Óleum, Fina Puigdevall (Les Cols) en Barcelona

Óleum, Fina Puigdevall (Les Cols) en Barcelona

Publicado por el dic 5, 2016

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Les Cols, en Olot, dos estrellas Michelin, es uno de los grandes restaurantes de la provincia de Gerona. No es fácil sobresalir en una zona donde hay tanta y tan buena oferta, pero Fina Puigdevall  lleva mucho tiempo, 26 años, demostrando que es una gran cocinera que sabe interpretar como nadie su entorno, el de La Garrocha, del que se nutre para unos platos sabrosos y sobrios, sin innecesarios efectismos. Cocina de paisaje, estacional, de lo que Fina llama “alimentos no viajados”.  El año pasado amplió sus dominios al hotel Mas de Torrent, en cuyo restaurante aplica el mismo criterio de kilómetro cero que en su masía centenaria de Olot. Y ahora, hace apenas unas semanas, ha dado un nuevo paso asumiendo el asesoramiento gastronómico de Óleum, en Barcelona, apoyada en su jefe de cocina, Pere Planagumá.

Al margen de contar con la excelente cocina de Fina, ÓLEUM ya merece la visita por su emplazamiento, en el Palacio de Montjuic, dentro del Museo de Arte de Cataluña, en el que se integra. Sólo la vistas de la ciudad que se divisan desde el comedor ya son un valor añadido. Pero es que además el marco, en el antiguo salón del Trono del Palacio, es majestuoso. Dos menús , Románico y Modernismo, inspirados en esos movimientos artísticos y que rinden homenaje al museo en el que se encuentra el restaurante. El más completo es el segundo, que, como el Modernismo al que homenajea, juega mucho con los motivos vegetales y los colores, pero siempre dentro de una linea de cocina muy clásica ampurdanesa. Este menú cuesta 55 euros, con cinco platos y tres postres, y es el que tomamos.

Un vermut en la terraza

Un vermut en la terraza

Antes del menú, un aperitivo a base de vermut, elegido entre la decena de marcas que ofrecen en un carrito, casi todos ellos catalanes. Y para acompañarlo, una buena selección de tapas y raciones tradicionales que van desde aceitunas rellenas de anchoas de La Escala hasta croquetas de cocido y de espinacas o un notable surtido de embutidos de La Garrocha con pan de cristal con tomate. Este aperitivo lo tomamos en la terraza del restaurante disfrutando de esas vistas espectaculares de la Ciudad Condal.

Terrina de verduras

Terrina de verduras

Luego, en la mesa, el citado menú Modernismo en el que se combinan la estética de las presentaciones inspiradas en obras que acoge el museo con elaboraciones sencillas en las que el producto juega un papel fundamental siguiendo la línea marcada por Les Cols. Para empezar, terrina de verduras presentada como un mosaico modernista, muy atractiva visualmente pero también con el sabor de las hortalizas de las huertas de Olot: zanahoria, espinacas, pimiento rojo, berenjena, guisantes, espárragos y flores.

Huevo fresco del día

Huevo fresco del día

El segundo plato es el huevo fresco del día, “del gallinero al plato”, una tradición en Les Cols, donde, por las ventanas de la masía, pueden verse las gallinas ponedoras. De yema muy untuosa, este huevo se combina con mayonesa, atún, pimiento escalibado y anchoas en un plato que ya es icónico de Fina Puigdevall y que está muy bueno.

Canelón

Canelón

Aunque en Cataluña es una receta de fiesta, la cocinera incluye en este menú un canelón académico, de pasta fresca, con su carne asada y su bechamel. Junto a mí, una barcelonesa me asegura que es de los mejores que ha comido. Yo no he probado tantos pero desde luego este me parece excelente. Por encima del plato de bacalao, presentado en dos texturas: una brandada y el lomo al pilpil con espinacas, uvas de moscatel y piñones. Mejor la brandada que el lomo, que aunque enlaza con la mejor tradición de la cocina ampurdanesa resulta algo plano. Recuperamos el sabor y mantenemos la línea tradicional con un estupendo pollo de campo (pollastre) asado con ciruelas y cebolletas. Como los anteriores, corresponde a una cocina popular bien puesta al día.

Pollo de campo asado

Pollo de campo asado

Terminamos con tres postres. El primero, “Sol de zanahoria”, es una crema de esta hortaliza con la superficie quemada con azúcar. El segundo, un paisaje inspirado en la naturaleza con chocolate, algarroba, ratafía (ese licor tradicional catalán de frutos y hierbas macerados) y alforfón o trigo sarraceno, que en Cataluña se llama fajol y que Fina emplea mucho en su cocina ya que se cultiva mucho en La Garrocha. Alto nivel en ambos postres, que se rematan con una tableta de chocolate con “pan de pessic”, un bizcocho popular en la costa mediterránea. Buen broche para un menú muy satisfactorio, con una relación calidad-precio, incluido el espacio, más que interesante. Si no pueden acercarse hasta Olot, al menos visiten este Óleum barcelonés. Creo que les va a gustar.

Sol de zanahoria

Sol de zanahoria

P. D. Recuerden que estamos en Twitter: @salsadechiles

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