Refugiados VII. Dorcus Nakijoba (Uganda)

Publicado por el 6 febrero 2016

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Dorcus Nakijoba. ©Ignacio Gil

Dorcus Nakijoba, ugandesa de 28 años, salió de Kampala en Julio del 2012 con destino a Madrid. Pero llevaba huyendo desde hacía muchos años. Uganda goza de una estabilidad relativa, no está abiertamente en guerra. Sin embargo, Dorcus tuvo que huir. Su madre es de etnia muganda pero su padre es de etnia sebey, donde aún se practica la mutilación genital tanto a chicas como a chicos. Esta práctica afecta a tres millones de niñas cada año y 130 millones de mujeres de los 29 países de África y Oriente Medio lo han sufrido, según datos recientes de Unicef.

Desde su infancia pesaba sobre ella la amenaza de mutilación genital. Su madre la internó en el colegio para protegerla de un posible secuestro por parte de su padre y sus tías. Dorcus recuerda vivir casi siempre con desconfianza. Una vez acabó sus estudios tuvo que enfrentarse de nuevo al riesgo. No pudo regresar a vivir con su madre, donde podrían encontrarla fácilmente. Vivía de alquiler, cambiando frecuentemente de casa. No tenía apenas amigas, no quería establecer relaciones de intimidad con nadie, no podía hablar de su “problema”, vivía presa del miedo a que la delataran y se la llevasen. Conoció a un chico que le habló de España y sin pensarlo mucho, y previo pago de una comisión, se puso en sus manos para viajar y dejar atrás la pesadilla que vivía. Consiguió un visado de estudios para entrar de forma aparentemente legal en España. En el aeropuerto su “guía” desapareció. Sola y desorientada, con dificultad para comunicarse, sin conocer a nadie, se dirige al centro, y por suerte llega al Samur Social donde la acogieron. Al poco tiempo tramita su solicitud de refugio y pasa a vivir en el centro de Refugiados de Vallecas. Finalmente es la ONG Karibu quien le da apoyo.

De su país solo añora a su madre y el clima. No quiere volver, aunque pudiera. Sabe que en su país no estaría segura. A Dorcus le cuesta encontrar una ilusión aunque aprecia el vivir sin miedo. Su mirada es triste pero cuando sonríe, se le ilumina todo el rostro.

Rocío Gayarre

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Como presentación de este blog quiero utilizar una frase de Fred Mc Cullin “La fotografía no puede cambiar la realidad pero si puede mostrarla”Más sobre «framework»