Sin tratamiento médico – Fares Riad (Siria)

Publicado por el 26 julio 2016

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Fares Riad y sus hijos. ©Ignacio Gil

Fares y su mujer Narmen son un joven matrimonio sirio de Hamma. Tienen tres preciosos hijos, Roda, de seis años, Nada de cuatro y Read de dos. Llegaron a Madrid el pasado mes de marzo.

Cuando se casaron, él tenía 21 años y ella solamente 15. Tenían por delante una vida llena de proyectos. Fares ya trabajaba para su padre en la empresa constructora y promotora familiar. Tenían mucho trabajo, la vida les sonreía. La guerra acabó con esta vida de cuento de hadas. Al principio Fares tuvo que acostumbrarse a los sobornos que tenía que pagar en los puestos fronterizos. No importaba la ideología, se trataba de pagar, de sacarle el dinero. Aprendió a acoplarlo a su rutina diaria, a asumirlo como un coste más de la vida en su ciudad natal, ahora asolada por el conflicto armado.

Luego llegaron los secuestros. Hasta cinco. El terror se apoderó de Fares y su joven familia. Su padre consiguió liberarle todas las veces previo pago del rescate. Pero Fares ya no podía soportar más el miedo, la angustia y las secuelas psicológicas, cada vez mayores, que dejaban los horrores padecidos en los días de cautiverio.

Hace cinco años, al inicio del Ramadán, la vida de Fares sufre un nuevo revés: una jornada de intensos bombardeos sobre Hamma, destruyeron su casa. Afortunadamente su mujer y sus dos hijas pequeñas salieron ilesas del ataque de mortero pero marcharon casi con lo puesto hacia Jordania, donde Fares tenía una hermana. Con lo poco que pudo llevarse consigo, invirtió en una panadería y comenzó de cero y de nuevo.  Ante su sorpresa, las cosas muy rápidamente comenzaron a marchar bien, a prosperar. Parecía que la pesadilla de la guerra había quedado atrás, que por delante tenían un futuro ilusionante.

Roda nació con la enfermedad meningocócica de hematomas. Siempre ha sido la mayor preocupación de sus padres, y su salud y curación, la prioridad de la familia. En Jordania Fares invertía la mayor partida de su presupuesto en la atención médica a la pequeña en centros privados. Hace unos meses Naciones Unidas le ofreció la posibilidad de venir a España para recibir una atención médica adecuada para la pequeña. La estancia inicial en Madrid ha sido muy dura, la burocracia ralentiza todo. Roda no ha recibido tratamiento alguno en los primeros meses. Las ayudas económicas por su condición de refugiado tampoco han sido las prometidas. Fares no ha venido por dinero, ni por encontrar una mejor oportunidad. Todo eso lo tenía en Jordania. Han dejado todo, una vez más, para curar a Roda. Cada día de espera sin tratamiento es una decepción y un motivo de preocupación. Mientras, desde Siria, llegan noticias desoladoras de destrucción y muerte de familiares. ¿Hasta cuando?

Rocio Gayarre

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