La biblioteca del artista Fernando Zóbel

La biblioteca del artista Fernando Zóbel

Publicado por el Mar 7, 2017

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Fernando Zóbel (1924-1984) fue un artista nacido en Filipinas, que estudió en Madrid y en Manila. En 1946 ingresó en la Universidad de Harvard para cursar estudios de filosofía, letras y arte. Trabajó como investigador bibliográfico en la biblioteca de dicha Universidad. Más tarde volvió a Filipinas para encargarse de los negocios familiares y, entre 1954 y 1956, viajó por Estados Unidos y Europa, entrando en contacto con numerosos pintores abstractos, lo que le llevó a abandonar su pintura figurativa y dedicarse a una pintura de claro matiz abstracto. En 1961 se estableció en Madrid y posteriormente se trasladó a Cuenca, cimentando su amistad con pintores españoles como Gerardo Rueda, Luis Feito o Gustavo Torner, entre otros, con los que llegó a formar el Grupo de Cuenca, en donde la limpieza, el equilibrio y la perfección estética de la pintura eran sus mayores preocupaciones plásticas. El resultado, una intensa pureza ornamental.

Con ayuda de estos amigos funda el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, situado en las Casas Colgadas, que se inaugura en 1966 y dirigió hasta su fallecimiento en 1984. Cuenca y el río Júcar supondrían la fuente de inspiración constante para su obra. En 1980, Zóbel donó el Museo a la Fundación Juan March, quien acrecienta la colección y es titular desde entonces.

Viajero impenitente, entre Europa, América y Oriente, con una clara vocación de crear corrientes y unir culturas, además de múltiples facetas que concurren en su personalidad y que fueron desarrolladas por él a lo largo de su vida. Todos sus impulsos de pintor convivían en un perfecto equilibrio, con una gran educación intelectual y unas actividades que marcaron su personalidad y, sobre todo, su estilo, creó una impronta propia de hacer las cosas, una armonía entre la idea, la realización y los resultados con que sellaba todos sus proyectos. Zóbel siempre estaba en una continua búsqueda del orden y del equilibrio que se proyectaban finalmente en su pintura.

Nos encontramos ante un pintor abstracto, pero con unos estudios, una técnica, unos procedimientos y unos materiales que le hacen concebir y realizar la obra de una manera clásica:

“Mi proceso es clásico, es el proceso de apunte-dibujo-boceto-cuadro. El apunte pretende recordar una idea. El dibujo intenta fijarla. El boceto es un ensayo de realización. Es un proceso de eliminación, de ir eliminando distracciones. El cuadro pretende ser la realización lo más clara posible de la idea inicial” (Pérez-Madero, Rafael: Zobel – La Serie Blanca, Ediciones Rayuela, Madrid, 1978).

Los cuadros de Zóbel son de apariencia simple y espontánea, aunque están creados a partir de ese estudio minucioso y con una planificación perfecta. Su método académico de taller llega a encerrar toda una compleja sabiduría que transformó las artes plásticas en una disciplina humanística. Si hay un tema que no abandonó nunca, además de esa búsqueda del orden, son sus Diálogos con la Pintura. Como el mismo decía: soy una persona que paso mi vida entre libros y museos.

Por ello, la importancia de esos libros de los que se rodeó el artista, además de la influencia que ejerció sobre él el río Júcar, sus libros fueron otra fuente de inspiración y estudio que le sirvieron para conseguir sus metas propuestas. ¿Y si pudiéramos sumergirnos en la biblioteca con la que Zóbel se enriquecía intelectualmente, y poder ver sus influencias?

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Desde el 1 de marzo se puede realizar desde la web de la Fundación Juan March (www.march.es) la visita virtual a la biblioteca personal de Fernando Zóbel: una biblioteca de artista, donada por el pintor a la Fundación Juan March en 1980 y que, junto a su colección de pinturas y esculturas, sus cuadernos de viaje, fotografías, diarios, archivos de prensa, crítica y programas de exposiciones, veremos y leeremos los autores, fotógrafos, ilustradores, editores, artistas e instituciones que conformaron el legado del artista; un conjunto de documentos imprescindibles para el conocimiento de su obra y el estudio del arte abstracto español.

