Kakuma – La superación en “ningún sitio”

Publicado por el 21 agosto 2017

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Foto: ©Ignacio Gil

 

Hace unos días en “ningún lugar”, eso significa Kakuma en swahili, se diplomaban 17 estudiantes en la Regis University de Denver (Colorado) que han pasado dos años esforzándose en el Centro de Estudios Arrupe a través del programa del Servicio Jesuita al Refugiado, socio de la ONG española Entreculturas, “Educación Superior en los Márgenes”, un aula virtual dónde han tenido la posibilidad de seguir cursos online de esta universidad americana.

Los más de 180.000 habitantes del campo de refugiados de Kakuma, donde las oportunidades escasean (por no decir que son inexistentes) han tenido experiencias de vida muy difíciles y ahora se encuentran en un lugar que se puede denominar de “almacenamiento de personas”. Emocionalmente, viven a caballo entre la desilusión y desesperanza. No pueden regresar a sus países pero tampoco integrarse en Kenia, dependiendo, para sus subsistencia, de Naciones Unidas. Los jóvenes de la fotografía son un esperanzador ejemplo de superación y compromiso con sus comunidades que no se dejan limitar por un marco geográfico árido y que harán todo lo posible, como les pidió el director internacional del SJR, Peter Belleis, por fomentar los valores de convivencia, tolerancia y respeto en sus lugares de origen.

Perina Nada Peter, 26 años Lorema (Sudán del Sur). La primera vez que estuvo en Kakuma fue 1en 1994, tenía tres años, su padre padecía tuberculosis y llegaron desde Sudan del Sur para conseguir tratamiento médico. Después de un año regresaron a su país. Con el estallido de la guerra en su región su familia se disgrega, sus padres acaban en Uganda y ella busca refugio, junto con su tía, en Kakuma, es el año 2000 y solo tiene nueve años. Cuando su familia regresa a Sudán del Sur ella también lo hace. En 2010 se instala definitivamente en Kakuma, donde estudia secundaria y en 2014 se matricula en Arrupe. Tras un breve intermedio en 2016 para ir a buscar a su madre enferma, este año se ha graduado. Acepta con resignación vivir allí aunque la falta de libertad le impide ser completamente feliz.

Clement Makonde, 32 años, Masuingo (Zimbabwe). Recién graduado también en Arrupe creo un proyecto educativo “PETO” que ya ha implantado en cinco escuelas. Su llegada a Kakuma fue desde más lejos y más dolorosa. Sus padres fueron asesinados por el ZANUPF por militar en un movimiento opositor, el MDC. Tuvo que huir a pie hasta Malawi, desde allí y escondido en camiones de madera atravesó Tanzania y llegando finalmente a Kenia dónde fue arrestado por no tener documentación. Pasó una año en la cárcel hasta que pudo demostrar su derecho a solicitar el estatus de refugiado. Llega en 2012 a Kakuma donde tiene como objetivo trabajar en la educación de la comunidad.

Abirahman Said Abdi, 27 años, Mogadiscio (Somalia). Hijo de un líder religioso católico desde que tiene un año reside con su familia entre el camp

Abirahman Said Abdi y sus compañeros. Foto: ©Ignacio Gil

o de refugiados de Dadaab y Somalia. La inseguridad se repetía en ambos lugares y por lo que intentaron establecerse en Nairobi pero no tenían medios para subsistir. Regresaron a Dadaab pidiendo protección especial y les recomendaron instalarse en Kakuma porque la población cristiana allí era más numerosa. En su nuevo destino encontró aceptación y respeto. Se graduó en psicología en 2014 y continuo sus estudios en Arrupe Trabajo Social. Su sueño es volver a Somalia y convertirse en un líder ético aunque tiene miedo a que la corrupción en su país de origen le impida seguir su camino.

Tadicha Hissein Jillo, 24 años, Moyale (Etiopia). Siempre ha sido un emprendedor. Cuando tenia dos años secuestraron a su padre, militar, y nunca más supo de él. Unos vecinos le acogieron y se trasladaron a Nairobi. En el 2000 comenzó a estudiar primaria y con 16 años trabajó en un hotel a cambio de la cena y el pago de sus estudios de secundaria. Fue detenido en 2013 tras los ataques terroristas en Kenia y en la cárcel le aconsejaron contactar con Acnur. Se instaló en Kakuma e inició un negocio de compra y venta de huevos. Invirtió los beneficios en la adquisición de una motocicleta que alquila a otro refugiado para trabajar de moto taxi. Esto le ha proporcionado unos ingresos que le han permitido estudiar y diplomarse. Le gustaría encontrar sus raíces en Etiopía y dedicarse a los negocios y temas sociales.

Aldara Velasco

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Como presentación de este blog quiero utilizar una frase de Fred Mc Cullin “La fotografía no puede cambiar la realidad pero si puede mostrarla”Más sobre «framework»