Cuatro buenas alternativas en Marbella

Cuatro buenas alternativas en Marbella

Publicado por el ago 26, 2015

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La presentación en Marbella de la última edición de la Guía Michelin no fue una casualidad. En la capital de la Costa del Sol hay una importante lista de restaurantes donde se come francamente bien. Empezando, claro, por el dos estrellas Michelin local, Dani García, al que le dediqué un post hace escasa fechas.  Por supuesto en  los estrellados Skina o El Lago. Y en otros que sin tener estrella están en un nivel más que notable como Messina o el informal Bibo del propio Dani García. Está también allí uno de los mejores establecimientos de cocina japonesa de España, Ta Kumi. O aceptables casas para comer pescado como El Ancla. Y más que me dejo en el tintero. Por desgracia, mi estancia de este verano en Marbella ha sido más corta de lo habitual por lo que, salvo en Dani García, no he podido comer en ninguno de los citados. Sí ha habido tiempo para acercarme a otros de localidades próximas como el imprescindible Los Marinos José y el nuevo Sollo, que va a dar mucho que hablar. De estos dos tendrán cumplida cuenta en próximas entradas. Y ha habido tiempo para conocer otros sitios, novedades algunos de ellos, que considero que son muy buenas alternativas para cualquiera que visite Marbella. Aquí se lo cuento.

1870. Este es el restaurante de Aitor Perurena en San Pedro de Alcántara. Un cocinero vasco que trabajó en La Taberna del Alabardero del cura Lezama y posteriormente en el Goizeko Dalli que tuvo Jesús Santos, ambos en Marbella. Finalmente, junto a un socio argentino, se quedó con el que era el local de El Relicario, un sitio que tuvo mucha fama y luego cayó en picado. Lo han rehabilitado con acierto. Su agradable jardín interior recuerda los viejos tiempos de Marbella, con ese ambiente especial que esta ciudad tenía hace 30 años, que es cuando empecé a visitarla en verano. El interior, decorado con gusto y con muchos detalles, está dividido en dos plantas. Cuenta además con un servicio de sala amable y profesional, muy por encima de la media de lo que puede encontrarse en verano por la zona. Y una aceptable carta de vinos.

Canelones de centollo y carabinero

Canelones de centollo y carabinero

Pero lo importante es la cocina, con buena técnica y materia prima de calidad. Funcionan muy bien  los platos de inspiración clásica, en la línea de los maestros de Perurena, Lezama y Santos. Así, estupendos los canelones de centollo y carabinero; el huevo con espárragos y cecina, o las mollejas con harissa. Elaboraciones de alta cocina muy satisfactorias. El cocinero trabaja bien los pescados. Como muestra, un pargo en su punto exacto, con un caldo de pimientos que resulta excesivamente dulce. Aunque es un producto un tanto aburrido por reiterativo en todas las cartas, está muy bueno el pulpo en tempura. Y correcto un gazpacho verde con tartar de gambas. Bien sin más una paletilla de cordero lechal a la que le falta un poco de jugosidad.

Mollejas con harissa

Mollejas con harissa

Lo más flojo son los postres. Ni una paulova muy mejorable, ni la tarta de queso, algo apelmazada, ni una tarta de manzana poco hecha, están al nivel de los platos salados. Asignatura pendiente de una casa que muestra muy buenas maneras y que se convierte en una excelente opción para veraneantes y visitantes de Marbella. Aceptable carta de vinos

NOMO. En el nuevo bulevar de San Pedro de Alcántara, un pequeño restaurante moderno e informal que sus propietarios definen como “brasserie mediterránea” y que abrió a finales del año pasado. Fui allí por recomendación de nuestro amigo Espeto y la verdad es que salí con buenas sensaciones, aunque aún quedan bastantes cosas por pulir, empezando por algunos parones en la cocina poco justificados al no estar lleno el restaurante. Sí hay que agradecer el esfuerzo por hacer algo distinto en la zona, una cocina con un punto de creatividad en la que se ven ganas e inquietud. Tiene una pequeña terracita, demasiado próxima a la calle, que es además una zona con abundante tráfico. Mejor las mesas del interior, más tranquilas.

La carta, como el local, es bastante desenfadada. No faltan concesiones a peroductos y elaboraciones “de moda”: ceviche, tataki, pulpo… Me gustó bastante más la parte en la que revisan, con bastante acierto, los platos tradicionales. Por ejemplo una excelente tortilla de patata con chorizo picante de León, que queda tan sabrosa como jugosa (llamarla “fondant” en la carta no deja de ser un pequeño exceso). Lo mismo que la ensaladilla de ibéricos, con chorizo y lomo embuchado, patata, cebolla roja, tomate semiseco, pimiento asado y una mayonesa que incorpora manzanilla.

Ensaladilla de ibéricos

Ensaladilla de ibéricos

Rico también un granizado de tomate que llegó como aperitivo. Correctos el tataki de bonito (creo que era albacora) y una chuleta de ternera blanca a la que le sobraba un tanto de parte grasa, loncheada y con manteca de hierbas y patatas glaseadas al romero. Muy flojo sin embargo el ceviche, pensado para aquellos a los que no les gusta el ceviche (¿?) según nos contó el amable maitre. Muy plano, sin la acidez que debe tener este plato. Lo hacen de vieira y gamba roja con aguacate y maracuyá y el punto es intencionado porque ya lo advierten al tomar la comanda. Pinchamos con una recomendación del día: foie mi cuit con queso payoyo y plátano. Ya sobre el papel se veía que no iba a funcionar tan extraña mezcla. Aún así lo pedimos por curiosidad. El queso, muy fuerte domina todo, y al conjunto le falta ligazón.

