O muñecas o coches…

Publicado por el Jul 15, 2013

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No sé si he mencionado alguna vez por aquí que lo que más le gusta a doña Tecla es jugar con los “toches”. Tal es su afición que la tía no se habrá quitado el pañal pero distingue perfectamente un lamborghini de una BMW X6. Como lo leen. ¿Por qué? Porque su señor padre se lo ha metido en la cabeza y sábado que visitan un chino, sábado que vuelven con más toches. Por supuesto, los nombres se los ha enseñado también el padre que, como muchos hombres y sin que se sepa científicamente por qué, el broooooom broooooom de los motores les hipnotiza. Da igual si tiene dos o cuatro ruedas, el caso es que tenga motor, que haga ruido y que corra. Ya me dirán ustedes sino cómo se aguanta a golpe de domingo 5 horas frente al televisor viendo motos dar siempre la misma vuelta. En fin, será que mi cabeza femenina no da para más. Pero vuelvo al hilo que me pierdo. Doña Tecla pasa ampliamente de otra cosas que no sean “toches” o “males” (animales) Y también los animales se los sabe de memorieta, incluidas las razas de perro que también se las ha inculcado su padre (yo no distingo un labrador de un golden).

Como ya me he acostumbrado a que mi hija mayor juegue con coches y haga brooom brooom no me podía imaginarla con muñecas. Entre otras cosas porque en casa NO TENEMOS MUÑECAS. Pero el otro día sucedió algo. Nuestros vecinos de al lado tienen dos maravillosa niñas de 4 y 6 años. Cada mañana se asoman por un huequito de su jardín a nuestro jardín para intentar que doña Tecla pase a su casa a jugar con ellas. Tengo reservas para ello entre otras cosas porque está en plena operación pañal y carezco de la confianza necesaria para decirle a la madre algo si a la niña se le escapa una boñiga en un sofá que lo mismo le ha costado un dineral. Pero el otro día cedí y pasó esto:

Doña Tecla: Mamos a jubar

Niña 1: ¿A qué quieres jugar, bonita? (ejerciendo de mamá)

Doña Tecla: A toches

Niña 2: (Mira a su hermana). ¿Tenemos coches?

Niña 1: Síii, uno rosa, el de la Barbie (y va a por él) Sale de nuevo y de lo da a doña Tecla

Doña Tecla: Vale, mamos a jubar. Pero esta no mi busta (por la Barbie a la que arrancó sin miseria del flamante deportivo descapotable y a la que dejó tirada en medio del suelo, ahí, sin piedad como a muchas nos hubiera gustado haber hecho con alguna flaca y rubia subida a un Ferrari)

Y sin pestañear, mi niña, tan femenina ella, se puso de rodillas a hacer brooom, broooom, brooooom

Así que no me queda claro este temita de qué depende…¿nacen o se hacen con los “toches” o las muñecas

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Madre no hay más que una © DIARIO ABC, S.L. 2013

No es posible entender la historia de la humanidad si no atendemos a la historia de la familia, de la crianza de quienes la protagonizaron. Cómo nacemos y cómo somos criados importa demasiado. Sin amor y ternura en la infancia, sin una familia que contenga, proteja y quiera se hace difícil ser un adulto mentalmente sano. Este blog es un espacio de reflexión sobre todo lo que nos afecta como seres humanos desde el momento en que somos concebidos. Nada es por casualidad y casi todo tiene un porqué en lo que nos sucede relacionado con nuestra infancia. ¡Bienvenido! Más sobre «Madre no hay más que una»

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