Entrevista a Javier Olivares, ilustrador

Entrevista a Javier Olivares, ilustrador

Publicado por el jun 2, 2016

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“El estilo siempre surge de una manera natural, al menos como yo lo entiendo: como una voz personal”.

Javier Olivares (Madrid, 1964) ilustrador e historietista, se ha ganado a pulso ser uno de los ilustradores de referencia en nuestro país, con un estilo expresionista y una fuerza que muy pocos consiguen en sus ilustraciones, ha creado un mundo onírico cargado de sensaciones. Inició su carrera en la revista Madriz allá por lo años 80 y a mediados de los 90 fue co-fundador, junto con Antonio Trashorras, del sello Malasombra Ediciones, bajo el que publicaron la colección de mini-tebeos “Mamá, mira lo que he hecho” y produjeron para Camaleón Ediciones la colección de comic-books “Terra Incognita”.

A lo largo de estos casi 40 años ha ido generando un porfolio de calidad, a través de la combinación del trabajo en numerosas revistas y periódicos con la ilustración de libros, que van desde la ilustración para un público infantil hasta títulos clásicos como “El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde” (SM, 2009), El perro de los Baskerville” (Nórdica Libros, 2011) “La llamada de lo Salvaje” (Nórdica Libros, 2016) o “Cuentos de Navidad” de Charles Dickens (Mondadori, 2012), por citar algunos. Además ha recibido multitud de premios profesionales, entre los que destaca el recibido junto al guionista Santiago García, el Premio Nacional del Cómic de 2015 (otorgado por el Ministerio de Cultura y dotado con 20.000 euros), por el trabajo realizado en Las Meninas” (Astiberri, 2015), obra que también ha recibido diversos premios.

Ilustrador comprometido con su trabajo y con la expresión de este, no duda en enseñar su modelo a través de talleres de ilustración en tanto España como en Latinoamérica, además de participar en numerosas exposiciones individuales y colectivas.

A través de la publicación de los númerosos títulos y proyectos que lleva en su haber, Javier Olivares ha ido creciendo y evolucionando como dibujante, reafirmando ese estilo personal con un dominio del claroscuro y una calidad en el dibujo que se refleja a la perfección en cada trazo que ejecuta.

¿Cuándo y cómo surge su interés por la ilustración? ¿Qué es para usted ilustrar?
Mi carrera de ilustrador profesional comenzó realmente antes que la de dibujante de historietas, sin embargo era mas bien una necesidad, no tanto un interés; como historietista era complicado ganarse la vida en aquellos días. Fueron algunos años después cuando comencé a descubrir la potencia de la ilustración y de alguna manera se complementó con el cómic. Poco a poco creo que he ido puliendo las maneras en las que cada medio se expresa y aprendiendo sus características propias. Ilustrar para mí es narrar, sin duda. Narrar visualmente, con todo lo que eso conlleva de inmersión y desarrollo del lenguaje visual.

Se inició en la revista Madriz en los años 80, y desde entonces ha combinado su trabajo para numerosas revistas y periódicos. ¿Cómo fueron sus comienzos de ilustrador? ¿Cómo ha sido su evolución hasta hoy?
Comencé en revistas de informática en los prehistóricos 80, después hice algo de prensa y luego ya empecé a ilustrar habitualmente libros infantiles, mientras colaboraba en infinidad de revistas. Me gusta saltar de un medio a otro y hacer incursiones en los carteles, el diseño, la animación, la prensa o el libro ilustrado. Creo que cada uno de estos caminos impregna de ideas a los demás y vas consiguiendo recursos muy valiosos para el camino.

Mi evolución como ilustrador la veo como un camino esencialmente orgánico, realmente voy detrás de mi dibujo, no delante. Es él el que me lleva y me mete en líos, o me saca de ellos. Aunque hay constantes en mi trabajo, temas y maneras que se mantienen, éstas transcurren por debajo, son invisibles y su labor es más sostener el trabajo que moverlo o cambiarlo. Cuando miro mis dibujos de hace unos años me doy cuenta de que ya no dibujo igual, pero inequivocamente soy el mismo.

