoy contando tampoco me muestro preocupada, creo que ella sigue los pasos adecuados en su desarrollo, ni más lenta ni más rápida, simplemente el suyo, sin comparaciones odiosas con otros niños. Ella va a su bola, jugando, pintando, en la vida en general y a mí me gusta (mucho) su forma de ser porque es reflexiva, porque se fija en todo y donde parece que está sorda está al loro de todo.

Esta mañana, como cada día, al arrancar el coche ha sonado la melodía del programa de Carlos Herrera en onda Cero (radio) y enseguida ha dicho, “mía mamá, ese señor es el del cole”. ¡Qué lástima!

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Madre no hay más que una © DIARIO ABC, S.L. 2013

No es posible entender la historia de la humanidad si no atendemos a la historia de la familia, de la crianza de quienes la protagonizaron. Cómo nacemos y cómo somos criados importa demasiado. Sin amor y ternura en la infancia, sin una familia que contenga, proteja y quiera se hace difícil ser un adulto mentalmente sano. Este blog es un espacio de reflexión sobre todo lo que nos afecta como seres humanos desde el momento en que somos concebidos. Nada es por casualidad y casi todo tiene un porqué en lo que nos sucede relacionado con nuestra infancia. ¡Bienvenido! Más sobre «Madre no hay más que una»

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