Tortilla jugosa de chorizo picante

Tortilla jugosa de chorizo picante

De los postres, lo mejor la tarta de limón deconstruida, con chocolate blanco y yogur. Carta de vinos breve pero con algunas cositas interesantes. Y servicio amable y atento, aunque desaparecido durante los parones de cocina. Con precios muy razonables para Marbella.

VOVEM. Es sin duda la novedad más ambiciosa de este verano en Marbella. Un asador con calidad por encima de la media que se ocupa y se preocupa por las carnes que pasan por sus parrillas. Está en la zona de Nueva Andalucía, muy cerca de Puerto Banús. Un local amplio, decorado con gusto, rodeado por una agradable terraza para las noches veraniegas, que tiene al fondo las parrillas, junto a las que se encuentra un gran expositor en el que pueden verse algunos de los chuleteros de carne veteada que se ofrecen en la carta. Carta, por cierto, de madera, muy pesada y difícil de manejar.

Las carnes proceden de muy diferentes razas, más de diez, que van desde la rubia gallega, la frisona o la parda alpina nacionales hasta el angus uruguayo o el wagyu negro japonés puro. La mayoría animales con más de cuatro o cinco años de edad. Y todos ellos en cortes diferentes, especialmente lomo alto (chuletas para dos personas), lomo bajo (el entrecot, servido sin hueso) y solomillo. Con precios muy variados, que van desde los 17,50 euros de una pieza de 200 gramos de lomo bajo de raza charolesa avileña hasta los 395 euros que cuesta un kilo del wagyu negro.

Steak tartar con huevo

Steak tartar con huevo

Llama la atención que entre la oferta de carnes las hay también de buey procedentes de la Bodega El Capricho, de Jiménez de Jamuz. Como saben todos ustedes, su propietario, José Gordon, busca los bueyes y las vacas viejas por España y Portugal, los sacrifica y somete su carne a largas maduraciones. Al margen de polémicas sobre estos puntos de maduración, lo cierto es que se trata de carnes con un intenso sabor, muy cotizadas. También en la carta encontramos hamburguesas, chuletillas de cordero, picantón o presa ibérica, que igualmente se elaboran en las parrillas con brasas de encina, olivo y sarmiento. Vovem dispone de sus propias cámaras para madurar la carne al punto deseado por los parrilleros, lo que siempre es una garantía.

Falla el servicio de sala, amable pero desbordado, un mal habitual en Marbella durante el verano. Largas esperas en algunos casos, sobre todo a la hora de los postres. Aunque el fallo principal son los despistes con los puntos de la carne, que en algunos casos no llega como se ha solicitado. En nuestro caso, una chuleta de rubia gallega pedida poco hecha y servida como media. Una pena, porque se malogra así una pieza de calidad. Por suerte no ocurrió lo mismo con un lomo bajo, también de rubia gallega, que sí llegó en su punto. Carne tierna y con sabor, bien seleccionada.  Las acompañan con patatas fritas y algunas verduras hechas también en las brasas. Muy buenos los tartares, de solomillo, picado a mano, bien aderezado y dándose a probar previamente al cliente para comprobar el punto. Pueden ser con la carne sola o con un huevo de corral hecho en la brasa encima. Una opción esta última que funciona muy bien.

Chuleta de rubia gallega

Chuleta de rubia gallega

Me gustaron las entradas, todas con la posibilidad de medias raciones. Un apartado abundante en el que destaca una magnífica cecina de León, que es la de El Capricho. Muy buena la ensaladilla, lo mismo que las albóndigas de rabo, los chips de alcachofas fritas o el tomate corazón de buey aliñado. Jugosas tortillas, tanto la de patata como la de bacalao. En todos los casos se ve que en Vovem manejan buena materia prima. Hay algún pescado, pero obviamente no es la apuesta de la casa. Para tomarlos ya hay bastantes sitios en la zona.

Postres caseros pero con escaso interés. Probamos un milhojas de crema y una tarta de queso y ninguno de los dos pasaron de aceptables. Muy bien sin embargo la carta de vinos, con ese buen detalle de presentarlas ordenadas por precios, una fórmula que facilita la elección. Al igual que los platos, los vinos se ofrecen a precios contenidos. Como les decía, importante apuesta que, si se consolida y mantienen la línea inicial, puede convertirse en uno de los asadores de carne de referencia en Andalucía.

NUEVO REINO. Un breve apunte de este clásico que tiene muchos detractores (aunque está siempre lleno) y que sin embargo me parece uno de los sitios más sólidos a la hora de comer pescado en Marbella y alrededores. Sobre todo los pescados a la sal. Género de calidad al que le dan el punto exacto y siempre, incluso en agosto, con gran regularidad. Otra cosa son los arroces, muy flojitos casi siempre. Como el servicio es numerosísimo, amable y rápido, la impresión siempre es positiva.

Lubina a la sal

Lubina a la sal

En mi última visita, impecable la lubina a la sal, una gran pieza para cuatro personas. Buenas gambas blancas cocidas, correctos boquerones fritos, rico adobo y ensalada de pimientos. Fallaron por completo las coquinas, pequeñas y con mucha arena. Un sitio, para mí, muy fiable.

Quedan pendientes, como les decía al principio, las entradas sobre Sollo y sobre Los Marinos José. Todo a su tiempo.

P. D. Recuerden que estamos en Twitter: @salsadechiles

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