¿Qué requisitos considera necesarios para ser un buen ilustrador? ¿ Y usted cómo se define como ilustrador?
Dicen que para ser un buen ilustrador hay que ser un buen lector. Lo que si me parece un requisito necesario es ser un buen narrador. Como narrador me refiero a que el ilustrador sepa contar “su” historia, acompañando al texto, ya que para mi, la relacion entre el autor del texto y el autor de las ilustraciones ( y aquí recalco la consideracion de autores de ambos) es sobretodo una colaboración. Al final, lo ideal es que un libro ilustrado sea siempre algo más que la suma de un texto y unas ilustraciones, esto es, un nuevo artefacto narrativo. En el caso de las ilustraciones para revista o para prensa, los requisitos son a veces otros, pero el componente narrativo se mantiene.

¿Cuál diría que es su mayor habilidad para ilustrar y cómo la ha ido perfeccionando a través de los años?
Con el tiempo creo que he aprendido a usar más el valor simbólico de las imágenes. Esto me lo enseñó mi trabajo en prensa, en el que el dibujo (siendo importante) no tiene todo el peso y el significado de la imagen es realmente la clave.

 

“Lo ideal es que un libro ilustrado sea siempre algo más que la suma de un texto y unas ilustraciones”.

 

¿Tiene ilustradores de referencia que puedan llegar a inspirarle? ¿Quiénes son? ¿Un ilustrador dónde puede encontrar la inspiración?
La lista de ilustradores que me inspiran es realmente interminable, y cada día descubro alguno más. Yo, de todas formas, hago distinciones entre los ilustradores que me “inspiran”, cuyos trabajos se mueven cercanos gráficamente al mío y de los que puedes aprender cosas de una manera más directa, y los que me “agitan”, cuyo universos gráficos puedes estar alejados del mío, pero sin embargo ver sus trabajos me incita a buscar o a mejorar. Aunque tengo que decir que no solo me inspiran ilustradores, muchas veces encuentro inspiración o ideas interesantes en pintores, diseñadores, escenógrafos o fotógrafos. Por decir un nombre, ahora estoy muy deslumbrado con el increíble trabajo que desplegó duranto toda su vida el ilustrador húngaro Ferenc Pinter.

En su obra predomina un estilo que me atrevería a decir que está cerca del cubismo, sin llegar totalmente a el, con colores y formas geométricas que son notables ya que estas hacen que cada parte de la viñeta pueda ser única ¿Es un estilo buscado o ha ido llegando a el? ¿Cómo surgió?
El estilo siempre surge de una manera natural, al menos como yo lo entiendo: como una voz personal. Lo que ocurre es que, por el camino, se alimenta de muchos otros, como en casi todas las artes. El estilo, dentro de una trayectoria, no es tanto una sucesión impermeable de etapas, sino que es más como una corriente y las influencias se van solapando. Algunas desaparecen con el tiempo y aparecen otras, que encajan en los espacios vacíos. Más que con el  cubismo me siento muy identificado con el expresionismo, no solo el de los pintores sino también el de cineastas que lo aplicaron en sus películas. Lo que ocurre es que me gusta trabajar con los espacios y las formas con una visión geométrica, es una estructura interesante para dibujar y es muy útil para contar varias cosas en la misma imagen.

Cuando empieza un proyecto nuevo ¿cómo afronta su día a día a la hora de ilustrar? ¿Cuál es su proceso creativo?
Normalmente tardo un poco en empezar con un nuevo proyecto. Es lo que yo llamo “la estrategia del buitre”… doy vueltas alrededor de la presa, antes de decidirme a empezar. Es el momento más delicado, los primeros días de un proyecto… Es donde se toman muchas decisiones de tono, de estilo, anotas las ideas que te sugiere el texto. Luego ya es solo aplicar esas decisiones y comenzar a dibujar. Soy muy meticuloso a la hora de trabajar en un proyecto y bastante obediente con las ideas generales que tomo al principio. Eso me permite ser más libre cuando estoy en la fase de dibujo o color, puedo jugar más, porque me sostiene una estuctura.

