Aquel verano del 36

Aquel verano del 36

Publicado por el Aug 21, 2017

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Verano, ese periodo del año asociado al calor, a las vacaciones, al descanso, la playa, las piscinas, a los niños que están en casa y en la calle todo el día jugando, sin otra preocupación que la de no aburrirse. Pero no todos los veranos han sido tranquilos en cuanto a la vida diaria y monotona que se lleva en estas fechas. Como por ejemplo, lo que ha pasado días atrás en Barcelona, con el terrible atentado, una situación que para las víctimas y sus familiares ha modificado para siempre su línea de vida.

A lo largo de la historia han ocurrido tragedias durante todo el año, pero me quería centrar en el verano de 1936, en la que un joven Pablo Uriel, de veintidós años y recién licenciado en Medicina, empezaba ilusionado su andadura profesional y se enfrentaba a su primer destino como médico. En ese momento no podía ni imaginar que, de repente, su vida y la de España iban a cambiar definitivamente y convertirse en una terrible pesadilla.

El ilustrador Vicent Llobell Bisbal conocido como “Sento” (Valencia, 1953) traslada la historia curiosa, épica y trepidante del Dr. Uriel” (Astiberri). Un doctor republicano que desde Zaragoza sin quererlo ni buscarlo se encontró en el bando golpista. Un médico que solo buscaba el bien de sus pacientes, fueran los que fueran. Encarcelado al estallar la Guerra Civil y obligado a servir como médico a los franquistas, un día de agosto cambió el rumbo de su vida cuando recibió una carta de Zaragoza que le instaba a presentarse en la Caja de Recluta, advirtiéndole que de no ser así “se le irrogará el consiguiente perjuicio”.

Unas vivencias que fueron adaptadas en tres cómics: Un médico novatoAtrapado en Belchite y Vencedor y Vencido entre 2012 y 2016. Durante esos cuatro años Sento se dedicó a construir y dibujar 432 páginas de esta memoria histórica que no debe caer en el olvido, y que sobre todo, debe ser acercada a los más jóvenes siendo el cómic una magnífica herramienta para este propósito.

Con un estilo ágil y de línea clara, Sento narra desde la primera parte o primer cómic titulado Un médico novato, ese drama carcelario e intimista que sufrió el joven Uriel, y que pasó a transformarle en un hombre lleno de miedos pero sin olvidarse de que pudiera seguir existiendo esperanza. Bajo este estilo gráfico, transmite de forma muy acertada una urgencia al lector de querer saber más de su historia, es un no parar de pasar páginas para ver si sería uno de los pocos supervivientes de una purga que se repetía diariamente y que sumía a los prisioneros en un estado de angustia. Las escenas se suceden cada cuatro o cinco páginas y eso le da un ritmo a la historia ciertamente angustioso como la angustia del propio prisionero Uriel, ya que se encontraba encerrado junto con otros compañeros, sin saber si le iban a fusilar o si le iban a dejar en libertad.

Encarcelado por rojo, al salir no se encontraba todavía seguro en su ciudad, por lo que decidió alistarse y pisar el campo de batalla obligado a servir como médico en el bando golpista. Un médico novato que el 19 de diciembre se incorporó al frente destinado a una compañía de infantería que defendía posiciones en Jaulín (Provincia de Zaragoza). Iniciando así un viaje extraño, mezcla de curiosidad e inquietud pero lleno de grandeza por marchar entre aclamaciones en grandes grupos y con el entusiasmo encendido por las bandas de música, pero que no fue así ya que lo realizó de forma silenciosa en un autobús rodeado de campesinos que se dirigían a sus pueblos serenos e indiferentes, sin mostrar ningún conocimiento de todo lo que estaba empezando a pasar.

Superando páginas, “Doctor Uriel” entra en una fase aún más cruda, la que corresponde al cómic Atrapado en Belchite. En esta fase entramos con el doctor en la parte, si cabe, aún más cruenta para el alférez Uriel, con su traslado a la localidad de Belchite (provincia de Zaragoza), en donde se produjo la llamada batalla de Belchite, se saldó finalmente con la toma por los republicanos del pueblo que quedó completamente devastado. Se estima que murieron 5.000 personas en 14 días. Por lo que hay que destacar, que en los textos (No se fusila en domingoque reeditó Pre-textos en 2005) del Doctor Uriel y que han servido de inspiración para Sento, no hay reproches, ni insultos, ni pretende saldar cuentas pendientes con nadie, siendo una visión clara del contexto vivido que le da, en parte, su profesión: él ve la guerra como una enfermedad con la que hay que acabar y que afecta tanto a un bando como a otro.

Cuenta y dibuja Sento en Vencedor y Vencido, después de que el 6 de septiembre de 1937 Belchite fuera tomada por el Ejército republicano, el destino de nuestro médico toma un nuevo rumbo, ya que llevaba en ese momento uniforme franquista, por lo que fue preso de los republicanos y pasaría un año y medio prisionero en Valencia: primero en el Monasterio del Puig, habilitado como penal; y más tarde en un batallón de presos que construía carreteras en Serra y Godella. A pesar de que había pasado tres meses en prisión por ser considerado rojo, y de que había tenido que sufrir el fusilamiento de su hermano por la misma razón. Aquí nos encontramos con una de las grandes paradojas de esta historia épica de este héroe anónimo.

“Dr. Uriel”en esta nueva edición editada por Astiberri en un solo volumen, es una novela gráfica de carácter histórico magnífica y debe descansar en las bibliotecas de todos los hogares al lado de los grandes y buenos libros de historia, por su carácter narrativo y descriptivo de una España absurda y surrealista, que vivió una agonía y en la que los verdaderos protagonistas y héroes fueron esas personas anónimas y sus familias, que se encontraban “escondidas” entre la muchedumbre y que proporcionaban con su trabajo y su buena voluntad algo de cordura en esa sin razón que fue la guerra, y como lo fue el buen hacer del doctor Pablo Uriel.

“Dr. Uriel” // Sento // Astiberri // 432 páginas. Color // 2017

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