A la caza de los «rinos»
- 04 Noviembre 2009, 15:49
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.- El Partido Republicano de Estados Unidos afronta su primera oportunidad electoral desde el triunfo de Obama embarcado en una especie de safari ideológico a cargo de sus elementos más conservadores.

WASHINGTON. «Rino» es el neologismo que parece resumir la peculiar situación en el Partido Republicano de cara a la primera gran oportunidad electoral de recuperar una parte del poder político arrebatado hace un año por el fenómeno Obama. La palabreja («republican in name only» o republicano sólo de nombre) hace referencia al pulso ideológico entablado por los sectores más conservadores del partido frente a otras corrientes más pragmáticas.
El memorial de agravios conservador, bastante aireado de cara a las elecciones puntuales celebradas ayer en Estados Unidos, argumenta que los republicanos sufren de una crisis crónica de identidad que empezó ya a manifestarse con la Administración Bush y siguió con la selección de un candidato presidencial moderado como John McCain. Con insistencia en que la solución pasa por volver a la ortodoxia conservadora, tanto en mensajes como en líderes.
Esta lucha épica por el alma del Partido Republicano se ha visto alentada por el protagonismo gubernamental y el ingente gasto público utilizado por la Administración Obama para hacer frente a la catástrofe financiera de Estados Unidos. Talante intervencionista que ha dado continuidad al malestar de los conservadores y que se ha visto canalizado a través de las llamadas revueltas del té, manifestaciones y protestas bajo la referencia histórica al arranque de la guerra de independencia contra Gran Bretaña.
Con diferencia, este auto de fe ha alcanzado su expresión más visible en el pulso político generado en torno al escaño vacante en la Cámara Baja federal que corresponde al distrito número 23 de Nueva York. Una jurisdicción electoral que comprende once condados en el extremo norte de ese Estado, ya en la frontera con Canadá, y donde la caza de los «rinos» se ha cobrado su mayor pieza hasta la fecha.
Tras presiones internas de todo tipo, la candidata republicana, Dede Scozzafava, ha optado por retirarse este pasado fin de semana bajo los reproches conservadores de ser incompatible con la ortodoxia de su partido. Ya que la aspirante a diputada había expresado su respaldo a cuestiones tan contenciosas como el aborto o los derechos de los «gays».
En el colmo de las ironías, Scozzafava no ha dudado en solicitar el voto para su rival del Partido Demócrata, Bill Owens, como mal menor ante el tercer candidato en liza, el ultra-conservador Doug Hoffman. En contraste, el Comité Nacional del Partido Republicano ha anunciado su respaldo a Hoffman, que ya contaba con las simpatías de figuras más hacia la derecha como la ex gobernadora Sarah Palin.
El temor multiplicado entre los sectores más moderados del Partido Republicano es que lo ocurrido en el distrito 23 de Nueva York pueda servir como ejemplo en el resto del país de cara a las legislativas del 2010. Comicios en los que se renovarán todos los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del centenar de miembros del Senado federal.
Una parte del Partido Republicano no oculta su temor a que los conservadores repitan golpes de mano contra los candidatos del «establishment» que consideren como demasiado moderados, especialmente si Doug Hoffman gana el escaño vacante en Nueva York. Con la advertencia implícita de que una cosa es imponerse en primarias con ayuda del disciplinado pero limitado voto conservador y otra, muy diferente, es triunfar en elecciones generales.
No obstante, una serie de candidatos conservadores alternativos ya se están perfilando de cara al 2010. Desde Ohio a Virginia pasando por Illinois, con el reproche repetido de que es virtualmente imposible distinguir a los candidatos producidos por la inercia del Partido Republicano y del Partido Demócrata. El campo de batalla más prominente podría ser una vez más Florida, donde el gobernador republicano Charlie Crist aspira a convertirse en senador frente al reto interno del conservador Marco Rubio, antiguo «speaker» de la Legislatura estatal con ganas de cazar su propio «rino».
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