¿Qué herramientas de trabajo utiliza para componer sus ilustraciones?
Soy un dibujante tradicional en esa fase: uso un portaminas,  goma de borrar y reglas. Trabajo en mesa de luz, porque eso me permite ir componiendo la imagen por capas.

MENINAS

De los proyectos que ha realizado, ¿hay alguno del que se sienta más orgulloso?
Hay varios. Yo diria Los niños Tontos que editó “Media Vaca”, Prisioneros de Zenda, editado por SM, El Perro de los Baskerville, editado por “Nórdica” y Las Meninas, editado por “Asiberri”.

Cuando va a realizar un proyecto nuevo ¿le condiciona dibujar para un público concreto? ¿Tiene total libertad cuando interpreta los textos?
Normalmente es el propio libro el que me susurra el tono y el estilo que tengo que adoptar. El libro es muy sabio en eso. Procuro empezar un proyecto en total libertad, es lo ideal, y luego ya me voy poniendo los limites yo mismo. No suele salir bien cuando las restricciones vienen de fuera de uno.

¿En donde podemos encontrar la belleza de una ilustración? ¿Qué hace grande a una ilustración en particular?
Para cada uno puede estar en alguna de las partes de la ilustración. En una idea brillante, en una ejecución virtuosa por adecuada, en la composición perfecta, o en la gama de color. Probablemente será la combinación de todos estos elementos la que nos atrape.

¿Cree que se valora la ilustración y a los ilustradores lo suficiente? ¿Qué papel juega la ilustración en la cultura visual actual?
El papel de la ilustración en un mundo tan visual como el que vivimos es fundamental y sí que parece que los ilustradores estamos conquistando lugares en los que antes no habíamos estado. Otra cosa es la valoración que se tenga de esta profesión en estos tiempos de crisis que nos ha tocado vivir (eso lo compartimos con muchos otros trabajadores de lo cultural) y ahí creo que hay mucho territorio que conquistar todavía.

Le han concedido junto a Santiago García el Premio Nacional de Cómic 2015, por la obra Las Meninas “por ser una obra que asume un riesgo en la estructura narrativa y en el planteamiento gráfico que se resuelve con brillantez, y por constituir un buen acercamiento a la figura de Velázquez, su época y su influencia en otros artistas”. ¿Está de acuerdo? ¿Qué ha supuesto para usted dibujar Las Meninas y recibir este premio?
Bueno, es el criterio del jurado y es muy halagador, claro. Resumir Las Meninas no es fácil, ya que tiene muchas capas y la recorren muchos temas. Para mí, formar parte de la creación de este libro ha supuesto uno de los momentos más felices de mi carrera como dibujante. Era un reto, una aventura y he trabajado con Santiago que es uno de los mejores compañeros de viaje que conozco, asi que no puedo sino estar muy contento. El Premio Nacional ha supuesto una excelente guinda a este pastel.

Las Meninas es una novela gráfica de una fantasía de largo alcance inspirada en hechos históricos ¿a quién se le ocurrió la idea? ¿Cómo fue el proceso de trabajo con Santiago García? ¿y con la editorial Astiberri?
La idea parte de Santiago que es licenciado en Historia del Arte y está muy interesado en la parte más “conceptual” de dicha historia, en cómo se articula, y en su funcionamiento mas bien como disciplina teórica. Él me propuso el proyecto y yo me sumergí encantado en el “Siglo de Oro”. El proceso fue largo, lo meditamos bien y lo cocinamos a fuego lento durante algunos años, antes de ponernos a dibujar y a armar toda la parte gráfica. A los editores de “Astiberri” les conocemos desde hace muchos años, son amigos y unos editores impecables, eficientes y nos apoyaron en todo momento.

En la obra predominan los grises azulados y negros que a veces combina con colores pastel ¿qué papel juega el color en esta obra en particular y en las demás en general?
Un papel fundamentalmente narrativo. La decisión cromática vino dictada por la necesidad de separar tiempos narrativos diferentes, para orientar al lector dentro de la estructura compleja del libro. Eso en las partes que se refieren a Velázquez y su tiempo, en las partes “modernas” en las que salen otros pintores y artistas ya si que utilizamos el color de una manera más plástica.

