Vuelve la censura…(de cómo unas yihadistas piden borrar tu opinión del mapa porque les llevas la contraria)

Publicado por el Jun 28, 2013

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Llevo escribiendo en medios, impresos y online desde junio de 1999. Desde entonces no ha pasado ni un solo mes sin publicar. Y nunca he sentido la censura sobre mi espalda. Jamás. También es verdad que nunca se ha me ocurrido insultar aunque haya usado la ironía y algunas personas se hayan sentido ofendidas. Algo que respeto porque yo a veces también me ofendo con cosas que leo. Sin embargo nunca he pedido que se retire nada porque alguien haya expresado su pensamiento en alto y lo haya publicado.

En el anterior post a este que están leyendo, hablo de una mujer, fotógrafa argentina afincada en Barcelona, que ha publicado unas fotos de estudio, que ella considera arte y que han generado mucha controversia. En ellas aparece ensangrentada (para verlas pincha aquí) con su bebé recién nacida, con la placenta todavía colgando de su vagina. Hay a quién estas fotos le parecen deliciosas. A mí me dan reparo, me provocan rechazo. Y asco. Sí, lo digo claramente porque es así como lo siento y yo tengo idéntico derecho a expresarme y tengo idéntico derecho a que se me respete lo que digo. ¿Por qué motivo decir que algo me gusta si me disgusta? ¿Por qué motivo debo quedarme callada si algo no me gusta? Y nadie debe sentirse ofendido por ello, mejor dicho, uno puede sentirse ofendido si quiere pero no puede pedir que se censure todo lo que le ofende porque entonces dejaríamos de tener libertad de prensa y de expresión y eso, es una libertad conseguida a lo largo de muchísimos años de dura pelea.

Hay un grupo en facebook, con casi diez mil seguidores, que se llama El médico de mi hijo (que, por cierto, recomiendo seguir). Está administrado por pediatras, psicólogos y enfermeras, es decir, por profesionales de la salud. Se creó con la idea de que la gente pudiera hacer consultas on-line relacionadas con la crianza. Así que muchas madres ( a veces padres) suelen entrar a preguntar cosas relacionadas con la fiebre, los vómitos, diarreas, alergias en la piel…A veces, y sólo a veces, salen temas espinosos de la crianza y que son un clásico: lactancia, colecho y partos en casa partos hospitalarios.

Sobre este último tema hay muchísima más controversia de la que uno pueda imaginarse. Generalmente quienes están a favor de un parto en casa es porque están en contra de los partos medicalizados, esto es, en un hospital. Algunas corrientes incluso acusan a los ginecólogos de violencia contra la mujer (recordemos que la violencia contra la mujer es un delito tipificado en el código penal que puede conllevar penas de prisión) Esta corriente más, digamos, dura, la que habla de violencia en la obstetricia, suele ser la más combativa y activa en los foros de internet. Y ayer, yo misma, por sugerencia de uno de los administradores del grupo, colgué el post. La lluvia de comentarios no me sorprendió. Ni siquiera el contenido de los mismos. Generalmente la gente cuando no está de acuerdo con lo que dices recurre a atacarte a ti como persona y no siempre con buenas palabras. Si llevas años haciendo callo, como es mi caso, al final ni te molestan los comentarios “ofensivos” ni tampoco te reafirmas por los positivos (aunque se agradecen, lógicamente) Así que, ya digo, ningún comentario me sorprendió en absoluto. Pero lo que vino a continuación, sí, y por ello enlazo con la idea del primer párrafo. Resulta que algunas personas se sintieron tan ofendidas con mi texto que solicitaron su eliminación, que se borrara, que se censurara. Yo misma lo hice para evitar más controversia. Pero eso no significa que no me haya sentido profundamente dolida en mi libertad de expresión. ¿Yo no puedo opinar libremente y por eso se retira una publicación mía? ¿Si en ese grupo encuentro cualquier comentario ofensivo hacia mi forma de pensamiento puedo pedir que lo retiren? Un grupo que defiende la evidencia científica hace caso a quienes los desprecian en su trayectoria médica y los llegan incluso a hablar de maltratadores contra la mujer porque medicalizan los partos? Ya sé que hablan de algunos ginecólogos y no de pediatras pero imagino (igual me equivoco) que algo de corporativismo laboral existirá en esta profesión. Y si alguien desprecia a un ginecólogo llegando incluso a tacharlo de maltratador porque usa medios que la ciencia ha puesto a su alcance, si yo fuese pediatra, sí tendría motivos para hacerlo. Esepcialmente teniendo en cuenta el gran esfuerzo que los médicos hacen en su vida estudiando nueve o diez años, superando una durísima prueba y, desde luego, estudiando el resto de su vida. Si yo fuese ginecóloga me sentaría bastante mal que personas tan agresivas me tachasen de maltratar a las mujeres. Y desde luego las denunciaría. Sin contemplaciones, además. El maltrato es un cosa muy seria. Pero mucho, además. Y desgraciadamente he visto a demasiadas mujeres maltratadas y no tiene nada que ver con esto que cuentan. 

A mí me gustan las comparaciones, qué le vamos a hacer. Esto es como si las madres de la Plaza de Mayo crean un grupo en facebook y censuran un post que ataca a los responsables de la desaparición de personas durante la dictadura de Videla porque se sienten ofendidos.  Resultaría, cuando menos, curioso.

Pero hay más. Que la cosa tiene miga. Yo tengo dos perfiles en Facebook, uno para este blog, abierto. Y el mío personal. En ambos muros colgué el post (como siempre) Y mi sorpresa mayúscula cuando esta mañana face me advierte que han retirado mi publicación por contener imágenes pornográficas. Es decir, me lo censuran también por aquí pero no porque les ofenda el texto sino las fotos. Curiosamente en el perfil personal no me lo han censurado. Quizás porque en él están mis amigos y es de suponer que un amigo no te denuncia. En el otro alguien puede haberlo denunciado por el texto pero facebook, así me lo deja clarito en el mensaje, me lo censura por las imágenes porque las considera obscenas, pornográficas.

Así que ahí tienen ustedes las dos caras de la misma moneda de la intolerancia. La censura en su estado más puro, elimino y borro lo que un autor escribe porque me molesta, porque no está de acuerdo con mi pensamiento. Me cargo la libertad de expresión, la quito de mi diccionario porque sí, porque algunas personas están ofendidas porque alguien piensa de modo diferente a ellas.

Así es la vida en 2013 y así se la hemos contado. ¡Viva la libertad de expresión!

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Madre no hay más que una © DIARIO ABC, S.L. 2013

No es posible entender la historia de la humanidad si no atendemos a la historia de la familia, de la crianza de quienes la protagonizaron. Cómo nacemos y cómo somos criados importa demasiado. Sin amor y ternura en la infancia, sin una familia que contenga, proteja y quiera se hace difícil ser un adulto mentalmente sano. Este blog es un espacio de reflexión sobre todo lo que nos afecta como seres humanos desde el momento en que somos concebidos. Nada es por casualidad y casi todo tiene un porqué en lo que nos sucede relacionado con nuestra infancia. ¡Bienvenido! Más sobre «Madre no hay más que una»

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