El Alto de Colón, una sorpresa

Publicado por el Jun 28, 2007

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Mi periplo valenciano ha tocado a su fin con dos sitios de interés en la capital. Por un lado  SEU XEREA, un curioso restaurante situado a espaldas de la catedral, con buena cocina de fusión: sushi vegetal en tempura; verduras al wok con calamares; brandada de bacalao con calamares y ajada; rape con romesco y almendras; quesos ingleses (entre ellos un fenomenal stilton); sopa de fresa con gelé de albahaca, helado de cabra y wasabi. Sitio divertido que dirige el inglés Stephen Anderson y cuya visita recomiendo.


Pero lo mejor, una agradable sorpresa, ha sido EL ALTO DE COLÓN, situado en el rehabilitado Mercado de Colón (en la foto), edificio modernista de principios del siglo XX. Un sitio ignorado por muchas guías nacionales pero de enorme interés. Bonito comedor minimalista con techos abovedados con mosaicos policromados también de principios del XX, mesas espaciadas y un servicio de sala de mucho nivel y muy bien dirigido. No estoy seguro, pero me pareció reconocer al maitre: Iván Talens, que estuvo en LA BROCHE.


El cocinero es Enrique Barella, perfecto ejemplo de lo que, contra viento y marea, vengo defendiendo en este blog y que creo que es el camino de la cocina de nuestros días: cocina de autor, basada fundamentalmente en el producto de la zona, que recupera y actualiza platos y recetas tradicionales. Por eso en la carta hay clóchinas, allipebre, coca de boquerones, espardeñas, pescadilla… y varios arroces al mediodía, especialidad que domina Barella, fiel a sus orígenes en El Grao de Valencia. A la carta, con vino, se come por unos 60 euros, que es el precio del menú degustación (precio limpio, aquí no me cobraron aparte el servicio). Falla la carta de vinos, corta y sin añadas, aunque con buenos precios. Para empezar el menú, dos buenos aperitivos: un bloody mary de tomate verde con sorbete de apio y unas aceitunas negras en tempura. Falló la primera entrada, un bocadillo de trufa (¿congelada?) con tocino ibérico y yema de corral, plato algo pesado. Y falló también un pulpo con gelatina de moscatel y ajoblanco. El pulpo demasiado cocido y cada cosa del plato por su sitio. Muy flojito. El resto, de ato nivel. Estupenda la ensalada de mar con acedera, espardeñas y ortiguillas de mar en tempura; espléndido el allipebre con tartar de gambas, combinación perfecta; y aún mejor la pescadilla en tres cocciones: la cola frita en harina de maíz, el lomo hervido al estilo tradicional y la cabeza marcada a la plancha, todo con las huevas del propio pescado. Magnífica. Para rematar, un pichón, bien de punto, con unas rosas (a Barella, al contrario que a mí, le gustan las flores en el plato). De los postres, para nota la torrija de horchata con helado de canela y chufa garrapiñada. Refrescante el helado de piñones sobre bizcocho moscovado y sopa de calabaza. Con un QUERCUS 2002, 104 euros. Cocina sensata, cocina de raíz, cocina de futuro.


I PREMIO GASTRONÓMICO SALSA DE CHILES:   Desde ayer y hasta el 17 de septiembre ya se puede votar para el I PREMIO GASTRONÓMICO SALSA DE CHILES. Hay en total 393 restaurantes inscritos. Cada usuario puede votar una vez por día y por categoría (cocina creativa, cocina tradicional, cocina popular y económica, restaurante de postres, restaurante del año). Anímense a hacerlo para que los premiados sean, como esperamos, los verdaderos favoritos de este blog.


 

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