 

Para mí, un libro ilustrado se trata de la colaboración entre dos autores que cuentan la misma historia, pero con dos lenguajes diferentes”.

 

Además del Premio Nacional de Cómic, Las meninas consiguió el galardón en la categoría de mejor obra de autores españoles en el 33 Salón del Cómic de Barcelona, y ha sido publicada en Francia, de la mano de la prestigiosa editorial Futuropolis. ¿Se esperaban que pudiera tener este éxito?
El éxito es deseable, por supuesto, pero nunca lo esperas. Realmente nosotros no trabajamos con ese objetivo. Nuestra meta es hacer un buen trabajo, hacer el libro que queremos hacer y lo lea la mayor cantidad de gente posible, claro está y lo cierto es que para eso los premios son muy útiles. Amplían mucho la visibilidad del libro.

Siguiendo con el arte, el cómic está empezando a meterse en museos como el Louvre y el Thyssen y como dice Velázquez en Las Meninas: “Recuérdalo Diego recuérdalo. No es un oficio es un arte”. ¿Ilustrar es un arte?
Es una pregunta con demasiadas respuestas, me temo. Habría que definir que es “arte” ya que significa cosas diferentes segun las personas a las que se les pregunte, incluso según la época en la que se cuestiona su definición. Yo creo que si medios tan completos y potentes como la ilustración o la historieta se les considera “arte” , no veo porque no estos deberían estar dentro de esa definión. Que sea considerado arte o no, tampoco me preocupa a la hora de trabajar en esta disciplina, la verdad.

¿Cree que haciendo obras ilustradas es una forma amena de llegar a un público más amplio y de que se acerquen así a temas que les puedan resultar “complicados” de entender?
Ese es un concepto que se ha venido aplicando desde hace tiempo, la del dibujo como herramienta didáctica, lo que daba como resultado la idea de que los libros para adultos no tenían ilustraciones porque no la “necesitaban”. Tratar el dibujo como una suerte de “resumen” incluso como una “traducción” del texto al que acompaña siempre me ha parecido errónea y limitada, aunque afortunadamente esa percepción está cambiando poco a poco. Para mí, un libro ilustrado no se trata de un texto principal y un dibujo subordinado, sino de una colaboración entre dos autores que cuentan la misma historia, pero con dos lenguajes diferentes.

¿Ilustrar un texto, es buscar otra forma de comunicar o de complementar?
Si está bien hecha, la ilustración puede conseguir las dos cosas perfectamente.

¿Cree que mediante el dibujo podemos despertar cosas invisibles como emociones y todo tipo de sensaciones y sentimientos?¿Qué busca transmitir al lector a través de sus dibujos?
El dibujo es una herramienta muy poderosa y evocadora. Los dibujantes nos servimos de ella para contar nuestras historias y según el texto ilustrado o la página de cómic que estemos haciendo lo moldeamos para conseguir transmitir las emociones que  necesitemos en cada momento. El trazo, creo que lo dijo alguien, es emotivo. Pero no solo el dibujo nos es útil, la composición o el color nos sirven para transmitir.

¿Qué texto clásico o contemporáneo le gustaría ilustrar?
Muchos, la verdad… Aunque ya han sido ilustrados muchas veces hay clásicos como “Alicia en el Pais de las Marvillas”, “Peter Pan”, “Moby Dick” o “Pinocho” que suponen un reto al que es difícil resistirse, y tengo un par de libros en mente que me gustaría ilustrar, pero de momento los mantengo en el anonimato. Me gustaría de todas formas que además de los clásicos los editores se lanzaran también a proponernos más libros de autores contemporáneos.

Muestra bocetos de sus ilustraciones a través de internet o en exposiciones, en las que se puede apreciar la evolución del trabajo.¿Por qué? ¿Es una forma de acercar al público el proceso creativo del ilustrador?
A mi siempre me ha gustado mucho acercarme a los procesos de trabajo de otros ilustradores. Creo que se puede aprender mucho viendo cómo nos enfrentamos a los trabajos, cómo preparamos la ilustracion de un libro desde su lectura, el proceso de bocetos, la planificación y la elaboracion de las ilustraciones. Me parece una manera muy interesante de explicar nuestro oficio a los lectores, que muchas veces no imaginan la cantidad de trabajo que se esconde detrás de la ilustracion de un libro.

