Nito, el mejor Cantábrico gallego

Nito, el mejor Cantábrico gallego

Publicado por el Sep 1, 2015

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Reconforta visitar, o revisitar, los restaurantes clásicos, esos que llevan décadas con el único propósito de dar bien de comer, de buscar la satisfacción del cliente, siempre con la honestidad como bandera. Honestidad en el producto que sirven y honestidad en el tratamiento que se le da en cocina. En la Marina lucense, el Cantábrico gallego, tengo desde hace muchos años un favorito cuando busco la mejor materia prima y la cocina tradicional más sólida: NITO www.hotelego.es, en Viveiro. Para mí es el mejor restaurante de toda la zona cuando se habla de marisco y de pescado. Y uno de los imprescindibles en España. En Nito se reúnen todos los elementos que permiten disfrutar al máximo de una comida: el emplazamiento, reforzado ahora con esa espléndida terraza colgada sobre la ría de Viveiro y sobre la playa de Area; las instalaciones y los detalles en mantelerías, cristalería y demás elementos que diferencian a un restaurante de categoría; el servicio de sala, amabilísimo y pendiente de todos los detalles; un producto de diez, tanto en marisco como en pescados de la zona; y una cocina sensata, basada en la tradición, que respeta esa materia prima y no se complica en absoluto.

El restaurante abrió, con el vecino hotel Ego, en 1970. Manuel Balseiro, Nito, y su mujer, Rosario Quelle, lo pusieron en marcha. En el último Forum Gastronómico de Coruña recibieron, merecidamente, el premio Picadillo a toda una trayectoria. Ahora, jubilados, se han hecho cargo del negocio sus hijos. La cara visible en la sala es Alejandro, que ejerce con profesionalidad como maitre y sumiller. La cocina sigue siendo la misma, pero en estos 45 años ha evolucionado mucho en lo que a instalaciones se refiere, especialmente en la última década. La apertura hace un par de años de la terraza le ha dado aún mayor encanto al local.

Empanada de bonito

Empanada de bonito

Procuro comer allí al menos una vez cada año. El viaje hasta Viveiro está más que justificado cuando se trata de comer en esta casa. Por distintos motivos, en 2014 no pude visitarlo, pero he comprobado con alegría que, pese a la jubilación de Nito, todo sigue igual. Incluso mejor si cabe. Si el día es bueno, y el pasado domingo lo era, hay que pedir una mesa en la terraza, a ser posible de las más próximas al exterior.

Chipirones "afogaos"

Chipirones “afogaos”

Para mí hay tres fijos en esa casa en esta temporada de verano. Tres guisos que bordan: las almejas a la marinera; los calamares en su tinta, y el rollo de bonito. Este último, a la altura de los mejores que se pueden tomar en Asturias (mi favorito es el de Casa Consuelo, pero no olvidemos los de Casa Tataguyo, Casa Nuevo o Casa Belarmino, entre otros). Desgraciadamente faltaba el domingo uno de ellos, los calamares en su tinta. Una pena, pero buena señal. Si no hay un producto, no lo hay. Y no se sustituye de cualquier manera. Eso es la cocina de mercado. En cualquier caso, los calamares quedaron perfectamente reemplazados por unos chipironcitos de la ría “afogados”, una auténtica delicadeza.

Almejas a la marinera

Almejas a la marinera

No hay que perderse la empanada, de masa finísima, un buen aperitivo antes de empezar. Seguimos luego con las citadas almejas a la marinera, magníficas piezas, la salsa bien aligerada y sabrosa, para mojar mucho pan. Me gustó algo menos el pulpo a la gallega. No porque estuviera malo, que no lo estaba, sino porque le dan ese punto excesivamente cocido que lo deja demasiado blando. Hay mucha gente que lo prefiere así. Personalmente creo que es mejor que la carne del pulpo ofrezca cierta resistencia a la hora de morderlo. También son los criterios que priman en el concurso de pulpeiras que se celebra en el Fórum Gastronómico de Coruña, en cuyo jurado he estado los dos últimos años.

Nécoras cocidas

Nécoras cocidas

A la hora del marisco, pedimos unas nécoras. Acierto pleno. Espectaculares. De las mejores que he comido en mucho tiempo. De considerable tamaño pero bien llenas, con un sabor excelente. Grandes bichos que justificaban por sí solos el desplazamiento.

Rollo de bonito

Rollo de bonito

No había calamares, pero el rollo de bonito estaba a la altura de siempre. Y estaban esos chipirones que les comentaba. Aunque no es un sitio de carne, la tienen, y buena. En mi mesa alguien probó el cachopo, una elaboración que tan de moda (demasiado, creo) está en Asturias. En Nito lo hacen con salsa, algo poco habitual, y champiñones. Estaba rico.

Filloas

Filloas

De postre, imprescindibles las filloas. Buenísimas, recién hechas. Me recordaron mucho a las estupendas que sirve Manuel Domínguez en Lúa, en Madrid. Unos las probaron con chocolate, otros con nata. La nata merece capítulo aparte. La tarta de queso y la leche frita tampoco están nada mal como remate de una excelente comida. Completa carta de vinos, con abundante presencia de gallegos. Nosotros bebimos Louro, ese buen godello que hace Rafa Palacios en Valdeorras y que acompaña perfectamente la cocina marinera. No se pierdan esta casa, merece mucho la pena.

P. D. Recuerden que estamos en Twitter: @salsadechiles

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