Una biblioteca de referencia para el arte que merece el tratamiento de especial y de gran valor, que recibe en el repositorio digital de la Fundación Juan March y que ahora se articula como legado y nos adentra en el rico mundo intelectual y artístico de Fernando Zóbel: se trata de una biblioteca única de referencia de artista, destacable por su variedad, exhaustividad y universalidad. Entre sus curiosidades, incluye un fondo de arte y caligrafía chinas, indias y japonesas y ejemplares fechados en 1626 y 1768, que influenciaron notablemente en la obra pictórica de Zóbel. La colección está puesta, además, a disposición de investigadores y artistas en la Biblioteca de la Fundación Juan March, en Madrid, y en el Museo de Arte Abstracto Español, en Cuenca.

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El portal digital “Biblioteca Legado Fernando Zóbel” permite la visualización de parte de cada uno de los libros, la mayoría protegidos por la ley de propiedad intelectual. El usuario encontrará la cubierta, la portada, el índice, y algunas otras imágenes de especial importancia; al tratarse de una biblioteca de origen personal, no es extraño encontrar libros firmados por Zóbel (431); libros con exlibris (233), libros dedicados (234), libros anotados (144), libros con marcapáginas y traspapeles (217) de toda índole. Todo ello se acompaña de la descripción exhaustiva de cada título. Este portal también contiene índices de volúmenes ordenados por materia, autor y artista, y por particularidades destacables.

 

Una biblioteca de referencia de arte

Una biblioteca seleccionada a lo largo de los años por él mismo; iniciada durante su etapa de formación en Harvard, que no cesó de verse enriquecida con nuevos títulos y de manera especial desde mediados de los cincuenta hasta finales de los ochenta. Aunque predominan los libros publicados a partir de 1950, hay unas 200 monografías anteriores, de los siglos XIX y la primera mitad del XX; incluso hay dos ejemplares fechados en 1626 y 1768.

Biblioteca única y de gran valor, no solo por su envergadura –aunque actualmente dispone de 2.100 volúmenes, llegó a alcanzar los veinte mil documentos–, sino fundamentalmente por la variedad de autores, artistas representados con monografías, temas (pintura, dibujo, impresión, tipografía, etc.), lenguas (10, con predominio del inglés, y del español), y tipos de ediciones y encuadernaciones únicas. También destaca la selección de libros de literatura y ensayo, fundamentalmente anglosajona.

 

14 meses de catalogación y restauración

Gracias a una catalogación exhaustiva comenzada en enero de 2016, con abundantes notas adicionales, se ha conseguido un mapa de los temas, áreas geográficas representadas, autores, artistas, ilustradores, editores literarios, fotógrafos e instituciones (museos, salas de exposiciones, editoriales e impresores) de esta colección de 2.100 títulos.

La limpieza, restauración y forrado de cada ejemplar han precedido a la digitalización de un número de páginas que en cada caso describen dicho ejemplar: la cubierta, la portada interior, las solapas con información, el índice, alguna página ilustrativa del contenido, junto a la firma, la dedicatoria, los traspapeles o los exlibris.

En total se han digitalizado 12.036 páginas, y se han creado 2.100 archivos pdf.

 

Localización de volúmenes y condiciones de uso

En la actualidad, la colección de libros asciende a algo más de 2.000 títulos; de ellos, la mayor parte se encuentra depositada en la Biblioteca de la Fundación Juan March, en Madrid. En el Museo de Arte Abstracto Español, en Cuenca, se ha alojado una muestra representativa, con cerca de 800 títulos, que presenta todas las áreas de interés que recoge la colección bibliográfica en su conjunto, así como un amplio fondo sobre Cuenca (paisaje, costumbres y tradiciones, monumentos) y enciclopedias (cine, fotografía, historia del arte).

 

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