¿Qué hacemos con la barriga tras el embarazo y el parto?

Publicado por el Apr 25, 2013

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No voy a engañar a nadie que, además muchos de los que me leéis me conocéis en persona. Nunca he sido una chica delgada (tal y como se espera hoy día que las mujeres lo sean). Siempre he sido de curvas y rotundas. Pero después de dos embarazos y lactancias en dos años…pues he sobrepasado los límites de lo saludable. Me salva que soy alta y bien proporcionada…pero había que poner remedio porque la lactancia a mí me engorda más que el embarazo. Sí, ya sé que quema calorías dar el pecho pero si te zampas todos los bollos que encuentras a tu paso pues el tema no mejora.

Será por el comienzo del buen tiempo o porque ya me estaba hartando de ponerme siempre los mismos pantalones (y en su mayoría de embarazada) o será porque llega un momento que reúnes fuerzas y dices:  ¡ya!. El caso es que el 1 de abril comencé mi operación bikini…o mejor dicho, operación “desballenarme” (es palabro, no le déis más vueltas)

En primer lugar cerré la boca. Y no callándome, precisamente, sino no comiendo lo que todos sabemos ya, por activa y por pasiva, que engorda. Dieta, súper dieta. Fuera grasas saturadas, bollería industrial, pan (de momento), fritos, postres, chuches…y una buenas dosis ejercicio.  A raudales, además. Cada mañana, sin excepción, caiga quién caiga (y aprovechando que Mofletes Prietos es cuadriculada y se empecina en despertarse a las 6:30 como un reloj suizo) me levanto, me pongo “er chándal” y al gimansio: treinta minutos de bicicleta estática, diez minutos en la elíptica y otros diez caminando en la cinta de correr a 6km/hora. En total, 50 minutos diarios de cardio y, además, en ayunas (sólo un café) para quemar todavía más grasa. De la dieta mejor os cuento en otro post.

El resultado es que, 24 días más tarde, o sea, hoy, peso 10 kilos menos y, lo más importante, seis centímetros menos de cintura y 3 de cartucheras. ¿Es un milagro? No lo creo. Es el resultado de la misma cuenta de siempre: gastar más de lo que ingieres (justo lo contrario a la economía, oiga). Pero (porque siempre hay un pero)  una barriga que ha sido sometida a dos embarazos en dos años y que previamente no tenía el aspecto de una tabla para lavar la ropa (más quisiera yo) es una barriga rebelde que, por mucho que le metas dieta y ejercicio, la cosa sigue ahí, flácida y empeñada en no terminarte de ver bien en el espejo. El caso es que me dije a mí misma: ¿Cómo hacen las famosas para quedarse tan estupendas? Obviamente, dieta y ejercicio. De eso no hay duda. Pero también se someten a tratamientos estéticos que, perdonen la expresión, son la pera. Nada de quirófano. De eso, rien de rien. Pero sí maquinaria.

Ando liada estos días buscando ideas para regalos en el día de la madre (pronto lo podréis leer en abc) y en una de esas búsquedas me acerqué ayer a Carmen Montalbán, una esteticista más maja que todas las cosas…que me sometió a un tratamiento específico para la barriga tras el embarazo. Sí, sí, exclusivamente para eso. La máquina se llama futura pro, el tratamiento dura 45 minutos, sobre todo drena (a lo bestia) y aquí servidora retiene muchos líquidos, especialmente en la barriga (que lo sé yo de buena tinta y ya os contaré por qué) ¿Qué más hace la maquinita? ¿Recuerdas cuando estás embarazada y te tumbas que se mueve la barriga sola porque el bebé se mueve? ¿Y que parece que tienes un alien? Pues con esta máquina pasa lo mismo. ¿Qué hace? Te ponen unos parches en las zonas estratégicas de la tripa que van conectados a la máquina y a través de unas ondas biópticas y empiezas a sentir un cosquilleo, un masaje agradable, movimientos, la barriga se mueve sola…es como si tuvieras contracciones pero a la inversa, es decir, para devolver el músculo a su sitio.

Ni qué decir tiene que con una sesión sola no basta pero, ¿qué queréis que os diga? los resultados con una sola ya son evidentes; esta mañana me he pesado y había bajado con respecto a ayer a la misma hora y en las mismas condiciones (desnuda, recién levantada y en ayunas) 3, 6 kilos. ¡Es agua, es verdad! pero es que si retienes líquidos tu volumen es otro.

Os recomiendo que lo probéis. Y ya sabéis. No existen los milagros, el truco de las señoras estupendas no es que beben dos litros de agua, duermen 8 horas y corren por la casa detrás de los niños (más quisieran, ¡ja!) No, no. La clave es: dieta, ejercicio y tratamientos de belleza. Si no te haces los tratamientos de belleza puedes estar también estupenda pero, en mi caso, tardaría más. Y yo este verano me quiero poner en bikini y sin vergüenzas.

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Madre no hay más que una © DIARIO ABC, S.L. 2013

No es posible entender la historia de la humanidad si no atendemos a la historia de la familia, de la crianza de quienes la protagonizaron. Cómo nacemos y cómo somos criados importa demasiado. Sin amor y ternura en la infancia, sin una familia que contenga, proteja y quiera se hace difícil ser un adulto mentalmente sano. Este blog es un espacio de reflexión sobre todo lo que nos afecta como seres humanos desde el momento en que somos concebidos. Nada es por casualidad y casi todo tiene un porqué en lo que nos sucede relacionado con nuestra infancia. ¡Bienvenido! Más sobre «Madre no hay más que una»

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