Mayo del 68. El espíritu de un tiempo

Mayo del 68. El espíritu de un tiempo

Publicado por el May 29, 2018

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A lo largo de los años, aquellos que no vivimos en primera persona los acontecimientos del llamado mayo del 68, las informaciones que nos han llegado a través de los periódicos y los libros de historia, es que fueron días de revolución estudiantil y obrera que buscaba un cambio. Ahora, han pasado exactamente 50 años desde que el Barrio Latino de París se convirtiera durante un mes y medio en un salvaje escenario hecho de barricadas en las calles, asambleas, coches reventados, porrazos, gases lacrimógenos, carreras, eslóganes y adoquines voladores.

Una década -la de los 60- que empezó a movilizar a la juventud a través de grandes manifestaciones en los Estados Unidos y en Europa, que movilizaban a decenas de miles de jóvenes en las calles por motivos como el derecho a oponerse a la guerra de Vietnam, o la discriminación racial en los campus de los Estados Unidos, por lo que, las universidades también se estaban viendo desafiadas. Los estudiantes franceses en principio se mantenían relativamente tranquilos, pero, de pronto, el 3 de mayo de 1968, las universidades estallan. Una pequeña manifestación en el edificio principal de la Sorbona fue reprimida por la policía, con la detención de varios estudiantes, y el sucesivo cierre de la universidad. Estudiantes de todo el mundo cuestionaban el imperialismo y la política de bloques surgida tras la segunda guerra mundial. A continuación, sigue un mes de manifestaciones y huelgas en aumento. Pronto, por primera y única vez, un movimiento estudiantil de Nueva Izquierda inspira a una huelga general. Casi diez millones de trabajadores se unen a la huelga en todo el país. El régimen francés se ve amenazado por una insurrección revolucionaria.

En la vorágine editorial por el cumplimiento del 50 aniversario del revolucionario mayo del 68 francés, en esa lluvia de novelas y ensayos, se encuentra una en particular que lanza una mirada fresca y reflexiva de aquellos acontecimientos, es Mayo del 68. Historia de una primavera (Nórdica Libros y Capitán Swing) con el dibujo de Alexandre Franc (Lyon, 1973) y el guión de Arnaud Bureau (Francia, 1977) nos encontramos ante un cómic histórico en su naturaleza. Desde una narrativa gráfica potente y amable, los autores nos dan un punto de vista macerado de aquellos hechos vistos con perspectiva. Con viñetas muy bien estructuradas siguiendo una rejilla ordenada, nos adentran en una historia cronológica contada a modo de flashbacks por algunos de los protagonistas que formaron parte de esas revueltas. Con prólogo de Daniel Cohn-Bendit, uno de los principales protagonistas de la historia, nos novelan los hecho reales que estuvieron a punto de triunfar e invita al lector a hacerse preguntas como ¿qué queda de Mayo del 68 en nuestra memoria cincuenta años después? ¿En qué circunstancias se produjeron estos acontecimientos? ¿Cuáles fueron los momentos más importantes? ¿Y los actores?

Dichas preguntas sirven de hilo conductor para hacer un recorrido histórico por las diferentes etapas de las protestas y manifestaciones que tuvieron en jaque a todo un país. Desde la chispa que saltó en Nanterre, para pasar después a las detenciones de varios estudiantes, con la policía ocupando la Sorbona. Los estudiantes luchando para volver a las clases. Las porras de la policía que enseñan lecciones de revuelta. Los estudiantes que descubren usos revolucionarios de los viejos adoquines que cubren las calles parisinas. Hechos que se van visualizando a modo que avanza la lectura.

La imagen gráfica también formó parte importante en las revueltas. Las Bellas Artes no se quedaron indiferentes a lo que estaba pasando, desde la ocupación de el Odéon. El gran teatro del sexto distrito de París que estuvo ocupado durante semanas, cubierto de pósters de Lenin y Marx y convertido en una tribuna libre para todo el que quisiera expresarse. Fue uno de los puntos más importantes de mayo del 68. Su director, el actor Jean-Louis Barrault, y su esposa la actriz Madeleine Renaud, que eran una pareja fantástica, fueron desbordados. Comunistas, anarquistas, conservadores, jóvenes, viejos, hombres, mujeres, todo el mundo entraba y hablaba. Montaron allí un jaleo impresionante. Al final… Jean-Louis Barrault acabó perdiendo su puesto de director porque el ministro de Cultura de De Gaulle, que era André Malraux, creyó que era cómplice de los estudiantes.

Otra meca de la revuelta fue la Escuela de Bellas Artes, situada delante del Sena y frente al Museo del Louvre. Allí, en el taller de serigrafía, fue donde se pensaron y se diseñaron muchos de los carteles políticos contra el régimen de De Gaulle. Además la otra gran aventura gráfica de mayo del 68 fue el periódico ACTION. Tuvo un éxito fulminante, mientras que las paredes de París, y luego las de las principales ciudades de Francia, estaban llenas de carteles.

La noche del 10 de mayo, los estudiantes, a los que se les habían unido muchos jóvenes trabajadores de los suburbios, construyen barricadas en el barrio Latino. La represión fue tan violenta que impactó a todo el país. A pesar de la presión conjunta del Gobierno y los sindicatos, algunas de las huelgas más combativas continuaron hasta junio. El 9 de junio, la policía atacó a los ocupantes de la fábrica de Renault en Flins, una zona rural próxima a París. Algunos estudiantes viajaron desde París para defender la planta, pero el esfuerzo resultó en vano. Poco después, terminarían también las últimas huelgas. El Gobierno convocó nuevas elecciones, las cuales ganaría sin muchas dificultades. Por lo tanto, mayo de 1968 había terminado.

Mayo del 68. Historia de una primavera. Es un gran cómic que trata de forma amable unos días de mucha tensión y atención mundial. Franc y Bureau consiguen reunir de forma didáctica, y por lo tanto efectiva, esa tarea difícil de representar en pocas páginas el poder mostrar todos los escenarios y puntos de vista de dichos acontecimientos históricos. Desde los estudiantes, con el retrato de aquel “loco” del pelo rojo llamado Daniel Cohn-Bendit a la cabeza, pasando por las controversias con los trabajadores, hasta el punto de vista del gobierno francés con De Gaulle en circunstancias muy difíciles, después de todo lo que había hecho tras la segunda guerra mundial.

Los acontecimientos de mayo de 1968 constituyeron un punto de inflexión en la historia de Francia. Aunque el movimiento fue derrotado, dio inicio a una serie de cambios culturales que permitieron crear una sociedad más abierta y progresista. Fue una brecha del orden social por la que se colaron valores, aspiraciones, ideas nuevas que querían transformar profundamente la civilización. “Nada cambia y todo cambia. El orden político, social y económico se restablece en junio, pero se desencadena un proceso que alterará el espíritu del tiempo”.

En definitiva, el cómic es una ventana gráfica clara e ideal para acercar a los jóvenes la historia, y a la lucha ideológica por unos valores. Una lucha que se hacia desde las calles. Un cómic que hará picar de curiosidad al lector, para ahondar un poco más en un movimiento que tiene parte de culpa que ahora tengamos unos derechos que antes no teníamos, aunque estén empezando a limitarse, pero bueno, este sería ya otro artículo a tratar.

Mayo del 68. Historia de una primavera // Alexandre Franc, Arnaud Bureau // Traducción de Delfín G. Marcos // Nórdica libros y Capitán Swing // 22,5 euros 

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