La Nochebuena de Gógol

La Nochebuena de Gógol

Publicado por el Jan 5, 2018

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Las navidades van tocando a su fin, por lo que quien quiera y le apetezca, puede hacer balance de lo vivido durante estos días. Unos días que van vinculados con la fraternidad, el amor al prójimo, el buen comportamiento, el altruismo, el recuerdo de aquellos seres queridos que no se encuentran entre nosotros, y así, otras innumerables escenas que van vinculadas con la magia o el amor.

La Nochebuena que se celebra la noche del 24 de diciembre, víspera del día de Navidad (25 de diciembre). Como todos bien conocemos es la celebración cristiana por excelencia, ya que es considerada la fecha en la que nació el Mesías, Jesús. Cada país tiene su costumbre a la hora de celebrarla, y lo bastante común es una reunión familiar para cenar y conmemorar dicho nacimiento tan importante para la cristiandad. En España, en los últimos años se está produciendo una ligera evolución o involución -según se mire- hacia un sentido de la navidad algo diferente, en el que, en vez de conmemorar la natividad, se va más a algo menos espiritual y más terrenal, como esa reunión familiar en la que se llegan a intercambiar regalos o incluso esperar la llegada de ese señor que viene del polo norte y deja obsequios cerca del árbol navideño.

Una noche que se considera como una fiesta de carácter cultural y familiar, ya que también se reúnen las familias aunque no haya celebración religiosa. Existen diversas teorías sobre el origen del 25 de diciembre como día de la Navidad. Según algunos autores, la celebración de esta fiesta se debe a la antigua celebración del nacimiento anual del dios-Sol en el solsticio de invierno, adaptada por la Iglesia católica en el tercer siglo d. C. para permitir la conversión de los pueblos paganos, pero bueno este no es el lugar para debatir sobre estas teorías.

Lo que está claro es, que la Nochebuena es una gran fuente de inspiración para los contadores de historias. A lo largo de la historia de la literatura ha servido como un gran marco idílico en el que se sumergen personajes reales o ficticios y surgen mundos mágicos, paralelos o simplemente un mundo real representado como ventana hacia el conocimiento. Principalmente, la Nochebuena se asocia a un mundo en el que el paisaje es nevado y hace mucho frío, siendo la nieve principal transmisora de una quietud mágica y serena. Pero ¿puede haber alguien capaz de acabar con esa serenidad regalada a los humanos por el firmamento en una noche tan especial? ¿Quién puede querer arruinar esas reuniones familiares?

Nórdica recupera estas fechas un clásico de la literatura “navideña”, Nochebuena de Nikolái Gógol (1809-1852). Lo destaco por ser un texto breve de una gran envergadura literaria y por la belleza de portada realizada por el ilustrador Alberto Gamón, en una suerte de pequeño formato que la hace aún más coqueta para su colección minilecturas, que además se añade a la ya publicada al comienzo de año de Las almas muertas (Nórdica).

La Nochebuena que nos cuenta Gógol, no se parece a esa típica escena de la que todos -o casi todos- somos partícipes. Es una noche nada buena ya que se representa en un mundo surreal y sobre todo mágico, en un contexto de lucha entre el bien y el mal. Gógol plantea una idílica aldea llamada Dikanka justo en la última noche antes de la Navidad: calles y campos nevados, la kutiá típico plato ucraniano compuesto de arroz o trigo con pasas y miel (muy habitual en las festividades que conllevan ayuno), y el vodka ya están en la mesa, y grupos de jóvenes van de puerta en puerta cantando las koliadki esas canciones (villancicos) que se cantan bajo las ventanas la víspera de Navidad. El dueño, o también la dueña de la casa, o el que sea que se haya quedado en el hogar, echa al saco de quien canta embuchados o pan, o puede que una monedita de cobre, cada cual con lo que pueda. Hasta aquí todo normal, hasta que, mientras las brujas se pasean por el cielo nocturno en sus escobas recogiendo las estrellas en su mandil, el demonio esconde la luna en su abrigo dejando así la aldea a oscuras, para que la lujuria se extienda sobre el mundo sumido en una oscuridad contraproducente.

El último día antes de Navidad había
acabado. Llegó clara la noche de invierno.
Salieron las estrellas. Se alzó grandiosa
la luna en el cielo para iluminar a las buenas
gentes y a todo el mundo, para que todos
disfrutaran de salir a cantar koliadki
y a alabar a Cristo. El frío era más helador
que el de la mañana; sin embargo, había
tal calma que el crujido del hielo bajo una
bota podía oírse a media versta. Bajo las
ventanas de las cabañas no había aparecido
todavía ningún grupo de mozos; la luna
sólo echaba miradas a escondidas, como si
así invitara a las mozas engalanadas a salir
cuanto antes a la crujiente nieve. Y he aquí
que por la chimenea de una cabaña empezó
a salir un humo denso, a bocanadas, y avanzó
por el cielo como un nubarrón. Y junto
con el humo subió una bruja en su escoba (…).

En el centro de una abigarrada humanidad pecadora, se encuentra la oscura historia de amor del herrero y pintor de iconos Vakula por la muchacha más bella y coqueta del pueblo: Oksana, hija de Chub, el viejo cosaco que a su vez ronda a Soloja, madre de Vakula, una bruja. Pero el diablo se la tenía jurada al herrero por esas representaciones jocosas que realizaba de el en sus creaciones. Gógol no representa un diablo al que tenemos asociado  con la acción de maldad en su plenitud, sino un diablo algo torpe y que se deja embaucar por el más listo.

Nochebuena es una perfecta radiografía de las clases sociales durante la Rusia zarista, a la vez que una crítica a la superstición de los humanos en la que pone en tela de juicio una moralidad ficticia que existe entre las gentes. Casi todos los críticos de Gógol están de acuerdo en que sus personajes encarnan un orgullo obcecado en el que la persona inferior siente por esa inferioridad ante los demás, característica tragicómica que vuelve únicos a los antihéroes gogolianos.

Leer Nochebuena de Gógol supone un magnífico broche de oro literario para cerrar un año más las navidades presentes y vivir desde la literatura un enfoque distinto de una celebración universal. Un buen regalo para esta noche. Felices Reyes a todos.

Nochebuena // Nikolái Gógol // Nórdica Libros // Traducido por Marta Sánchez-Nieves // 2017 // 9,95 euros

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