La vida enjaulada por un ideal

La vida enjaulada por un ideal

Publicado por el Oct 20, 2016

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Chateaubriand en el siglo XIX utilizó una expresión que ha ido marcando épocas, empleada como tópico literario el “mal del siglo”, se refiere a una crisis de creencias y valores que impregnaba a la sociedad occidental, especialmente en el contexto del romanticismo. En la actualidad en el siglo XXI que nos gobierna, este va creando la suya, “una sociedad depresiva”. ¿Causas? El estrés, el hastío, la falta de ideales. Como afirma el psicoanalista argentino Luis Hornstein “reconocer la diferencia entre realidad y fantasía suele implicar sufrimiento. La moral y la felicidad, que eran aceite y vinagre, hoy son cómplices. Hemos pasado de valorar el deber a valorar los placeres. En vez de abnegación, escapismo; en vez de privacidad, violencia mediática y frivolidad. La dictadura de la euforia avergüenza a los que sufren”. Por ello, creo que actualmente en la sociedad actual estamos sufriendo esa ausencia de un firme asentimiento y conformidad con algo que no existe sino en el pensamiento, un ideal. Formado por un conjunto de ideas o creencias, ese ideal concreto a lo largo de la historia ha ido moviendo a la humanidad hasta hoy. Desde aquellos soldados en la época antigua que seguían a su rey en la guerra a una muerte casi segura, hasta aquellos que por pensar de una forma diferente han sido privados de lo fundamental para un ser humano, su libertad.

El dibujante argentino Agustín Comotto, nos trae una historia espectacular, la del anarquista Simón Radowitzky. A través de un cómic elaborado de forma brillante tanto en su dibujo como en su historia, “155. Simón Radowitzky” (Nórdica Libros) nos traslada al sufrimiento que experimentó este anarquista al estar encerrado en una prisión en la que un día tras otro recibía constantes torturas constantes y aislamientos por luchar y defender su ideal. Este se vestía en un contexto histórico en contra de la represión que estaba ocurriendo en Argentina. En un país en el que estuvo encarcelado 21 años en la prisión de Ushuaia, una cárcel que funcionó en la ciudad de Ushuaia entre 1904 y 1947. La dureza de las condiciones climáticas y el aislamiento geográfico de la ciudad más austral del mundo reforzaban la seguridad del presidio, destinado a delincuentes comunes reincidentes y de la más alta peligrosidad, y empleado también a veces para detenidos políticos. En ella es dónde transcurre la mayor parte de la historia, acudiendo Comotto, de vez en cuando, al flashback para poder contextualizar una vida marcada por la crudeza de una época convulsa. Además, vivió desde joven la revolución rusa para más tarde, ya en una edad madura luchar en la guerra civil española.

Simon Radowitzky Comotto 3

Pero ¿hasta cuánto puede resistir un hombre por un ideal? ¿Qué hace que éste lo haga invencible? ¿Llegará a triunfar? ¿Es una utopía? Fiel a sus ideales Radowitzky luchó por dejar de ser el mito que nunca eligió ser, anteponiendo siempre el otro a su propio ser, aunque por ello se tenga que llevar por delante otras vidas, como en 1909, año en que  atentó contra la vida de Ramón Falcón, jefe de la policía de Buenos Aires. La vida de Radowitzky es una novela basada en buena parte en el relato “La vida por un ideal” de Agustín Souchy.

Comotto, un argentino nacido en 1968 en la ciudad de Buenos Aires y afincado en Corbera de Llobregat, desde 1999, es un dibujante de vocación que empezó dibujando y escribiendo cómics en revistas argentinas y, desde hace muchos años dibuja y escribe libros infantiles y juveniles. Aprendió a dibujar cómics de la mano de Alberto Breccia y Leopoldo Durañona. En esta incursión en un cómic de trasfondo histórico logra crear una obra de referencia. Crea una historia apasionante que si se lee desde una nueva perspectiva, sin conocer la figura de Radowitzky, sumerge al lector en toda una buena historia de tintes carcelarios de los más crueles, con dosis de humanidad, acompañado del amor de un hombre no solo a un ideal, sino también movido por el amor a una mujer y no debo revelar más para no “fastidiar” esta magnífica historia, que independientemente de estar de acuerdo o no con unos ideales, Comotto consigue crear después de seis años de esfuerzo que le llevó investigar, escribir y sobre todo dibujar un trabajo sobresaliente. Un gran dibujo realizado en blanco y negro no exento de detalles, que combinado con unos fondos realizados en su mayoría con acuarelas y utilizando un rojo sangre, desarrolla unos personajes muy bien estructurados que dotan a la historia de continuidad y de un dramatismo trepidante que no dejará indiferente al lector.

Simon Radowitzky comotto

Estamos en definitiva, ante una de las obras gráficas de este año 2016 que va tocando a su fin, y me aventuro a decir que en lo que queda de año pocas la superaran. Una obra esencial para recordar en estos tiempos en los que estamos algo perdidos y desorientados, lo que llega a significar tener un ideal, el que sea, luchar por el, e incluso llegar a morir por el. Pongo un pero al ideal, que no lleve a la muerte y sobre todo, que no coarte la libertad de las personas. Además me pregunto ¿existe el ideal perfecto? 155, será un número que al terminar de leer la obra de Comotto siempre recordarás.

“155. Simón Radowitzky” //  Agustín Comotto // Nórdica Libros // 2016

Simon Radowitzky

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