Letras pintadas

Letras pintadas

Publicado por el Nov 13, 2018

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La capacidad de observación de muchas personas difiere entre si ante un entorno en el que se relacionan e interactúan. Cada persona tiene una adquisición activa y particular de información a partir de sus sentidos. Entre ellos, destaca el de la vista que hace más accesible esa capacidad de retener una actividad realizada por un ser vivo o un objeto, que detecta y asimila los rasgos definitorios y diferenciadores de aquello ante lo que se expone.

Las imágenes son parte fundamental de ese entorno en el que nos movemos los seres humanos. Esas imágenes son el germen de la cultura, de la historia de las civilizaciones que han hecho a lo largo de la historia de generadoras de imágenes enmarcadas en un contexto determinado y adecuado para cada una de ellas. La lógica de esta visión comienza a través de una observación de las relaciones entre los objetos percibidos y sus variaciones relativas y que se convierte en la base ideal para poder establecer las leyes del conocimiento, entendido éste tanto en su vertiente teórica como práctica.

La característica definitoria de una observación es la de tratar de extraer conclusiones, para así construir puntos de vista personales y/o diferentes acerca de cómo manejar o calificar situaciones, proyectar nuevas imágenes y generar nuevos contextos tanto narrativos como visuales. Esta observación puede implicar la elaboración de conclusiones y la creación de puntos de vista personales, haciendo hincapié en la capacidad de compartir conocimientos y experiencias, por tanto, permite que la mente sea libre y reinterprete una realidad determinada.

«Narración e ilustración son como las dos caras de una moneda: al mirar una se esconde la otra. La relación entre ambas me ha interesado siempre. Una relación decididamente asimétrica, pues lo habitual es que mande la hermana mayor: la narración. A la ilustración, como a la Cenicienta, le toca poner orden, limpiar e ‘iluminar’ la historia». Estas son palabras de Santiago Miranda (Écija, Sevilla 1947), reconocido diseñador industrial en nuestro país, que recibió en 1989 el Premio Nacional de Diseño (mismo año en que lo recibió Alberto Corazón en el área de diseño gráfico) y que acaba de publicar Floreros. Historia ilustrada de ocho letras en cuarenta escenas, su primer libro a través de Experimenta.

La obra está enmarcada en Alter Ego, la colección que la editorial madrileña que ha creado para difundir la vertiente más artística de diseñadores consagrados y dar a conocer esa otra faceta de su trabajo creativo que surge como necesidad interior, que se impone a las posibles críticas, tanto de compañeros de profesión como del ámbito artístico. Concebida como un cuento ilustrado para adultos, el volumen se divide en ocho capítulos representados por las letras que componen la palabra «floreros».

Ese vaso o vasija que nos sirve para poner flores, Miranda le da un significado poético, sacando de su contexto y por tanto creando así un universo paralelo gráfico y narrativo, nos expone una aventura visual que ataca de forma inteligente a los sentidos mediante el desgranaje de cada letra que compone la palabra floreros. Se crea así el multiverso gráfico de Miranda. En unas palabras con detalles de carácter surrealista, evocan el transcurso de una camino pintado por letras en las que los dibujos de Miranda componen a cada una de ellas hilvanando encuentros entre dos personajes con sus 40 dibujos y frases destacadas que pintan a cada una de las letra.

En palabras de Kosme de Barañano, reconocido historiador, crítico y profesor de Arte «el libro es un transmisor de ideas, que tiene o conlleva en su naturaleza, una vocación de permanencia. Podemos hacer el énfasis en el texto (en la palabra), en el material, o en la calidad estética si hablamos de libro de arte. Enfatizar el valor de lo visual, y del objeto (además de la palabra escrita), es lo propio del libro de artista». Roberta Capelli, añade que la «puesta en página, la mise en page, es la consecuencia material (y no la causa) de un diseño ideal».

Un texto y un diseño, el de Miranda, de lectura abierta, que funciona como poesía visual independiente y que forma parte de un espacio de apertura gráfica que se vierte caracterizado por dar primacía al inconsciente y a lo irracional en nuestra mirada, y con ello arrastra a nuestro entender y a nuestros sentidos, con descripciones en palabras que se convierten en imágenes y con descripciones en imágenes de gran interrelación poética y gráfica.

Por tanto, podríamos situar el libro de Santiago Miranda, en aquellos considerados de artista, libros que valen para permanecer en un significado con un valor onírico, que ayuda a leer las imágenes y en consecuencia a buscar una observación diferente de la realidad que nos rodea, fomentando el coleccionismo de artista, además con el valor añadido de ser un libro que interactúa con las nuevas tecnologías, al llevar cada imagen un código QR que se puede fotografiar y llevarte a un contenido multimedia en el que las imágenes cobran vida.

Santiago Miranda lleva la mitad de su vida trabajando con éxito en Milán y demostrando así que la creatividad no tiene fronteras. Desde King & Miranda Design su trayectoria conjunta con Perry King deja en entredicho aquello de que el lápiz sólo se puede coger con una sola mano, aunque poco recomendable frente a las complejidades y las exigencias actuales de los procesos de diseño. «Se puede pensar en pareja y trabajar en equipo, integrando los conocimientos de diseñadores, ingenieros, productores…  asociado con el diseñador británico Perry King, con quien fundó el estudio de diseño industrial e interiorismo en 1976. Además de sus conocidos trabajos para Olivetti, el dúo profesional ha destacado por sus diseños de máquinas y aparatos, y por los sistemas de iluminación y mobiliario de oficina. En su haber también está el sistema de iluminación del recinto de la Expo ’92 de Sevilla. El talento creativo y el ingenio técnico de Santiago Miranda, así como la proyección internacional de sus trabajos, han contribuido a dar noticia de la vitalidad del diseño español».

Floreros. Historia ilustrada de ocho letras en cuarenta escenas // Santiago Miranda // Experimenta // 2018 // 27 euros / 50 euros (Edición limitada) 

 

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Bienvenido al magnífico y excéntrico mundo del diseño gráfico, a la imaginación de la ilustración, a la puesta en escena de la fotografía, a la pincelada sutil del arte, a la grandiosidad de la arquitectura y todo ello relacionado y puesto en común en ese formato con obsolescencia programada, o no, que es el papel.Más sobre «Fahrenheit 451»

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