Y si los futbolistas fueran cantantes

Y si los futbolistas fueran cantantes

Publicado por el Jan 25, 2018

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Estamos acostumbrados a ver a los futbolistas realizando múltiples compromisos publicitarios con diversidad de marcas, ya que su imagen, sobre todo, de aquellos que tienen un gran tirón, incrementa las ventas de la marca que los paga. También ha habido un montón de registros dudosos realizados por futbolistas a lo largo de los años, como eso que dice un tal Cristiano Ronaldo que cuando termine su carrera deportiva quiere hacer cine -buf-, y quien no recuerda en la película Victory (Evasión o Victoria en España) protagonizada por Michael Caine, Sylvester Stallone y Max von Sydow, esa constelación de estrellas del fútbol de la época como Bobby Moore, Paul van Himst, Osvaldo Ardiles, Kazimierz Deyna y Pelé. Pero ¿y si algunos de los mejores jugadores alguna vez hubieran sido inmortalizados en otro registro como en la música? 

El diseñador gráfico -con sede en Nueva York- James Taylor se pregunta exactamente esto. Ha creado un juego visual muy original, transformando una constelación de estrellas futbolísticas en estrellas de la música, mediante portadas de un álbum imaginario en formato vinilo. Estilos que reflejan las personalidades de los jugadores y los géneros de música que probablemente hayan producido (imaginariamente). Podemos ver a Pelé, Platini, Zidane, Paolo Rossi, Van Basten, Bobby Charlton, Beast, Beckenbauer, etc.

Cuenta Taylor, “me imaginé a Jairzinho para hacer un LP de funk-soul; es el período de tiempo correcto y él ya tiene el aspecto. Sócrates, por otro lado, tal vez haría un registro popular o experimental con un mensaje más político “.

En la “colección” como nota española está el buitre, a mi opinión la menos conseguida y la que más se pasa por una estrella es la de George Beast, por algo será. Un delicia gráfica muy curiosa.

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Bienvenido al magnífico y excéntrico mundo del diseño gráfico, a la imaginación de la ilustración, a la puesta en escena de la fotografía, a la pincelada sutil del arte, a la grandiosidad de la arquitectura y todo ello relacionado y puesto en común en ese formato con obsolescencia programada, o no, que es el papel.Más sobre «Fahrenheit 451»

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