Y cayó el muro de la ciudad más fría

Y cayó el muro de la ciudad más fría

Publicado por el Oct 5, 2017

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Al finalizar la II Guerra Mundial, uno de los países vencidos y principal causante de ella, fue llevada a la división territorial. Alemania fue ocupada militarmente por los ejércitos aliados, dividiéndose el territorio en cuatro zonas autónomas de ocupación. Si bien el plan inicial era reunificar el país más adelante, la creciente tensión entre los Estados Unidos y la Unión Soviética en el marco de la guerra fría provocó que en 1949 las zonas de ocupación occidentales se unieran en un nuevo Estado independiente denominado República Federal Alemana (RFA), a lo que la URSS respondió constituyendo ese mismo año la República Democrática Alemana (RDA).

Mediante la formación de dos Estados con sus dos monedas y sus dos ideales políticos, se llevó a cabo la separación definitiva. Entre la RDA y la RFA se desplegaron por primera vez policías y soldados fronterizos.  Más tarde se construyeron barreras. La capital, Berlín se dividió en cuatro sectores desmilitarizados.

Desde la fundación de la RDA se incrementó la emigración en dirección a la RFA. A partir de 1952, las fronteras interiores entre la RDA y la RFA se protegieron con vallas y vigilantes. Pese a ello, permanecía abierta la frontera entre Berlín Este y Berlín Oeste, que se hacía difícil de controlar. Entre 1949 y 1961, unos tres millones de personas abandonaron la RDA desde Berlín Oriental.​ Solo en las dos primeras semanas de agosto de 1961 emigraron 47 533 personas.

El 4 de agosto de 1961 fue decretado por la magistratura de Berlín Este que los Grenzgänger (trabajadores que vivían en Berlín Oeste, pero se aprovechaban de las condiciones financieras favorables de Berlín Este) fueran registrados y pagaran el alquiler en marcos de la RFA. Ya antes de la construcción del muro, la Policía Popular (Volkspolizei) de Berlín Oriental controlaba las calles y los medios de transporte que llevaban a la parte oeste a los llamados «fugitivos de la República» sospechosos y «contrabandistas». Además, muchos berlineses occidentales y orientales que trabajaban en Berlín occidental compraban en el mercado negro los baratos alimentos básicos y los pocos bienes de consumo de lujo de Berlín Este. La economía planificada del sistema del lado oriental fue, en consecuencia, debilitada de esta forma. El muro debía servir a los gobernantes del Bloque del Este como una forma de detener la evasión de los trabajadores y campesinos socialistas mediante el aislamiento.

A partir de entonces cada Estado alemán siguió su propio modelo socio-económico, situación que se agravó aún más en 1961 con el levantamiento del Muro de Berlín. La ciudad quedó dividida y se crearon 81 puntos de paso entre las dos zonas de la ciudad.

Pero como todo comienzo tiene un final y ese se produjo en la noche del jueves 9 al viernes 10 de noviembre de 1989, 28 años después de su construcción. La apertura del muro, conocida en Alemania con el nombre de die Wende (El cambio), fue motivada por la apertura de fronteras entre Austria y Hungría en mayo de 1989, ya que cada vez más alemanes viajaban a Hungría para pedir asilo en las distintas embajadas de la República Federal Alemana. Este hecho, motivó enormes manifestaciones en Alexanderplatz que llevaron a que, el 9 de noviembre de 1989 el gobierno de la RDA afirmara en una declaración algo confusa que el paso hacia el oeste estaba permitido, por lo que ese mismo día miles de personas se agolparan en los puntos de control para poder cruzar al otro lado y ya nadie pudo detenerlos. Al día siguiente, se abrieron las primeras brechas en el muro para liberar a familias y amigos que pudieron volver a verse después de largos años de separación forzosa.

Este periodo histórico ha sido fuente de inspiración de infinidad de historias ocurridas alrededor de un modelo político y una guerra encubierta entre naciones, que originó una época cargada de espionaje y contraespionaje, de agentes secretos infiltrados, de falsas informaciones, de arrestos, etc.

Con Berlín como ciudad cargada de una gran connotación histórica, Antony Johnston autor de cómics, novelas gráficas, videojuegos y novelas, con las que ha ganado varios premios y aparece en las listas de autores más vendidos del New York Times, se juntó con el ilustrador nacido en Gran Bretaña y afincado en Brasil Sam Hart, para crear La ciudad más fría (Planeta Cómic). Un thriller cargado de espionaje y contraespionaje, que emplea el marco histórico de los días previos a la caída del muro de Berlín, para atrapar al lector, en una historia que recuerda a las creadas por el mismisimo escritor estadounidense de novelas históricas de espionaje Alan Furst.

En los días previos que desencadenaron los acontecimientos de la caída del muro, un espía del MI6 muere asesinado cuando llevaba información importantísima: una lista con los nombres de todos los espías de Berlín. Sin embargo, cuando dan con el cadáver, resulta que no la lleva. El MI6 envía a la agente veterana Lorraine Broughton a Berlín para que recupere esa lista y, cuando llega, la mujer se encuentra un polvorín de contraespionaje, deserciones que han salido mal, asesinatos encubiertos…

Me declaro gran consumidor y admirador de este tipo de narrativa, ya sea literaria o en cómic, por lo que este guión de Johnston es trepidante, con un marcado estilo cinematográfico, en el que crea un suspense bien estructurado en torno a la figura del espía y hace que el lector dude de todos y de todo, hasta que se produce el desenlace final, el cual tampoco le dejará indiferente.

Con este aliciente el dibujante Hart, que ha dibujado cómics como Starship Troopers, Juez Dredd, Robin Hood y el Rey Arturo, crea en el conjunto de la narración gráfica, una atmósfera fría y cargada de tensión, por el gran empleo y juego que hace en el contraste del blanco y negro, que recuerda perfectamente a esos grandes clásicos cinematográficos de espionaje, además, todo ello bien llevado con encuadres en primeros planos, de rostros en tensión que hacen que aumente de esta forma la dramatización narrativa junto con unos trazos sutiles, en los que combina aquellos que están cargados de detalles, con otros exentos de ellos, caracterizando así a unos personajes fríos y calculadores inmersos en una serie de acontecimientos dramáticos, transportando de este modo al lector a esa ciudad también fría -como es Berlín- en otoño e invierno y muy calidad en sus gentes, pero en la que están presentes espías, contrabandistas, las cloacas de los Estados, en un mes de octubre tan importante para la historia europea como para el mundo.

Cuenta con versión cinematográfica realizada en EE.UU. (Atomic Blonde) protagonizada por Charlize Theron, John Goodman y James McAvoy. En España, se titula Atómica. 

“La ciudad más fría” // Antony Johnston y Sam Hart // Planeta Cómic // 2017 // 17,95 euros

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