Soplando sueños de cristal

Soplando sueños de cristal

Publicado por el Oct 27, 2016

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Desde la isla de Murano situada en la Laguna véneta, en el noreste de Italia, encuadrada en la región del Véneto. Una isla que está aproximadamente a un kilómetro de la ciudad de Venecia, nos llegan unos objetos traslúcidos de una belleza sin igual. La isla es famosa por su artesanía del vidrio. Un vidrio que goza de un gran reconocimiento mundial por su artesanía y color. Sus maestros vidrieros siguen haciendo actualmente auténticas obras de arte mediante la misma técnica centenaria que hizo famoso a este cristal en el siglo XII.

Pero este vidrio no solo es famoso por su belleza y color, también lo es por una figura, la de “El soplador de sueños” (Bruño), un cuento maravilloso escrito por Bernard Villiot e ilustrado por Thibault Prugne (1988), en donde nos relatan retales de la vida de este personaje entrañable, que se dedica a soplar un vidrio diferente que está compuesto por algo muy especial. Cierta noche, hace feliz a un niño al regalarle una finísima burbuja de vidrio que contiene ese algo tan especial, el sueño más maravilloso, y desde ese momento en que el niño -llamado Giacomo- corre la voz por la isla ¡todos los niños les piden a sus padres una burbuja mágica igual! Pero el misterioso soplador de sueños no es fácil de encontrar y además no todas las personas de la isla están contentas con este soplador tan característico.

Este soplador tiene una identidad, se llama Zorzi Ballari y es aprendiz de Pietro Spalato, el maestro vidriero más próspero. Esa persona que es práctica en una materia y la maneja con desenvoltura está y aprobada en un oficio mecánico que además lo ejerce públicamente, siendo así el vidriero más influyente de la isla. La ilusión y el sueño de Zorzi era aprender todo de su maestro para convertirse en un gran vidriero, pero la desgracia caerá sobre él cambiando sus circunstancias de manera drástica.

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El antropólogo y lingüista ruso Vladímir Propp (1895-1970) dedicado al análisis de los componentes básicos de los cuentos populares rusos para identificar sus elementos narrativos irreducibles más simples, analizó estos cuentos hasta que encontró una serie de puntos recurrentes que creaban una estructura constante en todas esas narraciones. Es lo que se conoce como “las 31 funciones de Vladímir Propp”. Estas funciones están agrupadas en siete esferas: 1) El agresor. 2) El donante. Da el objeto mágico al héroe. 3) El auxiliar. El que ayuda al héroe. 4) La princesa y el padre. 5) El ordenante. 6) El héroe. 7) El antagonista.

Siguiendo el criterio Propp “El soplador de sueños” mantiene una muy buena estructura del relato, siendo un cuento completo maravilloso de carácter atemporal, adaptado a un lenguaje actual, en donde se muestran los personajes fundamentales para que en el relato se den algunas de las esferas de Propp como son: un agresor o adversario y antagonista de Zorzi -que no desvelaré-, el donante de un objeto mágico, que este como ya sabemos es Zorzi con sus burbujas de cristal fino, el auxiliar del héroe que es su nuevo compañero Giacomo, y las víctimas  que son los niños que no pueden acceder a esas burbujas mágicas.

Con esta estructura y las ilustraciones de rostros prominentes, figuras alargadas y de unos paisajes coloristas y evocadores de Thibault Prugne, el resultado es magnífico, encontrando en cada doble página un pequeño lienzo de artista que trasladará al pequeño lector a ese mundo de sueños mágicos en los que el héroe alejado de las influencias mitológicas llega a cumplir una función social, la de hacer feliz a los más pequeños. Todo un cuento para leer y ser leído por los padres, no solo para su disfrute sino también aquellos pequeños que todavía no han adquirido la capacidad de poder dar sentido al conjunto de letras.

“El soplador de sueños” // Editorial Bruño // Guión  Bernard Villiot.  Ilustración: Thibault Prugne. Traducción: Virtudes Tardón  // 2016 // 14 euros

EL SOPLADOR DE SUEnOS

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