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El arte digital y la aplicación de nuevas tecnologías tienen cada vez más importancia en el gremio. ¿Hacia dónde va esto? ¿Ha cambiado el mercado?
Hace unos años, el ambiente era más apocalíptico, la verdad. Se hablaba ya directamente de la desaparición del papel impreso y su sustitución por los dispositivos digitales. Ahora mismo ya se ha visto que el proceso no es tan rápido y mucho menos tan drástico. El libro tradicional todavía tiene mucha implantación y sobretodo creo que ofrece otras cosas que las que ofrece un libro electrónico. Esta diferencia de prestaciones, incluso de experiencia lectora, es la que hará que probablemente en el futuro convivan ambos soportes. En estos tiempos se está notando un incremento del libro ilustrado, del libro como“objeto bello” de cuidada edición frente a la sobriedad de contenidos que ofrece un Ebook. No se muy bien cómo mutarán en el futuro los mercados del libro y de las publicaciones pero aunque los soportes cambien, me gusta pensar que las ilustraciónes siempre serán necesarias.

¿Qué opina del auge de la novela gráfica en España?
Yo lo veo como la normalización de un medio, mas que como una moda pasajera o caprichosa. Confío en que la novela gráfica, el cómic para adultos, se implemente de forma natural. Y que seamos un medio narrativo más, como la literatura o el cine, a los que se acercan sin miedo los consumidores de cultura. Eso nos permitiría a los historietistas dedicarnos a hacer nuestro trabajo, que es hacer buenas obras, y por fín descansaríamos de la penosa tarea de tener que revindicar y defender la valía de nuestro medio.

¿Cree que las editoriales cuidan el diseño a la hora de elaborar sus catálogos?
Creo que cada vez más, ya que el formato es algo esencial en la idea y el sentido de la novela gráfica. El formato es importante, es un elemento más y su elección en muchos casos no está solamente ligada a un aspecto formal, sino que muchas veces tiene una intención narrativa o tonal. Digamos que “todo en el libro cuenta el libro”.

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¿Qué es el libro para Javier Olivares?
Desde hace muchos años (y todavía) es mi lugar de trabajo. También es un objeto con un nacimiento asombroso. Al principio son solo un montón de hojas sueltas, pero al ecuadernarlas lo convertimos inmediatamente en un inevitable artefacto narrativo. Unir esas hojas transforma mágicamente el deambular anárquico del lector en un viaje. Ya tiene un principio y hay un final.

¿Está actualmente trabajando en un nuevo proyecto?
Tengo varios proyectos en diferentes fases ahora mismo. Quiero terminar pronto de armar un libro con mi personaje “Astro”, en el que trabajé muchos años y del que ya se editó hace años un volumen con su aventuras. También sigo expandiendo el universo del esquivo ilustrador Joaquín Pertierra con la intención de hacer algo útil con todo ese material que voy acumulando y tengo también en proceso un par de libros ilustrados con los que me gustaría ponerme en breve. Además, Santiago García y yo estamos ya dándole vueltas a lo que puede ser nuestra próxima colaboración despues de “Las Meninas”.

¿Qué libro o libros recomendaría leer a todo ilustrador?
Cualquier buen libro merece ser leído por un ilustrador, ya que activará su imaginación. Si carece de ilustraciones él lo llenará con sus propias imágenes y si ya las tiene, y le deslumbran, le estimulará a ejercer su oficio para siempre. Al menos suele ser así…

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Bienvenido al magnífico y excéntrico mundo del diseño gráfico, a la imaginación de la ilustración, a la puesta en escena de la fotografía, a la pincelada sutil del arte, a la grandiosidad de la arquitectura y todo ello relacionado y puesto en común en ese formato con obsolescencia programada, o no, que es el papel.Más sobre «Fahrenheit 451»

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