Camina, camina, camina

Camina, camina, camina

Publicado por el Jun 29, 2018

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Dicen los médicos que caminar con regularidad reduce el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. Reduce los niveles de colesterol (malo), aumenta los niveles de HDL (colesterol bueno) y mantiene la presión arterial bajo control. Caminar a paso rápido durante 30 minutos te ayuda a prevenir y controlar la presión arterial alta que puede causar accidentes cerebrovasculares, reduciendo su riesgo hasta en un 27 por ciento. Pero caminar es algo más que beneficios para nuestra salud física.

El caminar nos lleva a un objetivo, a un rumbo fijo al que queremos llegar. Cuando estamos en este modo, nuestra mente suele fijarse ese único objetivo de caminar para llegar, pero cuando salimos de nuestros hogares, sin rumbo fijo, por el mero hecho de salir y caminar, esta acción nos lleva a la de pasear. Algo muy necesario para buscar un diálogo interior si se hace solo, o para compartir conocimiento y experiencias de forma tranquila con algún acompañante.

Pasear tiene también un sentido metafórico, «pasear es un entretenimiento distinguido, burgués, ocioso, elegante… Caminar es más bien algo instintivo, natural, salvaje. Pasear es un rito civil, y caminar es un acto animal. Pasear es algo social, y caminar algo más bien selvático, aunque sea por las calles de una ciudad». Son palabras diferenciadoras entre estas acciones, con un sentido, que se encuentran publicadas por Nórdica en el reciente Caminar, de William Hazlitt y Robert Louis Stevenson, un bello libro ilustrado con los dibujos de Juan Palomino (México, 1984).

William Hazlitt (1778-1830) fue un escritor inglés célebre por sus magníficos ensayos humanísticos y por sus legendarias críticas literarias. Se le ha considerado como el crítico literario inglés más importante tras Samuel Johnson. De hecho, los textos de Hazlitt y sus reflexiones sobre las piezas y los personajes de Shakespeare sólo han sido igualados por los de Johnson en cuanto a profundidad, penetración, originalidad e imaginación.

Escribe Hazlitt:

«Una de las experiencias más placenteras de la vida es una excursión a pie. Eso sí, yo prefiero hacerlas a solas. Puedo disfrutar de la compañía en un salón, pero al aire libre la naturaleza es compañía suficiente para mí. Nunca me hallo en esos momentos menos solo que cuando me encuentro a solas».

«No puedo ver el encanto de pasear y charlar al mismo tiempo. Cuando estoy en el campo, deseo vegetar como las plantas. No estoy de humor para criticar los setos ni los lomos negros del ganado. Salgo de la ciudad con el objetivo de olvidarla, así como todo cuanto esta contiene. Hay quienes, con este mismo fin, se marchan a la costa y cargan con ellos la metrópoli; yo prefiero un espacio vital mayor y menores estorbos» (…).

«Denme el limpio cielo azul sobre la cabeza, el verde pasto bajo los pies, un camino sinuoso ante mí y tres horas de marcha hasta la cena… y entonces: ¡a pensar! Raro es no comenzar algún juego en esos solitarios brezales. Río, corro, salto, canto de alegría».

Un claro alegato de Hazlitt a la naturaleza y la -a veces- necesaria soledad del ser humano. En su texto dentro de Caminar, con De las excursiones a pie, nos encontramos con tantas palabras de calidad que como bien dice en el siguiente texto de Stevenson «tendrían que penar con un impuesto a todo aquel que no las haya leído».

Dos textos, uno que sirve de punto de partida -el de Hazlitt- analizado en mayor medida por el siguiente realizado por Stevenson, estamos ante una edición alegórica y de muy agradecer en estos torvos y tediosos tiempos que corren, devastados por una hiperespecialiación tecnológica y desprovista de sentido. Por lo que, Caminar arroja una ráfaga intelectual de aire fresco, por recuperar unos textos que sirvan al lector para encontrarse a si mismo en una gran paseo. Además, este paseo editorial va de la mano por las oníricas y metáforicas ilustraciones terrosas de Palomino, que lo que hacen es arrojar a esa frescura un rayo actual sobre los textos. No importa la autoría de los textos, importa qué efecto transformador tienen en la gente y, a su vez qué influencia ejercen para llegar a otra gente.

Con un lenguaje preciso, por exquisito, hará al lector vivir una experiencia la aire libre de una gran plenitud literaria y excepcional, en unos textos cortos pero contundentes, ante una posición en la vida, necesaria y efectiva, en la que las palabras arrancan un destello metafórico que se sirve del ingenio de dos grandes autores.

Caminar // William Hazlitt y Robert Louis Stevenson // Traductor: Enrique Maldonado Roldán // Páginas: 112 // 16.50 euros

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